La carga de los datos de las personas fallecidas por coronavirus en los últimos dos días en La Plata se convirtió en un tema de discusión con derivaciones políticas y algunas tensiones entre el gobierno provincial y local. En las últimas 48 horas el Ministerio de Salud bonaerense reportó 50 muertes (30 el jueves y 20 este viernes) y eso generó malestar y sorpresa en la Municipalidad, porque se trata de víctimas registradas a lo largo de más de 15 días pero ingresadas al sistema ahora.
La polémica tuvo eco en el inicio de la reunión de Comité de Crisis de este viernes, donde se insinuó una intencionalidad política en el manejo de esa información y se pidió una explicación respecto al pico de 30 casos registrado el jueves. El malestar en el gobierno municipal ya se había expresado hacia el interior del gabinete donde algunos funcionarios especularon con que hubo una carga abultada de fallecidos para desalentar una apertura de nuevas actividades.
Eso fue descartado por referentes de la Región Sanitaria XI presentes en el encuentro, quienes en cambio explicaron las cuestiones técnicas relacionadas con el sistema de carga de información, que depende de aspectos operativos de cada hospital o sanatorio donde se producen los decesos y de un "doble chequeo" realizado por el Ministerio de Salud bonaerense que termina, en muchos casos, con la confirmación de COVID-19 hasta 10 días después de los decesos de los pacientes.
En la última conferencia de prensa el propio ministro de Salud, Daniel Gollán, aseguró que es una "fantasía" que las muertes sean registrados el mismo día en que se producen y habló de la situaciones que se dan en los efectores de salud (hospitales y sanatorios) que hacen que en muchas oportunidades se carguen los datos de varios días juntos.
"Hay miles y miles de efectores públicos y privados que cargan en el SISA, pero ustedes imaginen que en esos centros muchas veces se limita la presencia del personal administrativo o se enferman. Entonces no es que no se carga, todo se carga, pero hay un error al comunicar que son los fallecidos del día, es 'el reporte del día de los fallecimientos que se vienen produciendo'", dijo el funcionario y agregó que son muchos los casos que se cargan "postdatados, uno, dos, tres o cuatro días después". El funcionario graficó esa situación con un ejemplo: "El día que se produzca el último fallecido por COVID-19 real, durante algunos días van a seguir llegando los atrasos estos y se va a computar el total" y se adelantó a la intepretación política: "Saquense de encima cualquier tipo de manipulación".
El director asociado de la Región Sanitaria XI, Manuel De Battista explicó a 0221.com.ar cómo se realiza el procedimiento de carga de doble vía:
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Por un lado los pacientes que ya tenía el diagnóstico confirmado de coronavirus y mueren, los cuales son cargados en el SISA directamente por los lugares de internación con el certificado de defunción con esa causa.
Y por otro los que mueren como consecuencia de otra patología pero que a partir de ese “doble control” que hace la Provincia se detecta con posterioridad que estaba infectado. Más allá del debate científico sobre si es o no un fallecido de coronavirus, la Provincia realiza un nuevo certificado de defunción y lo carga en el SISA. Ese procedimiento, que incluye el hisopado, el estudio de PCR y la carga por parte del Ministerio, puede llevar hasta diez días y explica parte del atraso.
"Los fallecimientos cargados en el sistema de vigilancia (SISA) corresponden a casos que van quedando en revisión por no tener al momento del deceso diagnóstico de COVID. La provincia realiza un doble control con cada uno de los casos para que no quede ningún caso sin cargar. Ese es un trabajo manual que realiza personal de epidemiología. Por eso es que ahora aparecen casos de fallecimientos de hace algunos días notificados en el sistema", indicó el funcionario.
A la confusión que puede generar esa situación se suma por ello un desfasaje entre la información de los partes diarios del Ministerio de Salud de la Nación y la información que se actualiza vía web en la Sala de Situación de la cartera sanitaria bonaerense.
Dos datos de este viernes alertaron sobre esa situación: mientras que a nivel nacional se reportaron 80 nuevos muertos desde el reporte anterior (el jueves a la noche) en la Sala de Situación bonaerense se agregaron 20 fallecidos en La Plata. Eso podría llevar a una interpretación que el funcionario de la Región Sanitaria considera errónea: que la cuarta parte de los muertos en el país corresponden a La Plata.
Las cuestiones técnicas y operativas son la explicación de que el universo de pacientes de uno y otro sistema no sea el mismo pese a que se emiten casi al mismo tiempo. Y aunque el “emparejamiento” de ambos registros de producirá a lo largo de los días, eso no ocurre en tiempo real.
El doble chequeo del sistema bonaerense, que incorpora fallecidos en cuyos certificados de defunción iniciales aparecían causales distintas a las del COVID-19, no aparece inicialmente en los reportes del SISA, un sistema de vigilancia epidemiológica que no fue concebida para la carga de fallecidos y que en tiempos de pandemia vio desnaturalizada su función y desbordada su capacidad de gestión.
La conclusión a la que llegan los funcionarios, tanto de la Provincia, la Región Sanitaria y la Municipalidad es algo que se viene machacando desde el inicio de la pandemia: los datos no reflejan necesariamente la realidad del día en que se emiten, más allá del malestar y los inconvenientes que eso puede generar en la estrategias para actuar en cada municipio. En La Plata así lo hizo saber el secretario de Salud Enrique Rifourcat: “Encontrar en las estadísticas de hoy a una persona que falleció hace tantos días no nos sirve epidemiológicamente, nos gustaría conocer los datos cuando estos ocurren”.