La historia de la enfermera platense que tuvo COVID y fue la primera vacunada del país | 0221
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La historia de la enfermera platense que tuvo COVID y fue la primera vacunada del país
PANDEMIA

La historia de la enfermera platense que tuvo COVID y fue la primera vacunada del país

Se llama Julia Torquati y trabaja en terapia intensiva en el Hospital San Martín. Luchó dos meses para superar el coronavirus.

30 de enero de 2021

Tras haberse contagiado de coronavirus y haber luchado por dos meses contra la enfermedad, logró recuperarse y se convirtió en la persona que dio inicio a la campaña de vacunación: fue la primera en recibir la Sputnik V en Argentina.

La protagonista de esta historia es Juliana Torquati, quien en abril ingresó en la terapia intensiva en el Hospital San Martín para estar en el frente de batalla contra la pandemia. En ese momento había manifestado su miedo a contraer la enfermedad, algo que terminó ocurriendo al poco tiempo.

En ese momento, la platense había expresado su temor hacia el virus, pero la peor parte la pasó una vez recuperada: “Sufrí mucho el efecto post covid, que es algo de lo que no se habla, y afecta en lo psicológico. A mí me dejó afuera de las canchas por dos meses, estuve en tratamiento psicológico y psiquiátrico, porque necesitaba abordarlo de esa manera”, afirmó en una entrevista que brindó en los últimos días a Infobae.

A pesar de ser licenciada en enfermería y tener diez años de experiencia en terapia intensiva, luego de tener COVID-19 la mujer relató: “Estuve con ataques de pánico y me sentía completamente incapaz de realizar mis tareas después de ser enfermera por muchos años. Es lo único a lo que me dedico, pero me sentía incapaz de llevar adelante una guardia. Y a la fecha ya lo superé y me reincorporé a todas mis tareas, con mucho orgullo, pero en ese momento los efectos del COVID fueron muy fuertes”.

Tras superar esa etapa se reincorporó al trabajo sin dejar de lado el miedo, pero a los pocos días llegó la buena noticia de que llegarían las primeras vacunas al país y serían para el personal de salud. Juliana se anotó para recibirla y el 29 de diciembre de 2020 se transformó en la primera persona en aplicarse la dosis inicial de la vacuna rusa contra el coronavirus en Argentina.

Solo tuvo un poco de dolor de cabeza y un mareo, algo que pasó rápido y le dio seguridad para desempeñar su servicio: “El primer día después de recibir la primera dosis me era imposible no sentir superpoderes. Después de todo un año esperándola y habiendo pasado mil cosas… fue una carga energética enorme ¡Me daban ganas de entrar con el N95 en la cabeza! Pero bueno, las medidas de prevención hay que tomarlas todas igual”.

En esa línea, reconoció que al recibir la segunda dosis trabaja más tranquila con los pacientes contagiados, sabe que está más resguardada y a salvo de padecer un cuadro grave de la enfermedad.

Ahora, Juliana ve un horizonte más positivo y cree que, a pesar de que le preocupa el comportamiento social, hay una esperanza de terminar con la pandemia: “Para esta segunda ola contar con la vacuna es fundamental, es la herramienta más fuerte que tenemos, además de que ya tenemos experiencia ahora de cómo lidiar con esto. Necesitamos seguir contando con el cuidado de todos. El virus es real. La vacuna ya se está demostrando que funciona, así que necesitamos estar firmes como pueblo, tener paciencia entre todos, esto va a terminar, pero es una lucha conjunta y hay que seguir cuidándose”, concluyó.

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Se llama Julia Torquati y trabaja en terapia intensiva en el Hospital San Martín. Luchó dos meses para superar el coronavirus.
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Se llama Julia Torquati y trabaja en terapia intensiva en el Hospital San Martín. Luchó dos meses para superar el coronavirus.
La historia de la enfermera platense que tuvo COVID y fue la primera vacunada del país

Tras haberse contagiado de coronavirus y haber luchado por dos meses contra la enfermedad, logró recuperarse y se convirtió en la persona que dio inicio a la campaña de vacunación: fue la primera en recibir la Sputnik V en Argentina.

La protagonista de esta historia es Juliana Torquati, quien en abril ingresó en la terapia intensiva en el Hospital San Martín para estar en el frente de batalla contra la pandemia. En ese momento había manifestado su miedo a contraer la enfermedad, algo que terminó ocurriendo al poco tiempo.

En ese momento, la platense había expresado su temor hacia el virus, pero la peor parte la pasó una vez recuperada: “Sufrí mucho el efecto post covid, que es algo de lo que no se habla, y afecta en lo psicológico. A mí me dejó afuera de las canchas por dos meses, estuve en tratamiento psicológico y psiquiátrico, porque necesitaba abordarlo de esa manera”, afirmó en una entrevista que brindó en los últimos días a Infobae.

A pesar de ser licenciada en enfermería y tener diez años de experiencia en terapia intensiva, luego de tener COVID-19 la mujer relató: “Estuve con ataques de pánico y me sentía completamente incapaz de realizar mis tareas después de ser enfermera por muchos años. Es lo único a lo que me dedico, pero me sentía incapaz de llevar adelante una guardia. Y a la fecha ya lo superé y me reincorporé a todas mis tareas, con mucho orgullo, pero en ese momento los efectos del COVID fueron muy fuertes”.

Tras superar esa etapa se reincorporó al trabajo sin dejar de lado el miedo, pero a los pocos días llegó la buena noticia de que llegarían las primeras vacunas al país y serían para el personal de salud. Juliana se anotó para recibirla y el 29 de diciembre de 2020 se transformó en la primera persona en aplicarse la dosis inicial de la vacuna rusa contra el coronavirus en Argentina.

Solo tuvo un poco de dolor de cabeza y un mareo, algo que pasó rápido y le dio seguridad para desempeñar su servicio: “El primer día después de recibir la primera dosis me era imposible no sentir superpoderes. Después de todo un año esperándola y habiendo pasado mil cosas… fue una carga energética enorme ¡Me daban ganas de entrar con el N95 en la cabeza! Pero bueno, las medidas de prevención hay que tomarlas todas igual”.

En esa línea, reconoció que al recibir la segunda dosis trabaja más tranquila con los pacientes contagiados, sabe que está más resguardada y a salvo de padecer un cuadro grave de la enfermedad.

Ahora, Juliana ve un horizonte más positivo y cree que, a pesar de que le preocupa el comportamiento social, hay una esperanza de terminar con la pandemia: “Para esta segunda ola contar con la vacuna es fundamental, es la herramienta más fuerte que tenemos, además de que ya tenemos experiencia ahora de cómo lidiar con esto. Necesitamos seguir contando con el cuidado de todos. El virus es real. La vacuna ya se está demostrando que funciona, así que necesitamos estar firmes como pueblo, tener paciencia entre todos, esto va a terminar, pero es una lucha conjunta y hay que seguir cuidándose”, concluyó.