El contexto de pandemia y emergencia sanitaria, social y económica mantiene un suspenso el movimiento político en La Plata de cara al proceso electoral que desembocará, en poco menos de un año, en los armados de listas para la elecciones legislativas. Pese a ello, llamó la atención durante el fin de semana la aparición de algunos pasacalles que reavivaron el fuego de la interna del peronismo de la ciudad, una disputa que el año pasado dejó, tras la derrota contra Julio Garro, muchos heridos.
Los carteles en cuestión tienen como protagonista al ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense, Andrés "Cüervo" Larroque, el líder de La Cámpora afincado en la capital provincial desde hace ya un tiempo. No es la primera que vez asoman los rumores de un posible desembarco del jefe de la organización vinculada con los sectores más jóvenes del kirchnerismo en la política platense. Ya había ocurrido en 2019 cuando aparecía como uno de los posibles tapados en la lista de senadores.
¿Puede el actual funcionario convertirse en un ordenador de un espacio herido y sin conductor claro y visible? El Frente de Todos asomaba con chances de reconquistar la ciudad pero no pudo contener en las elecciones generales de 2019 la cosecha de las PASO. Florencia Saintout resultó derrotada pese a que en la ciudad ganaron tanto Alberto Fernandez como Axel Kicillof.
Aunque nadie hará lectura pública porque el contexto no lo permite, la evaluación que suelen realizar los observadores internos en el peronismo platense es que la disputa entre la diputada y la concejala Victoria Tolosa Paz no terminó de saldarse más allá del resultado de la interna ganada por la primera, por escaso margen.
Sin embargo, los carteles de Larroque no fueron los únicos que aparecieron. También se vieron los de Victoria Tolosa Paz con la misma referencia al año 2023, año en que se elegirá el intendente o intendenta que reemplace a Garro. Los pasacalles aparecieron el mismo día en el que, casualmente o no, ambos se encontraron por temas vinculados con la gestión.

En ambos grupos se desligaron de la autoría, se mostraron sorprendidos y apuntaron contra el actual Intendente. Según esa mirada la estrategia garrista es empezar a desgastar desde ahora a la oposición buscando dividirla en función de que en su espacio aún no asoma quién herede el liderazgo ante la imposibilidad de una nueva reelección.
Para hacerlo tiene tierra fértil. Desde la PASO de agosto de 2019 los cinco sectores que compitieron no lograron abroquelarse detrás de la figura ganadora y hubo hasta quienes directamente trabajaron para el oficialismo. El resultado fue la crónica de una derrota anunciada cuyas secuelas probablemente se extiendan a 2021, cuando la pandemia -es de esperar- sea pasado y empiece a configurarse el armado con el oficialismo a nivel nacional y provincial vuelva a intentar reconquistar la ciudad.