El Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) tomó intervención en la situación de discriminación vivida por Martina Sierra, una joven en silla de ruedas a quien le impidieron ingresar al reconocido bar del centro de La Plata por su discapacidad. "Las razones esgrimidas por parte del personal del lugar fueron poco claras o contradictorias, ante lo cual Martina decidió denunciarlo públicamente", precisaron desde la institución.
Cabe recordar que el pasado sábado, la joven intentó ingresar a Bye Henry para festejar el cumpleaños de una amiga, llegó y pidió mesa para cinco, pero la empleada de la entrada le dijo que no había lugar. Otra amiga se acercó a hacer la misma pregunta y le respondieron que había una mesa en el fondo y que el problema era que la silla de ruedas no pasaba por el espacio que quedaba libre.
La amiga ingresó para constatar esa afirmación, pero la silla sí entraba. Según denunció Martina al día siguiente, la empleada agregó: "No puedo decirle a la gente que arrime su silla porque el dueño dice que es de mala educación" y otro empleado agregó que "el bar después se hace boliche y con la silla es un lío".
La joven hizo un largo descargo en su propia cuenta de Instagram, donde expuso toda la situación a la que había sometido y reclamó cambios para que nadie más deba pasar por lo mismo.


El, en tanto, bar también utilizó las redes sociales para hacer su propio descargo y pedir disculpas por lo ocurrido. "Tendríamos que haber movido cielo y tierra para que se sienta cómoda", escribieron.

Tras la viralización del caso, el INADI decidió intervenir con el objetivo de garantizar el cumplimiento de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que obtuvo jerarquía constitucional mediante la Ley 27.044 en el año 2014 y en su artículo 9 establece expresamente que "para que las personas con discapacidad puedan vivir en forma independiente y participar plenamente en todos los aspectos de la vida, los Estados Partes deben adoptar medidas pertinentes para asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, al entorno físico, el transporte, la información y las comunicaciones, incluidos los sistemas y las tecnologías de la información y las comunicaciones, y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o de uso público, tanto en zonas urbanas como rurales".
"Cada vez que se dan hechos de discriminación hacia personas con discapacidad, según el informe nacional de sistematización de las denuncias del año 2020, que abarcan las denuncias realizadas en el INADI entre los años 2008 y 2019, el pretexto de la discapacidad es el que mayor cantidad de denuncias ha tenido (20,2 %), tanto en mujeres como varones. Por su parte, la vía pública aparece entre los principales ámbitos donde se experimenta esa discriminación”, afirmó la delegada platense del organismo, Karina Vitaller.
Los lugares, tanto públicos como privados, deben ser diseñados para que puedan ser utilizados de manera conjunta por todas las personas atendiendo a sus diversidades corporales y funcionales. En el organismo explicaron que en el país existe una normativa, vinculada a la inclusión y accesibilidad de las personas con discapacidad en todos los ámbitos de las ciudades, que se basa en la citada Convención; pero, aún falta legislar sobre la obligatoriedad de la infraestructura y las herramientas indispensables para garantizar los derechos de las personas con discapacidad.
El organismo se puso en contacto con Martina y la joven decidió realizar una denuncia formal, por lo que el INADI se puso en contacto con Federico Reppetti, socio gerente de local, quien se puso a disposición y se comprometió a realizar una capacitación brindada por el equipo del organismo para todo el equipo de Bye Henry, con el fin de generar un ámbito inclusivo y que estas prácticas no vuelvan a repetirse.