El equipo del Ruso Zielinski ingresó en una meseta de resultados sin victorias de la que no puede salir. A pesar del mejoramiento en el rendimiento en los partidos ante River y Lanús, dos de los rivales más complicados que tuvo que sortear y con los que no perdió y hasta pudo salir victorioso, la racha preocupa porque ya no está tan cómodo en la tabla donde busca ingresar a una copa internacional para el 2022.
También es cierto que en esta serie negativa de ocho partidos, solo fue derrotado en dos oportunidades, por Defensa y Justicia y Colón, y que en varios encuentros si hubiera ganado no estaba mal, como por ejemplo anta Racing y Rosario Central, donde jugó esencialmente muy buenos primeros tiempos, generando varias situaciones de gol pero que por un motivo u otro le costó convertir.
Incluso ante Platense, sin tener un rendimiento bueno, tenía un partido resuelto, sin sobresaltos y por un error no forzado el conjunto Calamar se lo empató. No es menos cierto que su último triunfo conseguido en Paraná, en la fecha 12 contra Patronato, en el orden de méritos le quedó grande, ya que la igualdad hubiera sido lo más justo.
Pero hay razones más allá de la frialdad de los números. En varios encuentros careció de eficacia a la hora de definir y cometió errores ingenuos que le costaron goles en contra y puntos perdidos. En esta cadena de fallas, el gol del empate de Platense fue un claro ejemplo. No resolvió una situación a favor y lo pagó sacando del medio.

Con Racing y Central cometió fallas en la marca y la tuvo que remar de atrás por ingenuidades defensivas. Con Defensa y los tucumanos, los partidos que más le llegaron, dejó muchas dudas. Con Colón falló, cuando no sufría, alguien que no suele fallar como Mariano Andújar. Ante River, también tuvo responsabilidad en el gol Millonario. Así se escaparon muchos puntos.
Es un equipo al que le cuesta dar vuelta un resultado y si empieza perdiendo difícilmente cambie el trámite. Desde que asumió Zielinski, solo pudo dar vuelta a favor dos resultados. Con River en el debut y con Patronato en su último triunfo. También es cierto que si marca primero un gol no pierde y ante Lanús volvió a fortalecer esa estadística. En este ciclo, 15 veces empezó ganando y en 12 se quedó con los tres puntos, el resto a lo sumo le empataron.

En esta era, Zielinski empezó perdiendo en 16 partidos, de los cuales la mitad los terminó perdiendo y seis empatando. En 15 comenzó arriba en el marcador y no perdió nunca: ganó 12 e igualó tres.
Si quiere cumplir el objetivo de clasificar a la Libertadores o la Sudamericana, debe volver a ganar con urgencia. Le quedan cinco capítulos para el final de esta historia. Cuatro partidos los jugará en La Plata (uno en el Bosque ante Gimnasia en el clásico), en los otros tres recibirá a Huracán, Vélez y Aldosivi. Solo viajará a Mendoza para enfrentar a Godoy Cruz.
Sigue dependiendo de sí mismo para cumplir sus objetivos y eso es un dato positivo, pero deberá achicar el margen de error y recuperar eficacia.