"Por un lado escuchamos que vamos bien, que alcanzamos la meseta, que vamos mejorando... por otro lado los intensivistas no dan más, están cansados". Así comienza el escrito que difundió el personal de emergentología del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) San Martín, ubicado en 1 entre 70 y 71 y que se ha convertido en uno de los campos de batalla contra el COVID-19, que mantiene en vilo al país y el mundo.
El San Martín es una de las instituciones más reconocidas de la provincia y recibe pacientes no solo de la capital bonaerense sino de todo el Conurbano, y en el que muchos médicos y trabajadores de la salud debieron ser aislados por haber estado en contacto con personas diagnosticadas con la enfermedad e, incluso, haber contraído ellos mismos el virus, en el marco de la pandemia.
Los médicos y médicas de la institución publicaron el texto en las redes sociales y se viralizó. "Los pacientes no son asistidos en tiempo y forma en las Unidades de Terapia Intensiva (UTI), porque no hay camas disponibles, todo lleno", indican en la dura carta y explican que de esta manera los pacientes "ingresan a las guardias de emergencias, son intubados, conectados al ventilador y en un contexto de falta de recurso humano sin garantías de una relación de personal de enfermería/paciente adecuada, terminan siendo asistidos en guardias que se transforman en unidades de cuidados intensivos de reemplazo...".
En esa línea denuncian que "no solo el personal de las terapias intensivas sufre el cansancio y agotamiento, sino el hospital entero". Como ejemplo mostraron un video donde personal médico de emergencias, en una sala de shock, realiza maniobras de pronación y supinación, necesarias para garantizar una mejor oxigenación del paciente. Sin embargo indicaron que se trata de una práctica que no debería hacerse en Emergencias, sino en espacios específicos y con personal especializado: "Que se realicen maniobras de pronación y supinación en un shock room es la evidencia máxima del colapso del sistema, pero esta situación lleva años", apuntaron.
Y advirtieron que en este sistema, el personal médico "está acostumbrado a trabajar al límite, con burn out constante y con remuneraciones que rozan el chiste, pero que sigan llegando las dificultades respiratorias, los traumas craneoencefálicos, crisis de asma, ambulancias privadas del conurbano, intoxicaciones e intentos de autoeliminación... en la sala de emergencias no podemos decir que no hay lugar, se vienen tiempos de cama cucheta", finalizaron.

Cabe destacar que tanto el San Martín como el resto de los hospitales públicos de la ciudad siguen recibiendo pacientes diariamente con problemáticas diversas y el coronavirus no hizo más que agravar una situación que, tal como expresa la carta, está vigente desde hace años.