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Cuadros, fotos y luces verdes: el mítico bar Bukowski de La Plata cumple 20 años

Un 9 de noviembre de 2001, a días de una de las peores crisis que sufrió el país, un grupo de amigos dio vida a uno de los bares más reconocidos de la ciudad.

“Nena, soy un genio pero nadie más que yo lo sabe”, es la frase de Charles Bukowski que puede leerse en uno de los cuadros que cuelgan cerca de la barra principal del icónico bar de La Plata que lleva su nombre. Al lado, sobre esa misma pared, se impone otra frase escrita a mano, en un pequeño pizarrón, que bien podría ser el eslogan de una bebida espirituosa. O el enérgico grito de un o una joven que decidió dejar todo para disfrutar de una noche bajo las luces verdes y violetas que suelen alumbrar a la casona de calle 59 entre 6 y 7. “No me obligues a elegir entre vos y Buko... te voy a extrañar”, se destaca.

Es miércoles por la noche y una chica que atiende la barra acomoda las copas, cerca del imponente vitraux que divide el ingreso con uno de los salones de la casona. Mientras un puñado de personas se debate entre pedir pizzas o una picada de campo (un carnaval de fiambres y otras delicias servidas en pocillos), otro de los empleados se acerca a un sector aledaño al ingreso, donde hay sofás y una biblioteca. Por la pandemia, en Bukowski reina una tranquilidad que poco tiene que ver con aquellos sábados por la noche, en los cuales cientos de jóvenes asistieron a lo largo de estos 20 años para disfrutar de una cerveza y perderse en una buena dosis de David Bowie, Los Abuelos de la Nada, Charly García y Virus, entre otros.

Nosotros queríamos hacer un bar distinto para lo que era esa época, queríamos encontrar algo que caracterice un poco la idea que teníamos”, le dicen a 0221.com.ar Diego, Maxi y Leo, un grupo de amigos que desafió a los coletazos de la fiesta menemista y decidió apostar fuerte por abrir un bar. Lo más llamativo, es que la apertura se dio a días de una de las peores crisis que sufrió nuestro país. “Creo que al mes viene lo de De la Rúa y el 2001. Para poner el bar en funcionamiento le pusimos el pecho porque lo armamos todo nosotros. No teníamos la posibilidad de tener asegurado el mes que le seguía, entonces de alguna manera teníamos que inaugurar antes de que termine el mes para poder ver si juntábamos algo de plata para pagar el alquiler. Y justo pasa lo del 2001”, recordaron.

Y con ese entusiasmo fue que comenzaron a picar y pintar las paredes, acondicionar cada uno de los ambientes con buena iluminación, sonido y espacios destinados a la fotografía y otras expresiones artísticas. Todo eso dio como resultado uno de los bares donde las y los jóvenes sienten una energía distinta. “Fue medio una consecuencia de lo que veníamos haciendo antes. Una locura de chicos que tenían ganas de tener un emprendimiento en conjunto y como antes veníamos con cuestiones cercanas a la noche pensamos que era una buena idea. La idea de que sea por algunos años, no que tenga 20”, explicaron.

En ese sentido, destacaron que “si bien esto es un comercio, siempre lo vimos como un proyecto de vida y una cuestión de compartir cosas con tus amigos”. “De alguna manera, la realidad nos iba diciendo más o menos para dónde teníamos que ir. Creo que es un bar que siempre tuvo un poco de empatía con las personas que vienen y lo que está pasando. Eso generó un ida y vuelta que nos va marcando a dónde ir y de alguna manera hemos tenido un poco de suerte con los y las que se acercan hasta Buko”, agregaron.

PULP

Luego de realizar varias tareas y reacondicionar la vieja casona del centro platense, los dueños del bar todavía no encontraban un nombre acorde al proyecto que estaban impulsando. Al igual que ocurrió a lo largo de estos años, fueron los y las amigas quienes aconsejaron ponerle Bukowski. “Nosotros queríamos hacer un bar distinto y en ese momento queríamos encontrar algún que caracterice un poco la idea que nosotros teníamos. La idea era un nombre propio, que no tenga un artículo. Nuestros amigos empezaron a tirarnos ideas y entre ellas cayó Bukowski. Gustó la cacofonía y nos pareció original. Desde ese lado salió Bukowski”, revelaron.

