La sesión del Concejo Deliberante de La Plata de este miércoles, que se avecinaba sin muchos temas trascendentes para la ciudad, terminó convertida en una imagen exacta del mal clima político que se vive entre el oficialismo y la oposición. El Frente de Todos decidió no concurrir al Pasaje Dardo Rocha, donde se realizan los encuentros desde que arrancó la pandemia, y Juntos por el Cambio sesionó en soledad, con un quórum logrado con la presencia del unibloque del GEN.
La conclusión de la jornada fue una profundización de la ruptura que empezó a separar a uno y otro bloque desde hace ya algunos meses. En parte refleja lo que se da a nivel nacional y provincial, con roles de oficialismo y oposición invertidos.
Uno de los escenarios donde se expuso el mal clima fue la nave central del histórico edificio platense, con las diez bancas opositoras vacías y una sesión resuelta en tiempo récord para el abordaje de 119 puntos. Pasó menos de una hora entre el inicio y el final.
Las escalinatas del mismo edificio fueron el otro escenario. Allí se concentraron los concejales ausentes en el momento en que terminaba la sesión para exponer sus razones: denunciaron “una parálisis institucional que impide el tratamiento sus proyectos en las comisiones” y reclamaron “la realización de sesiones virtuales”.
Una salida hacia adelante que distienda parece compleja en la medida que también crece el malestar tanto a nivel provincial como nacional, con un rol activo jugado por el intendente Julio Garro, quien en las últimas semanas se ha constituido en una de las voces críticas junto a otros intendente de Juntos por el Cambio. El último capítulo fue la objeción a la falta de información sobre los fallecidos por coronavirus en la ciudad.
Bajo ese prisma, el desplante expuesto por los concejales peronistas puede ser interpretado como “un vuelto” al jefe comunal que empezó a tomar forma el día anterior, después de la reunión de Labor Legislativa en la que los presidentes de bloque definen junto a la titular del cuerpo el temario y los lineamientos generales de la sesión. El del Frente de Todos, Cristian Vander, aún convaleciente y sin alta médica tras haberse infectado de coronavirus, manifestó vía Zoom la necesidad de que las sesiones se realicen de modo virtual. Hubo discusiones pero no una advertencia sobre el faltazo de este miércoles.
Esa posibilidad empezó a tomar forma en la horas previas a la sesión aunque el argumento de mayor peso pasó a ser otro: el funcionamiento de las comisiones y las trabas que según denuncian existen para abordar sus proyectos. Apuntaron sobre toda a las comisiones de Legislación, "donde se acumulan 500 expedientes sin tratar", y de Hacienda. Entre otras cosas plantearon que "el Concejo es una cáscara vacía donde el oficialismo no ha mostrado voluntad de trabajar".
DIFERENCIAS INTERNAS
El posicionamiento hacia el interior de la bancada opositora no fue uniforme, aunque saldadas las diferencias el discurso fue único y el grupo se expresó como bloque unido. Sólo faltaron Vander y Ana Castagneto, quien espera conformación de un posible diagnóstico de coronavirus. Hubo fuertes discusiones por el “impacto negativo” que podría tener la imagen de las bancas vacías y la contradicción de dejarle al oficialismo el monopolio del discurso en el recinto.
Trascendió que el sector identificado con La Cámpora, con Ariel Archanco y Yanina Lamberti, fue el que más se resistió, pero finalmente se subordinaron porque se impuso en números quienes buscaron en el vacío a la sesión un hecho político más extremo.
Por el lado del oficialismo, la presidenta del cuerpo Ileana Cid y el titular del bloque Claudio Frangul se desayunaron de la movida un rato antes del arranque de la sesión y sin el quórum propio asegurado por la ausencia de Darío Musto, el tercer edil de la bancada que se infectó, después de la propia Cid y de Javier Mor Roig. La situación se saldó con la presencia de Gastón Crespo, el concejal del GEN de Margarita Stolbizer que aportó el número 13 necesario para sesionar.
Y la crítica de la presidenta fue a la "contradicción" de la oposición de pedir una sesión virtual pero a la vez realizar encuentros presenciales de bloque en las oficinas del Concejo o realizar "la conferencia de prensa en las escalinatas del Concejo sin respetar la distancia social".
La respuesta pública fue el reproche a la negativa a sesionar y la imposibilidad de tratar algunos temas, como la ordenanza que exime del pago de la tasa SUM a los pacientes que hayan atravesado la enfermedad y se constituyan en donantes de plasma.
Con el clima demasiado caliente y la grieta ensanchada, parece difícil prever cuál será el futuro de la convivencia política en las próximas semanas. Las primeras pistas podrían estar en la evolución que tenga de acá en más relación del intendente Garro con el gobernador Axel Kicillof.