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Delivery, militancia y legado familiar: el candidato del PO que busca llegar al Concejo

Hace diez años era un activo militante secundario. Hoy integra la lista del FIT, es referente en los barrios y trabaja por los derechos de los repartidores.

A contrapelo de tantos jóvenes que adhieren y le ponen el cuerpo a la militancia política desde los partidos de izquierda, Lucas Stevani no necesitó rebelarse contra el mandato de una familia más típico con padres de una clase media trabajadora. Todos en su casa tienen una trayectoria en el Partido Obrero (PO) y él abrazó esa causa desde su adolescencia, cuando era estudiante secundario, para pocos años después convertirse en candidato a concejal del FIT Unidad, el único sector de ese espectro que el domingo que viene peleará por llegar al piso que le permita acceder por primera vez a bancas en el deliberativo local.

Lucas es hijo de Raúl Stevani, un reconocido dirigente del PO fallecido en febrero último. Era ingeniero agrónomo, delegado de ATE en el Ministerio de Agricultura y representante de los docentes universitario (ADULP) en la facultad de Agronomía. Su madre es Amelia García, también  militante política y gremial que fue candidata a intendenta y desde la docencia llegó a conducir la seccional platense de Suteba por la lista multicolor opositora a la conducción de Roberto Baradel.

Cuando era estudiante secundario en el Normal 3, Stevani  participó de la creación de la CUES (Coordinadora Unificada de Estudiantes Secundarios), un nucleamiento de distintos centros de estudiantes que se contraponían a otros de perfil peronista e integraban la UES. Recuerda como un punto de inicio de esa trayectoria una marcha del 24 de marzo en la que con algunos compañeros se propusieron empezar a pelear por la conducción del centro de Estudiantes.

Hace apenas una década de aquellos días de debates para crear la Lista Naranja con la que lo lograron y con la que fue presidente del Centro de Estudiantes entre 2010 y 2011. Eran jornada maratónicas de reuniones organizativas de  las marchas por la Noche de los Lápices, las tomas y sentadas por el estado de decadencia de la infraestructura de las escuelas o la renovada pelea por el boleto estudiantil.

Con 28 años, Stevani es uno de los candidatos más jóvenes que competirán el domingo y hoy divide su tiempo entre el trabajo como mensajero y repartidor de Rappi y su fuerte militancia en los barrios a través del Polo Obrero, el brazo territorial del partido, que tiene un despliegue considerable de comedores y merenderos en la zona sur y oeste del distrito.

Nacido y criado en El Mondongo, Lucas es tripero de ley y procura ir a la cancha cada vez que puede. La situación económica y la necesidad de trabajar lo llevaron a abandonar antes de terminar la carrera de Arquitectura, pero el tiempo transcurrido en esa facultad también forjó su militancia con fuerte participación en el Centro de Estudiantes, con épocas combativas de toma del edifico de la calle 47.

En 2019 arrancó a prestar el servicio mensajería particular y casi inmediatamente se vinculó con las aplicaciones. “Trabajaba en el reparto de una casa de comida que como nos iba a echar no ofreció ser el contacto con Rappi, que estaba llegando a La Plata”, recuerda Lucas en charla con 0221.com.ar.

El año de la pandemia fue en el que se volcó a la actividad gremial en el mundo de los repartidores. Lo hizo en contraposición con ACRI (Asociación Civil de Repartidores Independientes), un agrupamiento que recientemente se había creado y le esquivaba al perfil sindical. “No estamos con quienes están armando esa asociación porque nació de un proceso que no tuvo una elección de autoridades y con un punto de partida que no es considerarnos trabajadores en relación de dependencia con las aplicaciones sino como si fuéramos asociados. Está armado de arriba hacia abajo”, analiza.

Eso no desalentó su trabajo gremial y actualmente se lo ve participar activamente de los paros internacionales que organizan los repartidores. “Damos una disputa en ese terreno porque no nos consideramos asociados de la aplicaciones o repartidores libres, somos trabajadores”, dice y reconoce que la pelea desde adentro es difícil porque “no son organizaciones que tengan una vida interna democrática que lo permita”.

Por fuera de la campaña que lo tiene ocupado en este tiempo, un día de Lucas se parte en dos. Por la mañana hace la mensajería o los trámites que le demanda su carpeta de clientes y las tardes la dedica al trabajo territorial en el Polo Obrero, espacio de militancia barrial al que se incorporó en el último tiempo. “Muchas veces esa jornada se interrumpe porque estamos en algún plan de lucha contra el gobierno porque no llegan los alimentos a los comedores o porque pedimos aumento para quienes trabajan en el Potenciar Trabajo atendiendo los comedores y merenderos”, cuenta.

Sobre el Polo Obrero dice que “es un espacio que estamos construyendo y ya tenemos presencia en 20 barrios de la periferia de La Plata, Berisso y Ensenada”. Villa Elvira y Barrio Aeropuerto en el sur y San Carlos y Romero en el oeste son los lugares donde tienen mayor presencia. “Tenemos entre 400 y 500 compañeros en esas zonas”, dice y menciona zonas como Tolosa, Los Hornos y Altos de San Lorenzo donde la organización empieza a hacer pie.

“Tenemos comedores y merenderos donde también hacemos talleres de teatro, artes plásticas y demás actividades con compañeros de la universidad o actores profesionales para llevar alternativas para que los chicos y las familias se involucren en el trabajo político y social”, comenta Stevani.

Pero además plantea que el Polo Obrero es un canal para luchar “frente a esta situación que vemos hoy, en la que no hay trabajo o conseguir una changa cuestan mucho más o te pagan muy poco por cualquier trabajo”. En ese camino dice que buscan “seguir sumando nuevos sectores a esta pelea”. 

“Consideramos que la cosa se va a cambiar en la medida que la gente tenga trabajo y en que no se destinen los recursos del país para financiar al FMI, al Club de París o a los acreedores y especuladores o para financiar la fuga de capitales, sino que se ponga en función del desarrollo del país”, analiza el candidato.

Y habla sobre la proyección de ese trabajo como candidato a concejal, abordando los temas que son preocupación en los barrios. “Así como intentamos dar la pelea en los barrios sumando a los compañeros que están desocupados, el objetivo con esta elección es hacer el camino inverso y llevar la voz de esos barrios al Concejo Deliberante”, dice.

Y entre los principales problemas menciona el del acceso a los servicios. “Los vecinos sufren con los cortes de agua y luz, la falta de vivienda”, dice. Y suma “la situación de 75 mil platenses que viven en asentamientos precarios y la de los desempleados. Esa agenda es la que vamos a tratar de colocarla en el Concejo Deliberante. Son las prioridades”.

En ese camino se muestra crítico con todas las gestiones municipales. Habla de “lo que viene haciendo Garro o antes hacía el peronismo, que hizo que La Plata tenga como prioridad el desarrollo de la especulación inmobiliaria, de los grandes emprendimientos, que contrastan con esta realidad de que hay más de 200 asentamientos en la región".

El desafío de la izquierda no es menor en La Plata. En las PASO las dos listas que compitieron en la interna obtuvieron el 5,55% que podrían proyectarse al 7% si se suman a las fuerzas de izquierda que no superaron esa instancia. El gran desafío es sumar electores entre quienes no concurrieron a votar o entre los decepcionados del Frente de Todos para llegar al 8,33% que significaría acceder al Concejo Deliberante.

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