Por Malena Prieto
Por Malena Prieto
Las imágenes del verano apuntaron a los jóvenes. Y no precisamente para marcar la tendencia de la moda o los nuevos ritmos de la música en la playa, sino para colocarlos en el sitio más incómodo en tiempos de pandemia: como uno de los principales responsables del incremento de contagios. Pero todo pasa y los que se fueron volvieron y los que no salieron ya pululan por la ciudad, en las cálidas noches del estío platense.
La ciudad de las diagonales cuenta con cerca de 800.000 habitantes nativos. Pero todos los años se le suman los ingresantes a la Universidad que llegan desde diferentes puntos de la provincia, el país y de Latinoamérica. En este 2021, superaron los 32.000 y de ellos se estima que casi la mitad no vivían en la ciudad. Al ser la capital de la provincia de Buenos Aires, La Plata concentra en su geografía un aparato burocrático (ministerios, secretarías, cámaras legislativas, etcétera) que es base de sustento salarial de muchísimos jóvenes y que les permite contar con un ingreso promedio que no es habitual en otras partes del país. Si bien sus atractivos turísticos no son destacables (en comparación con los de otros puntos del territorio nacional), la ciudad cuenta con una alta tasa de actividad diaria y también nocturna.
Son las 20.30, corre una brisa fresca y húmeda, típica de la ciudad, pero agradable para febrero. Desde la importante esquina de 12 y 50, sale la conocida diagonal 74: un trazo geométrico de bares y cervecerías, unido como un rompecabezas.
Entre murmullo, risas y las distintas músicas superpuestas de cada uno de los bares, en todas las mesas predomina la juventud. Por un instante, al sentarse en una silla, ponerse alcohol en las manos y bajarse el barbijo, el caos desaparece. Es el momento de relajarse y disfrutar con una pinta en la mano.
A casi un año de la aparición del COVID-19, los jóvenes, en general, pretenden que las actividades en los bares "sigan siendo las mismas". Guardan los recaudos necesarios para evitar contagios, pero lo hacen "sin perder la vida social", ya que para ellos es muy importante "seguir relacionándose". Porque al fin y al cabo, "somos seres sociales".
"Se modificó el círculo social porque por ahí seguís hablando por otros medios, pero el contacto físico lo perdés", reflexiona una chica. La consulta periodística acerca de la responsabilidad de los jóvenes de la actual situación sanitaria en comparación del resto de la población, dispara una respuesta común entre la muchachada: "Nosotros vemos que a la gente mayor es a la que más le cuesta" asumir el riesgo de recuperar las actividades sociales.
En paralelo, los jóvenes aprecian que a veces se les requiere más cuidados que a otros rangos etarios: "De donde venimos, vemos a gente de tercera edad hasta sin barbijo, mientras vos vas por la calle con el barbijo puesto. Incluso paran a charlar con otros y si lo tienen puesto se lo bajan y se saludan. O que lo usen a medias, eso es peor", consideran.
Por otro lado, las medidas dispuestas por el Gobierno tanto provincial como municipal generaron descontento en la gran mayoría. "Es una medida bastante errada", expresan. "Pero de alguna manera tenés que determinar el límite porque si no es un descontrol". La conciencia es algo que nunca falta en la juventud a la hora de socializar en tiempos de pandemia, además de entender los riesgos de contagio. También la importancia de la salud mental fue abordada a la hora de hacer una balanza. "A mi me fortalece mucho salir y compartir cosas y experiencias con los otros. Si estoy encerrado en mi casa no podría y me enfermaría de otra cosa, entraría en depresión".
Luego de un difícil 2020 en el que la población argentina debió someterse al encierro por muchos meses, esta experiencia ha permitido demostrar que se debe seguir adelante, tanto en la vida social como la laboral. En el panorama económico, no se niega que "es un trabajo difícil que tienen los políticos hoy. La cuestión es cuál es el mal menor" y ahí dan cuenta "lo mal que estamos económicamente". Será momento de continuar la vida normal, aprendiendo a convivir con el virus sin miedo ya que no hay duda de que "va a seguir circulando y lo vamos a tener que adaptar como algo más, como hicimos con el VIH o como cuando vivimos con gripe".
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