ver más

Carolina Contreras, la primera andamista mujer en la historia de la industria platense

En la actualidad trabaja en la obra más grande de la región. Solo hay cuatro mujeres en el país que tienen esa especialidad.
Por Martín Soler Redactor Judiciales

Carolina Contreras tiene 30 años, es mamá de tres menores y se convirtió en la primera andamista mujer en la historia industrial de La Plata. En la actualidad trabaja en la construcción de la Planta Termoeléctrica de Ensena, que es la obra más grande que se ejecuta en la actualidad en la región. Todos los días, desde las 7:00 de la mañana y por varias horas, sin importar altas o bajas temperaturas, arma y desarma andamios para que sus compañeros y compañeras transiten por ellos para que avance el gigante de hierro y cemento que se levanta a orillas del Arroyo Del Gato, obra que una vez terminada abastecerá de energía eléctrica a La Plata, Berisso, Ensenada y Berazategui, entre otras localidades.

Su pequeña humanidad no le impide trasladar decenas de kilos a pie “pero si el trayecto desde el lugar de acopio hasta la obra es extenso los andamios se trasladan en vehículo”, aclara Carolina, mientras hace un alto en la tarea para charlar con 0221.com.ar, luego de armar un andamio de dos cuerpos. Es una de las cuatro mujeres que tienen este oficio en el país. “Las otras tres compañeras trabajan en Neuquén”, aclaró.

Antes de empezar sus labores debe pasar a retirar el equipo de seguridad que consta del arnés con el cabo de vida para engancharse en las alturas, gafas, guantes, cascos, botines y barbijo. Al equipo de seguridad se enganchan las herramientas a utilizar durante el montaje de las estructuras de hierros que servirán como pasarelas para que transiten otros operarios y operarias con distintas especialidades.

“Es un trabajo  nuevo para mí y está muy bueno porque empecé mirando a los compañeros y hoy en día estoy trabajando. Empecé siendo ayudante, llegué a la parte de andamios como paletera, estuve un tiempo en la oficina y empecé a recorrer el campo con un supervisor”, recordó durante el diálogo con este medio.

Sobre su llegada a la obra más grande que se ejecuta en la actualidad en Ensenada y que es la de mayor envergadura de la región detalló que “ingresé a la Termoeléctrica por medio de UOCRA La Plata, de la Agrupación Blanca y Azul, hace tres años estoy con Iván, con Tino. Chilli, Ale. Fui a una asamblea donde se abrieron diez cupos femeninos y empecé”.

“Un capataz me dijo si quería acompañarlo y así empecé a aprender el oficio. Hablé con Mica (Alzogaray), la delegada, y ella fue la que me empujó a salir al campo”, señaló.

En relación a su tarea específica, se encarga de montar andamios donde la obra lo requiera, a nivel de piso o en altura. “Camino por las alturas, llegué estar a 30 metros en la zona donde está casa de bombas. Me encanta la altura y está bueno trabajar ahí. Todos los días aprendes, estoy en una cuadrilla con cinco compañeros”, dice entusiasmada con esos desafíos laborales y logísticos.

-¿Cómo te enteraste que sos la primera mujer en desarrollar esta tarea?

-No sabía que no había mujeres andamistas, me enteré por los supervisores y capataces que soy la primera en la historia de UOCRA La Plata.

-¿Cuánto hace que estás afiliada a UOCRA La Plata?

-Hace tres años. Tiempo antes me decían que vaya a UOCRA pero no me quería insertar porque estaban los Medina, tengo familiares que trabajaron con ellos y no me gustaba lo que me contaban, los conozco y no me gusta el trato que tienen con la gente. Me escribió una familiar, le comenté por qué no quería ir, me dijeron que la UOCRA estaba intervenida, conocí a la nueva gente y me sumé. Entré en una obra de YPF, después ingresé a un paro de planta. Los que ahora están a cargo de UOCRA La Plata son buena gente, es un gremio familiar, nada que ver lo que era antes.

En la obra trabajan más de 1300 personas a diario. Más del 10% del plantel son mujeres que además de estar en servicios generales o administrativas realizan trabajados de soldadura, montaje mecánico, montaje eléctrico, pintura y química. “Hay muchas mujeres trabajando en el campo, todas las que entran quieren salir al campo para aprender un oficio, está bueno que hoy tengamos soldadoras, montadoras, está bueno que las chicas aprendan. Acá se aprende el oficio en el campo, se forma mano de obra calificada”, aseveró Carolina que le dice a las mujeres: “Que se animen, que luchen por lo que quieren, si luchan se puede, costó mucho pero aproveché la oportunidad y lo logré, estoy feliz”.

Te puede interesar