viernes 10 de abril de 2026

Tatuaje, foto y arma: las pruebas contra el acusado de la sangrienta salidera en La Plata

En la primera audiencia del debate declararon las dos víctimas y policías. Un identikit como primera pista para lograr la detención.

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Con la declaración de las dos víctimas de la sangrienta salidera bancaria ocurrida en mayo de 2018 en la Casa Matriz del Banco de la Provincia de Buenos Aires, comenzó el juicio oral para Alexis Pedro Joel Carugatti acusado de ser el autor de los tres disparos que impactaron en el cuerpo de uno de los damnificados, quienes pidieron declarar sin la presencia de acusado ni de sus familiares en la sala, ya que temen represalias y, uno de ellos, denunció judicialmente que fue amenazado de muerte por la familia Carugatti.

Aquella mañana de mayo, Osvaldo Calcaterra salió del banco con una fuerte suma de dinero en un bolso, que había sacado de la caja de seguridad. Cuando bajaba las escaleras de avenida 7 fue sorprendido por el agresor quien le dijo “dame el bolso o te mato”. El hombre intentó darse vuelta y recibió un balazo en una de sus piernas.

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Desde el piso ofreció resistencia, y como respuesta fue blanco de otros dos disparos que ingresaron en la otra pierna y en uno de sus brazos. Finalmente el agresor escapó corriendo con el bolso, pero lo descartó con todo el dinero en calle 47 entre 6 y 7, a la altura de los cajeros automáticos para automovilistas.

“Lo único que vi es el arma, plateada, grande” ya que el agresor “tenía gorrita con visera y capucha”. No pudo aportar datos de agresor, pero contó el calvario sanitario que padeció. Tardó más de dos años en volver a caminar, durante todo ese tiempo fue sometido a varias operaciones y se desplazaba en silla de ruedas.

Calcaterra dijo que esa mañana retiró una fuerte suma de dinero (20.600 dólares; 7.280 euros; 3.500 reales y 449.600 pesos según consta en el expediente judicial) porque iba a realizar “una operación” (comercial) que luego se frustró. “Nunca me imaginé que adentro del banco me podía pasar lo que me pasó”, señaló la víctima. En rigor no estaba dentro de la Casa Matriz de la entidad, sino en las escalinatas que hay entre el histórico edificio y las rejas que los rodean.

El bolso arrojado por el delincuente fue recuperado por personal de seguridad de la entidad bancaria. El comerciante baleado aseguró que recuperó todo el dinero.

Según reconstruyeron testigos de la primera jornada de debate, el autor del hecho escapó corriendo por 47 hacia 6, donde dobló hacia 48. Al llegar a esa esquina tomó por 48 hacia 5. Antes de llegar a la mitad de cuadra había un auto estacionado en doble fila que esperaba para estacionar, conducido por policía de civil  Al mando de mismo estaba el policía Matías Nahuel Calandria.

El uniformado estaba vestido de civil. Lo acompañaba su esposa, embarazada entonces de tres meses. “MI mujer cursaba un embarazo de riesgo, le dije que se bajara, yo me bajé despacio de auto y en una distracción del ladrón comienzo a forcejear con él, me apunta al pecho para dispararme, logro bajarle el arma y se dispara hacia el piso”, recordó el testigo, quien (en la previa del inicio del juicio oral en curso) fue amenazado de muerte por la familia de acusado.

El asaltante y el policía se traban en lucha, Calandria logra desarmarlo. En la secuencia de la pelea, el agresor quedó dentro del auto. Cuando todo parecía calmarse y tener la situación controlada, llegó otro policía a la escena, que confundió a su compañero de armas con el asaltante y lo desarmó. Esta secuencia fue aprovechada por el agresor para escapar en el auto del policía que estaba reducido en el piso por el subcomisario Mariano Ezequiel Acosta. Toda esta secuencia fue observada por, al menos, otros tres policías.

Cuando el asaltante huye, Calandria lo sigue a pie y le dispara al auto. El proyectil rompió la luneta de su Volkswagen Gol color rojo y el proyectil se alojó en uno de los parantes del vehículo que fue encontrado esa misma mañana, estacionado en un garaje de calle 41 entre 1 y 2. En la huida el asaltante perdió el arma. Se trata de una pistola calibre 9milímteros que tenía pedido de secuestro de una fiscalía de Berazategui. Se la robaron a una mujer policía.

Tras el hecho Calandria y su esposa fueron llevados a la comisaría Segunda de La Plata donde le exhibieron tres álbumes con fotos. En uno de ellos reconocieron al agresor. Cuando salían de la comisaría la mujer le dijo a su esposo que el sospechoso “es vecino” y “vive a tres cuadras de casa”. Desde entonces la joven sufre ataques de pánico y no puede salir sola a la calle.

La pareja fue amenazada tras el reconocimiento fotográfico. Según contó el testigo, la madre del acusado le dijo a la tía de su esposa que “si quedaba preso” le mataban a los hijos. “Me tiraron piedras en mi casa, en cuatro oportunidades, la hermana (del juzgado) me ve por la calle y me grita ‘cobani te voy a matar’”.

“Vivo encerrado y con miedo, dicen que después del juicio nos van a matar”, señaló el testigo policía quien el pasado viernes radicó una denuncia por amenazas contra la familia Carugati.

El acusado fue reconocido en foto por diferentes personas que declararon en la causa. También un testigo de nacionalidad brasilera (que declarará en audiencia próxima) ayudó en la confección de un identikit del agresor. El parecido con el acusado es asombroso.

Con el identikit más el reconocimiento fotográfico, los investigadores policiales dieron con el sospechoso, quien a diario subía fotos en la red social Facebook. Tras su detención se negó a realizar la prueba de reconocimiento en rueda de personas. Nunca quiso salir de su celda para ese trámite que finalmente se realizó mediante fotos en la sede de Fiscalía.

También declaró el subcomisario Acosta quien dijo que el agresor tenía un tatuaje en el cuello. El acusado, durante toda la audiencia, estuvo con el cuello cubierto por una campera del Paris Saint Germain.

La acusación en el juicio está a cargo de la fiscal Silvina Langone. Carugatti es asistido por la defensora oficial Ana Julia Biasotti quien adelantó que solicitará la absolución del acusado. El debate es controlado por el Tribunal Oral Criminal II de La Plata integrado por Claudio Bernard, Silvia Hoerr y Carolina Crispiani.

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