viernes 12 de diciembre de 2025

Marta Cohen en La Plata: "Darle lugar en los medios a gente anticiencia es incorrecto"

Profundizó en tres pilares claves para superar la pandemia y evitar el surgimiento de nuevas variantes. Y dio detalles sobre su nuevo libro que saldrá en abril.

Marta Cohen se define como "una ciudadana común", pero lo cierto es que la pandemia del Covid-19 y su voluntad de comunicar información científica de forma clara y certera la convirtieron en una eminencia de la divulgación. Nacida en Trenque Lauquen, recibida de médica en la UNLP y residente del Reino Unido, Cohen visitó La Plata después de dos largos años de pandemia. Conoció en persona a gente con la que había mantenido contacto virtual durante meses, y antes de concederle una entrevista a 0221.com.ar en el Hotel Brizzo, saludó y recibió un regalo de los integrantes de la organizacion "VacunaMe", a quienes apoyó en su lucha para vacunar a niños y niñas con discapacidad.

Cohen es patóloga pediatra, especialista en medicina legal y trabaja en el sistema de salud público como directora clínica de Farmacia, Diagnóstico y Genética del Hospital de Sheffield, donde vive desde 2003. También es profesora honoraria del Departamento de Oncología y Metabolismo de la Universidad de esa ciudad. Pero no fue tanto por su trayectora académica y profesional que se hizo conocida, sino por informar, primero a través de videos informales y después utilizando sus redes, cada nuevo avance o retroceso en torno a la pandemia de Covid-19 que azotó al mundo en el 2020. 

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En una entrevista exclusiva con 0221.com.ar, la especialista habló sobre sobre el presente sanitario del país, las expectativas para la pospandemia y las medidas de prevención que probadamente funcionan. Además, se encargó de resaltar lo necesario de vacunar a países y personas en situación de vulnerabilidad, para evitar el desarrollo y propagación de nuevas variantes cada vez más contagiosas.

0221.com.ar. ¿Qué balance se puede hacer de esta pandemia que tomó al mundo por sorpresa?

M.C. Era impensado pero esperable. Porque las pandemias existen hace 10 mil años, pasan cada cien años y duran dos o tres. Así que esta es la nuestra. Y lamentablemente no estábamos preparados. El mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), no estaba preparada. Aún así, hay muchísimos avances tecnológicos, yo siempre comparo esto: con la pandemia actual tenemos más de 5 millones de muertes, pero la pandemia anterior, la gripe española, se llevó entre 50 y 100 millones de personas. No se sabía cuál era el germen, recién se pudo identificar el virus en 1997, en el cuerpo de un esquimal que se extrajo congelado en Alaska, y se le pudo hacer un análisis genómico en 2005. Fueron casi 90 años que se tardó. Y ahora en seis semanas se pudo hacer el análisis genómico; en dos meses se estaban probando 180 vacunas, y en menos de 12 meses se estaban administrando algunas vacunas. En el año 1915 había una guerra mundial, en 1915 no había terapia intensiva, oxígeno, antivirales. Ahora tenemos un antiviral, el de Pfizer, con un 89% de eficacia administrado dentro de los primeros cinco días para prevenir una enfermedad grave o la muerte. Estamos mucho mejor, yo soy una persona muy positiva. Miremos el antes y pensemos cómo estamos ahora. 

Respecto de las vacunas no empezaron de cero, se utilizaron métodos que ya existían. Sinopharm usó un método de hace 70 años, el de la vacuna de la poliomielitis. Las experiencias previas sirvieron. La vacuna del ARN mensajero, la que ha revolucionado la vacunología y la farmacología, venía siendo estudiada por dos investigadores turcos que trabajan en Alemania en terapias contra el cáncer. Todo lo malo trae algo bueno si sabemos aprender. La segunda guerra mundial, entre las cosas buenas que trajo fue la Unión Europea y ese concepto de solidaridad. Espero que aprendamos lo mismo, y que después de esto, cuando esté la cuarta dosis, no vacunemos solamente a los países ricos, sino a los países pobres, porque por eso surgió Ómicron: no lo supimos manejar.

0221.com.ar. La creencia social era que una vez que saliera la vacuna, todo iba a poder controlarse...

