Claudio Parente tenía todos los permisos necesarios y hasta una carta de puño y letra del médico que atendía a su papá, para poder llegar hasta Chivilcoy y compartir los últimos instantes de vida de Rual. Sin embargo, la dramática situación tuvo un final trágico porque el hombre falleció mientras su hijo luchaba contra la burocracia del Municipio, que desde hace varios días cerró las puertas de la localidad para toda persona que no resida en la ciudad.
Todo comenzó hace pocos días, cuando la familia recibió el llamado de los médicos. Fueron claros: a Rual le quedaba poco tiempo de vida. Claudio no perdió tiempo, tramitó todos los permisos necesarios y el viernes recorrió los 200 kilómetros que separan a esa ciudad de La Plata para compartir los últimos momentos de vida de su padre, pero allí se chocó con la burocracia de la Comuna que comanda Guillermo Britos.
El joven intentó infructuosamente explicarles a los agentes que debía ingresar para ver a su papá y que tenía los permisos para hacerlo. Una y otra vez, le negaron el ingreso y como nunca pudieron contactarse con el médico del hombre, lo obligaron a regresar a la capital provincial.
Claudio, sin embargo, no se dio por vencido y tras compartir su historia en las redes sociales y varios medios locales logró que el intendente se comunicara con él y le dijera que tendría vía libre para ingresar a la ciudad, pero la decisión del mandatario local llegaba demasiado tarde.
En la madrugada de este sábado Claudio emprendió el viaje y cerca de las 8.30 recibió un llamado, detuvo el auto y las palabras al otro lado del teléfono lo dejaron sin aliento: su papá había fallecido. "Quedó un abrazo y un beso pendiente. Tengo mucho dolor, mucha bronca y una profunda tristeza por lo que me hicieron. Es un dolor con el que voy a tener que vivir toda mi vida. Mi papá estaba muy mal y yo sabía que tenía las horas contadas", contó Claudio en diálogo con El Día y agregó: "No se los voy a perdonar nunca más si no puedo volver a ver mi viejo. El comisario, de apellido Báez, fue quien no me dejó pasar. Pero todo es culpa del Intendente. Es una barbaridad".
La trágica situación finalmente llegó a oídos de Britos, quien ensayó una disculpa y le escribió un escueto mensaje. "Voy a poner la cara y hacerme cargo, como siempre lo hice", sostuvo el Intendente y, según dijo, se ofreció a pagarle a Claudio un viaje, en momentos en los que la decisión de la Comuna ya había truncado la posibilidad de que el joven pudiera despedirse de su papá con ese abrazo con el que había soñado.
Este sábado el platense y su esposa finalmente pudieron ingresar a Chivilcoy sin siquiera presentar sus permisos y sin que nadie les dijera absolutamente nada.