Sobre los textos favoritos del reconocido escritor, recordaron: “A nosotros nos pasó un texto de Bukowski que lo pusimos en la barra...donde él hace referencia que escuchó un tiro y después siguió durmiendo como todo el mundo (la escena corresponde a un pasaje su última obra Pulp). Y tiene una frase que nos encanta: ‘Nena soy un genio pero nadie más que yo lo sabe’, que nos parece genial”, manifestaron entre risas.

SINGULAR Y SIMPLE

Durante estos 20 años, Buko se caracterizó por implementar distintos formatos relacionados al arte y la cultura local que le posibilitó agrandar su público y generar una suerte de sentido de pertenencia con el lugar. “Nosotros no pensamos un bar con formato comercial sino un lugar para sentirnos cómodos. Todo lo que pasa en el bar, es lo que pasa en nuestras vidas. Eso la gente lo percibe. Va tomando pertenencia con eso, y si se siente identificado. También me parece que hay una cuestión de que nosotros siempre tuvimos esa idea de algo como dice nuestro slogan ‘Singular y Plural’”, le dijeron Diego, Maxi y Leandro a este sitio.

Bajo esa consigna, su idea fue plasmar en cada uno de los rincones de la casona cuál era su forma ser pero, a la vez, puedan tener lugar las distintas voces de cada uno de los que cruzaban la puerta de doble hoja. “Escuchar a las personas que se acercaban nos fue ayudando un montón. Por ahí venía alguien que quería hacer una muestra y le dábamos el espacio…Otro que quería tocar o hacer una obra de teatro, libros, stand up. Pasaron muchas cosas, pero en realidad todas pasaron por ese concepto de respeto al arte y no de comerciar con ella. El artista de alguna manera acompañó esa idea y hasta el día de hoy hacemos las cosas en conjunto. No es que subalquilamos el lugar”, consideraron.

Por eso no fue casualidad que a lo largo de este tiempo, en las paredes de Buko se hayan exhibidos cuadros de artistas locales, fotografías, pinturas, cine-debate y bandas musicales. En ese contexto, los artistas fueron creando lazos entre ellos para seguir construyendo distintos tipos de exposiciones. Lo curioso, es que todo esto ocurrió en tiempo donde las redes sociales no existían y se utilizaba el mail y los mensajes de texto. Y fue de esa necesidad de escuchar y crear relaciones que surgió la revista de Bukowski. “En una época sacamos una revista que el único objetivo era conectar a la gente entre sí. Nos dimos cuenta que tenían un montón de virtudes por cosas que hacían. Me acuerdo que se acercaban y decían: ‘¿No conoces uno que haga escenografía? Estoy haciendo una obra de teatro’. Ahí nos dimos cuenta que estaba bueno hacer una revista, con entrevistas a personas que venían al bar. Eran alrededor de 20 entrevistas, donde cada uno de ellos contaba lo que hacía y dejaba un contacto… en época que no existían las redes. Ese fue un principio de intentar vincularlos, para que se conozcan y que salgan proyectos en común. La verdad que salieron muchas cosas copadas”, subrayaron.

Cabe señalar que las obras que se exhiben fueron coordinadas en un momento con el Museo del Pasaje Dardo Rocha y, en la actualidad, con la Facultad de Artes. “Tuvimos varias casas de fotografías que iban exponiendo. Hubo muchas revistas de diseño importantes, siempre fuimos buscando gente de poesía o teatro que iban haciendo estas muestras. Después es lo mismo que todo, la música que escuchamos queremos que esté acá, lo que opinamos queremos que este acá…es medio eso. En la calle se dicen cosas que no estamos de acuerdo y no se ponen. Intentamos que sea nuestro lugar. Nos parece que es la forma más sincera y de que la gente entienda que somos esto. Por eso somos un lugar simple, que intenta que la vida esté más vinculada desde el lado de mayor empatía”, expresaron.

LOS 20 AÑOS

Esa buena energía que percibieron los artistas, fue la misma con las que se maravillaron los y las jóvenes que solo buscaban un lugar para disfrutar de una cerveza, buena música y de la arquitectura que ofrece la casona de Bukowski. A partir del concepto de multiespacio, cada uno de los ambientes está iluminado, mientras que los tonos musicales fueron acondicionados para crear atmósferas que no suelen verse en otros bares de la ciudad. Todas estas características combinan a la perfección con la buena onda que las atraviesa.

