Será la novena vez que el derby de La Plata se dispute en el último mes del año y todas corresponden a la era profesional. Diciembre parece ser un mes de paridades y es que el Lobo se impuso en tres de esas nueve ocasiones, el Pincha lo hizo en otras tanta y el clásico terminó tres veces empatado.
Para encontrar el primer clásico de fin de año hay que remontarse hasta 1935. El cruce llegó casi con la sidra y el pan dulce bajo el brazo. Fue un 29 y el escenario fue el mismo de este domingo: 60 y 118. Gimnasia se impuso en aquel debut por 2 a 1, con dos goles de Orleans, mientras que Ferreira marcó el descuento.
La segunda vez fue un año después, un 6 de diciembre y por la entonces Copa Campeonato. La historia se repitió: fue en el Juan Carmelo Zerrillo y el conjunto albiazul se hizo con el triunfo por 3 a 2. Los tantos del vencedor fueron de Orleans, Fidel y Lofeudo y los goles descuentos de Casajús y Sabio.
Pasaron 9 años hasta un nuevo clásico en el cierre del calendario: el cuarto mano a mano platense fue el 2 de diciembre de 1945 y se jugó en cancha de Lanús. Estudiantes se impuso por 3 a 1, con goles Gagliardo, Negri y Arbios y Rodríguez para el tripero.
Un 10 de diciembre de 1957 se registró la primera igualdad, con un 2 a 2 en el viejo Jorge Luis Hirschi. Y el siguiente fue otra ves para Gimnasia, con un goleada por 4 a 1 en un avivado encuentro en el que marcaron Coscia, Durso por duplicado, Marasco y Gómez.
Luego llegaron dos empates más. Un 2 a 2 jugado el 23 de diciembre de 1972 por el Torneo Reclasificatorio y una igualdad en 0 por el Apertura de 1990. Ambos encuentros se jugaron en 1 y 55.
La última vez que se jugó un clásico en diciembre fue en 1995. Se disputó el día 17 y fue una jornada marcada por la violencia y un triunfo contundente de Estudiantes por 3 a 0, con 2 goles de José Luis Calderón y uno de Sergio Catán.
Los entrenadores fueron Carlos Griguol y Daniel Córdoba y el árbitro Francisco Lamolina, quien estuvo cerca de suspender el encuentro por los duros enfrentamientos entre hinchas que registraron en la previa en el Bosque, en las inmediaciones del ex Zoológico de La Plata. El árbitro intuyó que suspender el partido sería generar una estampida del público y prefirió jugarlo con condiciones de seguridad mínimas.
En la previa hinchas de Estudiantes, vinculados a la barra de aquel entonces habían compartido un asado en su propia cancha y cuando salieron dispararon a sangre fría contra un chico, identificado como simpatizante de Gimnasia. Martín Orelli tenía 18 años y recibió un disparo en la cabeza, sufrió muerte cerebral y vivió varios años en estado vegetativo. El cruce se convirtió así en uno de los recuerdos más tristes y nefastos de la historia del clásico de la ciudad.