M.C. Nos equivocamos, el mundo se equivocó. No vacunamos a África. Israel está en la cuarta dosis, Argentina tiene niños de tres años vacunados. Y está bien. Pero Chad, el país de África, tiene 0.4%. Esta nueva variante surgió en el África subsahariana porque las nuevas variantes surgen en personas mayores o vulnerables que tienen un sistema inmune débil que permite que el virus se multiplique. Al multiplicarse mucho y tener una alta carga viral, da lugar a nuevas variantes, que pueden serle perjudiciales al virus (y no perduran) o pueden beneficiarlo, y así fuimos teniendo las distintas variantes, entre ellas Ómicron. Y siempre se hacen más contagiosas, le van ganando la carrera a otras variantes. ¿Va a pasar esto de vuelta? Si volvemos a ser tan tontos, sí. Nosotros estábamos en nuestra burbuja, tenemos mucha gente vacunada, estamos en verano y está todo bien. No era verdad. Lo que decía la organización Covax y la fundación Gavi, es que tenemos que vacunar al mundo de manera equitativa, vacunando a todos los mayores, personas vulnerables y personal de salud, en el mundo, no en un país. Pero los países ricos no permitieron que esa fundación Gavi cumpliera su ambición y objetivo -que era adecuado, porque nadie se salva hasta que todos estén a salvo. 

0221.com.ar. ¿Cuál es la garantía de la vacunación frente a la variante Ómicron? 

M.C. Hoy tenemos una primera dosis que es obsoleta. Las vacunas contra la gripe o contra el Covid se tienen que modificar de acuerdo a cómo van progresando las nuevas variantes, cada 12 o 24 meses. Por eso la primera vacuna ya es obsoleta. Lo importante es que cuando salga la nueva vacuna se aplique masivamente. La manera de ganarle la carrera al pico de Ómicron es vacunar a todos los que tienen más de 18 años con la tercera dosis. Porque una dosis es obsoleta. Dos dosis es inadecuadamente vacunada. Antes estaba bien, pero para Ómicron, adecuadamente vacunado son tres dosis. Y la tercera dosis a los tres meses de la segunda. Cambió el paradigma. Las vacunas son Moderna, Pfizer o Astra Zeneca, en ese orden. Y luego vendrá la cuarta dosis.

Por otro lado, creo que Argentina tiene que instituir los test rápidos cuanto antes, y de distribución gratuita, ya que es una inversión en salud. En el Reino Unido uno va a la farmacia, pide test y le dan siete. Acá veo que están considerando a todos los contactos de positivos como positivos. Eso es una hipótesis, y no podemos trabajar con hipótesis. Pongamos un ejemplo: vos sos positivo y tenés veinte contactos estrechos que se asumen como positivos, entonces nadie va a ir a trabajar. Uno es chofer, otro es cartero, otro trabaja en un supermercado. Puede haber un desabastecimiento y va a haber mucha gente en la casa que no tiene síntomas, muchos serán positivos pero la mayoría posiblemente sean negativos

Si uno tiene las tres dosis de la vacuna y tiene un contacto con el positivo, pide los test y se hace uno por día, y va a trabajar. Es una inversión en salud: la cadena económica funcionando, sin desabastecimiento, va a haber información real. No hay que venderlos los test, hay que regalarlos. Tienen que darlos en el servicio de salud, eso es algo que falta. Después, hay que hacer más cantidad de PCR y análisis genómicos. Sobre todo, un 10% de la población (argentina) con tercera dosis no es suficiente.

Individualmente, esta variante tiene una letalidad menor. Pero si lo vemos desde la perspectiva de la salud pública, cuando se espera (como en el Reino Unido) un millón de casos para enero, con muchas personas sin vacunar, va a haber un alto número de muertes. Así que es importante evitarlo.

0221.com.ar. ¿Qué experiencia podría sumar Argentina del sistema de salud pública del Reino Unido?

M.C. A mí me gustaría que Argentina tuviera un sistema salud nacional, donde todo esté interconectado. El sistema de salud hace lo mejor que puede, pero hay demasiada fragmentación: hospitales nacionales, provinciales, municipales, zonales, subzonales; todo más allá de los privados. Responden a distintos partidos políticos, y no pueden tener un plan unificado de salud. A los cuatro años cambia el partido político, cambian todas las autoridades y se empieza de cero. Eso lo veo como una imposibilidad de hacer una planificación a largo plazo

Trabajo en el sistema nacional de salud, tengo siete departamentos a mi cargo y nosotros hacemos planes para cinco y diez años. Y al estar tan interconectados los hospitales, puede decirse que hay una cooperación porque somos todos servicio nacional de salud. La fragmentación la veo como una debilidad, y para mí debería separarse la política de la salud. 