“Todo el mundo tiene cierto lugar donde le gusta sentirse abrazado, después hay lugares que contienen mayor exposición, cualidades y calidades. Pero siempre hay un lugar que es como volver a la casa de tus viejos o al de tu amigo de la infancia…como encontrarte en ese lugar medio que ya tiene un aroma particular. Se ha logrado esa química en Bukowski”, afirmaron. Y agregaron: “Hay una construcción colectiva porque cada cual tiene su mirada y a nosotros nos encanta esa idea escuchar y ser escuchados. Sumar y construir. Es desde ahí”.

Luego de tantos años de trabajo y sacrificio para pagar el alquiler y afrontar otras obligaciones, llegó el reconocimiento en las calles de la ciudad. Lo más curioso fue el método que implementaron para saber si el bar era conocido o no. “Al principio tomábamos un taxi y decíamos a Bukowski, a ver si la persona sabía dónde quedaba. Y la primera vez que nos trajeron sin preguntarnos la dirección nos pusimos contentos. ‘Bueno, ya nos conocen ¡Alguien nos conoce!’. Ahora es medio reconocido en la ciudad. Saben que existe después de 20 años. Eso la verdad que es hermoso”, describieron.

Sin embargo, al ser consultados por un momento en particular durante todo este tiempo, Diego eligió las trágicas inundaciones del 2 de abril, cuando el bar decidió cerrar sus puertas para aportar su granito de arena en las zonas más afectadas. “Ese es un momento que me gusta recordar. Después hay momentos comerciales hermosos donde hemos hecho eventos afuera y donde nos fue re bien. Hemos tenido visitas de artistas que no esperábamos nunca…o de ídolos de nuestra infancia como deportistas o jugadores de básquet que entraban a tomar algo a tu lugar y era una cosa media así para recuperar la infancia. Es muy difícil porque primero se nos mezcla en estos 20 años. Fueron 20 años de bastantes sonrisas. No fue una lucha eterna, fue una pelea con sonrisas. Ahora estamos con el eslogan 'Vivir es Vida', porque en realidad es eso”, expresó.

LA PANDEMIA

Durante la pandemia, los amigos que Bukowski cosechó desde su inauguración a la actualidad entendieron que era un momento complicado y no dudaron en dar una mano para evitar el cierre del icónico bar platense. Fue así que los dueños idearon un formato de encomiendas para llevar sus deliciosas picadas de campo a las casas de su público. Esta iniciativa tuvo como resultado “los abrazos” y el intercambio de libros, que hoy ya tiene su propio rincón dentro de la casona de calle 59.

Al principio fue mucha desolación porque no sabíamos cuál iba a ser el futuro y hasta el presente. Ese fue otro ejemplo, nosotros necesitábamos abrazos, en una época donde no se podía dar abrazos. La verdad que la gente entendió la idea y nos acompañó. Muchos nos bancaron por pertenencia, porque nos quieren y son amigos”, recalcaron. Y señalaron que este formato fue pasando por distintas etapas hasta que “decidimos sumarle que la encomienda llegue con un libro usado y que aquel que quiera nos de otro libro para mandarlo con otro abrazo. Eso fue un enganche que hablamos con la Biblioteca Viajera”.

¿CÓMO DEFINIRÍAS BUKO?

A horas de cumplir los 20 años, los impulsores de este proyecto lanzaron una interesante movida para que sus “amigos”, público y clientes contesten una simple pregunta: ¿Cómo definirías Buko?”.

Hicimos un video con frases que le preguntamos a la gente y a veces dicen ‘el templo’ y me suena muy loco. Otros tiran frases único como el fernet y nos gustan esos eslogans o lo de Charles y Buko o simple…”, contaron entre risas.

Pero, ¿cómo definen a Buko sus creadores? “Para mí es el abrazo de mi abuela. Porque nosotros éramos unos pibes que estábamos en la facultad y no teníamos ningún sustento económico para poder encarar un empredimiento como este. En una época, donde nadie te prestaba la garantía, mis abuelos fueron de traje de gala y fueron a la inmobiliaria a prestarnos la primera garantía para alquilar esto. Es el abrazo de mi abuela”, cerró Diego.

En los próximos días, Buko anunciará cuáles serán los eventos que realizará para celebrar los 20 años de su nacimiento. Una oportunidad ideal para volver a reencontrarse y, por qué no, llenar un pizarrón vacío con la próxima frase que defina el espíritu del bar más noble y fiel de la ciudad.

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