La Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP manifestó su pesar por el fallecimiento de Mario Peláez, trabajador del Astillero Río Santiago y sobreviviente de la represión de la Fuerza de Tareas 5 (FT5) en la región.
“Mario fue delegado de base de la Lista Celeste del ARS en la década del 70, y fue secuestrado en dos oportunidades en la jurisdicción represiva de la FT5. En su segundo secuestro, ocurrido en enero de 1976, fue llevado al predio del BIM3, donde hoy se encuentra nuestra Facultad. Reconoció el CCD en el que se encontraba porque allí había realizado trabajos de albañilería años atrás”, destacaron desde la unidad académica.
En esa línea, recordaron que “a poco de recuperar su libertad, el 31 de marzo de 1976 fue dado de baja del Astillero, como muchos compañeros comprometidos con el activismo gremial y político. Décadas más tarde, en noviembre de 2003, fue uno de los primeros trabajadores reincorporados, a partir de la lucha de la comisión de memoria y del colectivo de sobrevivientes del ARS”.
A pesar de todos los reclamos presentados, Peláez falleció a los 70 años sin obtener una resolución favorable para poder jubilarse con la categoría que les hubiera correspondido sin la persecución y la cesantía padecida.

“En nuestro caso, gracias a su testimonio, pudimos reconstruir las trayectorias de muchas de las víctimas de la región, y conocer acerca de la historia de sus militancias. Nos acompañó especialmente con sus palabras en el acto de presentación del libro “MEMORIAS DEL BIM: Biografías” coordinado por Ana Julia Ramírez y Margarita Merbilhaá”, manifestaron.
Por último, desde la Facultad indicaron que “seguirá presente” y “recordaremos su voz en cada uno de los recorridos de memoria que realicemos en el predio”.
Tras conocerse la triste noticia, una de las abogadas querellantes en esa causa de FT5, Guadalupe Godoy, publicó en sus redes sociales que “notificaron que el 24 de noviembre tenemos audiencia en Casación, porque a tantos años, aún no está firme la sentencia de la causa Fuerza de Tareas 5, donde él y sus compañeres declararon, reclamaron justicia y reclamaron que se les reconociera como años de servicio el tiempo en el cual no pudieron ser trabajadores del ARS, porque el genocidio los privó de su libertad y del derecho a ser trabajadores”.