0221.com.ar. ¿Qué te trajo a La Plata después de dos años? 

M.C. Vine a ver a mi familia, que es de Trenque Lauquen, y a la familia de mi marido. Siempre que vengo voy a La Plata, Trenque Lauquen, Buenos Aires y Tucumán, siempre el mismo recorrido. Tengo familia y amigos en todos lados. Vine porque quería ver a mis amigos, aunque igual tenemos un grupo de WhatsApp y seguimos comunicados. Todo lo que pasó estos años fue tan fuerte, que de alguna manera es volver a la realidad. Me encontré con los papás del grupo VacunaMe, habíamos tenido muchísimas conversaciones a distancia pero no nos conocíamos. 

0221.com.ar. Estás trabajando en un libro. ¿De qué se trata?

M.C. Es un libro sobre la pandemia que escribí junto a los periodistas Pablo MorosiSandra Di Luca y mi hermana Claudia que también es periodista. Idealmente nos gustaría presentarlo en la Feria del Libro el año que viene. Cuento un poco de mi vida, los países que recorrí, cómo y por qué llegué a esto: comunicar. Hay un capítulo que es Por qué Marta comunicadora; otro capítulo importante es Errores y aprendizajes: qué aprendimos de la pandemia, qué debemos mejorar. Antes priorizábamos la higiene de manos y no es tan importante, la posibilidad de contagiarse por superficies es una en 10.000. Los tres pilares para combatir la pandemia son: responsabilidad individual con el distanciamiento social, vacunación masiva y testeos masivos. Todas patas que están flojas, que llegaron tarde. También abordo la cuestión Pospandemia: economía, medioambiente, el sistema de salud y cómo mejorarlo, los servicios sociales, cómo la pandemia afectó la educación y la salud mental de los niños. Es un poco de todo. 

0221.com.ar. ¿Cómo fue que llegaron a viralizarse tus videos? 

Al principio de la pandemia mi hermana me pedía explicaciones, y en marzo del año pasado hablábamos, le iba corrigiendo, esto sí, esto no. Y ella me pedía: hacé un videíto. Yo lo hacía y ella se lo pasaba a sus amigos y familia. Me empezaron a hacer notas, y terminé en Polémica en el bar. Ahí empezó la locura, me empezaron a convocar medios a full, todos tenían mi número de teléfono. Di un montón de notas, en muchos países y a muchos medios. 

Y lo que se viralizó fue un video del día del amigo, el 20 de julio. Allá no se celebra, pero ese día habían salido publicados en Lancet los resultados de la fase 2 de la vacuna de Oxford Astra Zeneca, y yo los veo y eran muy prometedores. Hice un video contando esa noticia y diciendo feliz día del amigo. No era para ningún medio, era para mi hermana y sus amigos. Pero se hizo viral. 

Así que una clave fue Polémica, otra este video, y después que yo recibía 300 pedidos de entrevistas diarias y lo más que di fue 25. Una locura. Y nunca dejé de trabajar. Yo estaba en mi casa, en Sheffield, con la misma vida de siempre, pero el propio hospital me pidió si podía hacer unas notas en el diario local, y salió una columna mía en el diario por mucho tiempo. La viralización la atribuyo en parte a que soy una argentina que vive afuera... Y lamentablemente también, respecto de la pandemia, hubo una gran falla de la comunicación, parte de la falta de preparación que tenía la OMS. En el plan de pandemia, que no estaba preparado, debería haber tenido una estrategia de comunicación, que sea similar y utilizando la misma estrategia para los mismos países, y eso no pasó. Cada uno comunicó como pudo y como quiso, porque lamentablemente, la pandemia se politizó. No acá, en todo el mundo. Y eso fue un error. Y dio lugar a que surjan personas anti vacunas, anti ciencia, negadores. Que generaron una gran desconfianza

El común de la gente que no sabe de medicina, y que no vivió una pandemia -al igual que todos nosotros- no sabía si creerle al que habla en nombre del CONICET, al que habla en nombre de Dios, al que no cree, o a la persona de ciencia que muchas veces dice "no se sabe todavía", y eso conjugado con una persona que tiene ideas dogmáticas antivacunas, atrajo a muchos. Por otra parte, también creo que siempre traté de dar una mirada de positividad. Decir bueno, la pandemia va a terminar. Es lo que dice la historia. Creo que fue esa la combinación de cosas que hizo que mis mensajes se viralizaran.

