En plena suba de la curva de contagios en Argentina, los expertos alertaron que con Ómicron sería más difícil distinguir el COVID-19 de una gripe común. Según advirtieron, la nueva variante podría provocar dificultades a la hora de definir si se trata de un caso positivo de coronavirus o de un resfrío normal y corriente.
En este sentido, la preocupación está puesta en que Ómicron genera síntomas más leves, como estornudos y congestión nasal, y no tiene los claros indicios de otras cepas, como la pérdida del olfato y el gusto. De esta manera, los especialistas señalaron que el mecanismo que se podía utilizar para determinar si alguien tenía coronavirus a partir de los síntomas ya quedó obsoleto con la aparición de la nueva variante.
La epidemióloga en jefe de enfermedades infectocontagiosas de la Escuela de Medicina de Chicago, Emily Landon, sostuvo que cada vez son más los pacientes con estornudos, congestión nasal y dolor de garganta que dan positivo para la Ómicron. En comparación con la evolución de la pandemia durante el año pasado, aparecieron un puñado de factores que contribuyen a confundir los síntomas entre virus, la forma en que se presentan los síntomas en las personas ya vacunadas, y el aumento de casos de resfríos y de gripes.
En este marco, se precisó que, a diferencia de las variantes anteriores, la Ómicron prefiere las fauces, nariz y boca, y el epitelio respiratorio superior, por lo que Landon indicó que es más probable que cause "mocos, estornudos y congestión nasal”.

Justamente porque son tan leves, en particular entre las personas vacunadas, los síntomas de la variante Ómicron pueden hacer que la gente crea erróneamente que solo está resfriada, y que no se le ocurra que tiene coronavirus: “Ahora es mucho menos probable que los vacunados que tienen síntomas de un resfrío común se aíslen en su casa, y como siguen circulando, pueden contagiarle el virus a personas que sí pueden enfermarse de gravedad. Ahora la diferenciación del riesgo parece bastante importante”, concluyó la especialista.