El extitular de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) en La Plata, Juan Pablo "Pata" Medina, y su hijo, Cristian "Puly" Medina, pidieron ser querellantes en el marco de la denuncia por el presunto armado de causas contra sindicalistas argentinos. La presentación fue realizada por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) tras encontrar el video de un encuentro realizado el 15 de junio de 2017 en la sede porteña del Banco Provincia. donde el exministro de Trabajo bonaerense, Marcelo Villegas (ya imputado), aparece como voz cantante de un presunto acuerdo para avanzar con la ofensivas contra los gremios.
Fue en ese marco que Villegas habló de contar con una "Gestapo" para avanzar contra los sindicatos en general. "Créeme que si yo pudiera tener –y esto te lo voy a desmentir en cualquier parte–, si yo pudiera tener una Gestapo, una fuerza de embestida para terminar con todos los gremios, lo haría", se lo escucha decir frente a empresarios de la construcción y acompañado de Adrián Grassi, ex subsecretario de Justicia bonaerense; y del senador por La Plata Juan Pablo Allan, entre otras personas.
Tras la apertura de la causa que tramita en el Juzgado Federal 3 de La Plata, a cargo de Ernesto Kreplak, el abogado César Albarracín, en representación del Pata Medina, presentó oficialmente el escrito en el que solicita que el exgremialista (desplazado del cargo tras su detención en septiembre de 2017 y cuyo mandato expiraba en abril de 2021) sea parte del proceso bajo la figura de querellante, es decir, participar en la investigación y solicitar medidas de prueba.
En el documento judicial al que accedió 0221.com.ar, Medina señala que existió "un grupo de altísimos funcionarios" de la provincia de Buenos Aires que "se pusieron de acuerdo con un grupo de empresarios" platenses de la construcción "para organizar una embestida judicial" en su contra, que no solo "incluiría la generación múltiple de denuncias y presentaciones administrativas que deberían aparecer como espontáneas, sino también la manipulación de los relatos de quienes oficiarían como testigos y aún la puesta en escena de situaciones de hecho que operarías como generadores de conflictividad destinada a sustentar con hechos concretos los distintos expedientes a los que se daría curso".
En el conjunto de posibles responsables de la maniobra, el Pata apuntó contra el expresidente Mauricio Macri, el exministro de Trabajo Villegas, el Procurador General bonaerense, Marcelo Conte Grand; la exgobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal; el intendente de La Plata, Julio Garro; el senador Juan Pablo Allan, el exsubsecretario de Justicia bonaerense, Adrián Grassi; y agentes de inteligencia argentinos.
Tras describir todas las causas que le cayeron encima, de manera simultánea, la defensa recordó además que tres de las detenciones que recayeron sobre el gremialista fueron declaradas ilegales y la cuarta está en discusión, en revisión judicial. "Hace casi tres años que estoy en prisión preventiva. Fue tanta la presión del gobierno para excluirme de la actividad sindical que –en un primer momento– se dictaron cuatro prisiones preventivas en mi contra. Al día de hoy, las autoridades reconocieron que en tres de esos casos nunca debieron detenerme", señaló Medina. En la presentación judicial el abogado acompañó copias de los sobreseimientos dictados en favor del exsindicalista, quien aseveró que es un “preso político en democracia”.
Por su parte los abogados Alejandro Montone y Juan Di Nardo, defensores del Puly Medina realizaron una presentación para que su asistido también sea aceptado como querellante en el proceso.
Los planteos deben ser analizados y resueltos por el juez Kreplak, quien también recibió el dictamen de la fiscal Federal Ana Russo que solicitó imputar al exministro Marcelo Villegas y avanzar en la identificación de las personas que fueron filmadas en la polémica reunión del 15 de junio de 2017. Tres meses después de ese encuentro, Medina, su familia y colaboradores gremiales fueron detenidos, procesados y están a la espera del juicio oral. En la actualidad la mayoría fueron excarcelados, algunos sobreseídos. Solo quedaron detenidos Medina y su hijo Puly, ambos con arresto domiciliario.