0221.com.ar. ¿Cuál es la situación de las embarazadas y sus hijos? Uno de tus trabajos en el Reino Unido es sobre esa población.  

M.C. Así es. El virus fue adquiriendo mayor contagiosidad; antes las embarazadas se contagiaban poco, se enfermaban poco y se morían poco. Lo mismo con los niños. Pero a medida que el virus fue adquiriendo mayor contagiosidad, ingresando más rápidamente a través de los receptores al organismo, necesitaron cada vez menos carga viral para entrar. Las embarazadas empezaron a contagiarse, y ahora estoy mandando un estudio a Lancet hecho por unos veinte médicos patólogos pediatras de Inglaterra, donde advertimos que hay un aumento en la incidencia de mortalidad intrauterina, y en el 42% de los casos la mamá era asintomática, o sea, no sabía que tenía Covid. Sin embargo la placenta se inflama, eso afecta al bebé y termina muriendo en útero. Era muerte intrauterina por causa desconocida, y ahí encontramos Covid. Hemos notado un aumento impresionante entre los primeros casos de la variante Alfa y la Delta, con la que aumentó tan exponencialmente que recibimos tres casos por semana: el 98% de las madres internadas o que han perdido el bebé, no están vacunadas. Y ahora ha aumentado no solamente la mortalidad fetal, sino también la materna. 

0221.com.ar. ¿Qué es entonces lo más importante para gestionar la pandemia?

M.C. Me parece muy importante tener data. Por ejemplo, asumir que los contactos estrechos son positivos es un error. Es inadecuado. Va en desmedro de la economía del país, de la salud mental de la persona que se queda encerrada sin saber si es positiva o negativa... Lo que hay que hacer es planificar, y para eso necesitás datos. Y tienen que ser certeros, no una hipótesis. Para eso hay que hacer testeos, que no se hacen. Testeos donde no haya colas de cuadras, con personas posiblemente contagiadas que pueden contagiar a las demás. 

También está la coordinación del sistema de salud, la necesidad de un plan nacional, no puede ser que cada municipio maneje como quiere la situación, tiene que ser una estrategia y planificación nacional. Hay que hacer modelos matemáticos para ver cuáles de las estrategias van a ser las mejores, porque nadie sabe de esto, nadie vivió una pandemia. 

0221. ¿Qué se puede hacer desde la comunicación para interpelar a las personas que aún se resisten a las vacunas?

M.C. Creo que uno de los errores por parte de los medios fue darle tiempo y entrevistas con una lógica de política: vos creés A y vos creés B. Un antagonismo. A mí me parece que eso está mal. Porque para mí no se basan en la ciencia, sino en una interpretación de la ciencia que es incorrecta. Darle espacio en los medios a gente anticiencia me parece incorrecto. Después, desde el ministerio de Salud tiene que haber una comunicación que sea veraz, certera, obviamente basada en datos, y donde se reconozcan las limitaciones del conocimiento. Es importante poder decir: no sé, no lo sabemos, no tenemos la certeza. Y no decir "para septiembre estamos todos vacunados y se termina la pandemia". Como dijeron algunos ministros. 

Y respecto del Pase Sanitario, me parece que está bien. Si yo fuera diputada, no creo que votara por una obligatoriedad de la vacuna. De alguna manera es una decisión individual, y es verdad que las vacunas pueden tener alguna complicación: miocarditis, trombosis, etcétera. Pero ya está demostrado que las complicaciones de la vacuna y las de la enfermedad, son similares pero la enfermedad lo hace diez veces más que la vacuna. No votaría por una vacunación obligatoria, pero sí es verdad que si elegís no vacunarte, hay más riesgo de que contagies a los demás porque tenés más carga viral

El derecho y la libertad de uno termina cuando empieza la del otro. Lo que siempre dije es que van a tener que haber dos carriles paralelos, que no se crucen: los vacunados y los no vacunados. Y eso es el pase sanitario. Eso va a hacer que a los que no les importe vacunarse, o descreen de la vacuna, pero no son antivacunas, digan "Bueno, me voy a vacunar así puedo ir al concierto, o al bar". Esa tiene que ser la salida.

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