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Roberto, el vecino que ayudó a abrir la piedra fundacional en el centenario de La Plata

El platense se ofreció a trabajar con los albañiles y puso sus motosierras para llegar a tiempo con la extracción del cofre que guardó Dardo Rocha.

Es miércoles por la mañana y Roberto Williman se encuentra trabajando en su local de venta de motosierras y maquinaria para construcción y jardinería. Pasadas las 11 suena el timbre y el hombre de 73 años que luce un chaleco y barbijo negro deja sus tareas para abrir la puerta. Con mucho entusiasmo, va detrás del mostrador de su amplio negocio y saca un trozo de piedra: “Esto lo guardé como recuerdo de los 100 años de La Plata”.

Luego muestra un álbum con imágenes inéditas de la vez que colaboró con la Municipalidad para desenterrar el cofre que Dardo Rocha, el fundador de la ciudad, guardó el 19 de noviembre de 1882 y que debían ser descubiertos en 1982.

Por aquel entonces, la capital bonaerense vivía días muy agitados. La euforia por la celebración del centenario se mezcló con el dolor de las familias y amigos de los más de dos mil desaparecidos por la dictadura cívico militar y las secuelas que dejó -hasta la actualidad-la infame guerra de Malvinas.

En ese contexto, La Plata se preparaba para un festejo con epicentro en plaza Moreno. Allí un grupo de albañiles convocados por la Comuna realizó un despliegue excepcional para excavar la piedra fundacional, el centro histórico de la ciudad. Al igual que varios platenses, Williman paseaba todos los días para ver cómo se desarrollaban las tareas. En ese momento, notó que solo trabajaban con martillo y corta fierro y ofreció sus servicios para ayudar a desenterrar el tan ansiado cofre.

Pasé una mañana y se me ocurrió preguntar a ver si les podía traer una máquina para cortar hierro y hormigón. Dijeron que sí y empecé a ir varios días. Lo que hacía era cortar en bloques para que después golpearan con la maza y salgan pedazos grandes, no chiquitos como venían trabajando ellos”, recordó y dibujó en el aire unas líneas similares a las que hizo en aquel entonces.

Las tareas no fueron tan sencillas. Es que el equipo que convocó el Municipio no contaba con un plano ni con las indicaciones para llegar hasta la placa de mármol, que estaba debajo del corazón de la ciudad y que en su interior guardaba el tan ansiado cofre. “No se sabía dónde estaban las tapas, entonces se empezó a excavar y romper el macizo del lado del Palacio Municipal. Ahí se vio que había una tapa del cofre de granito, que había que empezar a trabajar por el lado de arriba. No había planos, no se sabía nada”, afirmó Williman. Cualquiera que lo hubiese visto se podía imaginar una sonrisa detrás de su barbijo.

Para el 19 de noviembre de 1982, las autoridades locales montaron una carpa gigante en la plaza Moreno. Sobre las avenidas 51 y 53, se armó una exposición con stands de locales de la ciudad, que se extendió hasta avenida 1.

Hubo shows musicales, desfiles y la presencia de varias celebridades. Los panaderos ensamblaron y decoraron una torta cuadriculada gigante, que fue atacada por hormigas. Para el final de la jornada quedaron los tradicionales fuegos artificiales.

Más allá de todos estos atractivos, lo que tenía en vilo a los platenses era saber qué había dentro del cofre que Dardo Rocha guardó en la cripta para las futuras generaciones y que debía ser desenterrado en el centenario. “Trabajamos todos los días, de mañana y de tarde, había una persona que hacía registro de todo lo que usaba: martillos, corta fierro, equipo para cortar hierro y hormigón de la marca Stihl”, indicó.

Roberto es platense y lleva 54 años en el rubro de las motosierras, por eso sabía cómo utilizar la maquinaria para colaborar con los albañiles quienes le dijeron en más de una oportunidad que “todavía les duelen las manos de tanto martillar”. “Son discos de piedra y hay que saber cómo manejarlos. Por eso me ofrecí a dar una mano cuando vi que los trabajos no avanzaban mucho”, señaló y dejó el mostrador. Su delgada figura se escabulló entre las sierras y esculturas de maderas que tiene en su negocio para tomar un disco de piedra similar al que utilizó para hacer las canaletas sobre la piedra fundacional.

En la actualidad la máquina está en manos del cuartel de Bomberos de Magdalena y Roberto tiene el deseo de recuperarla para donarla al museo Dardo Rocha. “La idea es canjearla por una motosierra de las que usan ellos. Estos equipos dejaron de usarse por el ruido que hacen y las chispas que largan son un peligro”, le dijo a 0221.com.ar.

Durante la excavación se crearon muchos mitos que enriquecieron aún más la historia de los 100 años de vida de La Plata. Desde cajas de vino que habían sido guardadas por los fundadores de la ciudad para brindar hasta el curioso hallazgo del esqueleto de un gorrión. “Era todo mentira. Eso fue un juego entre los albañiles, lo mismo con la caja de champagne, se acercaba la gente a preguntarnos y la verdad es que no vimos nada. Estábamos a un metro y medio de profundidad y solo encontramos el cofre detrás de la plancha de mármol, que tenía una placa que decía Municipalidad de La Plata. Lo que sí te puedo decir es que los obreros escondieron cosas para que sean vistas por las futuras generaciones en el Bicentenario. Uno guardó el juguete de su hijo, así que supongo que lo verán en 2082”, expresó en tono risueño.

Con el correr de los días, la emoción iba en aumento y Williman pasaba día y noche trabajando con su máquina para llegar hasta el cofre. En el medio, pasaron reuniones familiares y se enteró dentro del pozo que su mujer estaba nuevamente embarazada. “Era muy importante para mí en ese momento. Fue un orgullo porque es algo que no se va a volver a repetir, en realidad sí pero ya no voy a estar. Capaz mis nietos”, dijo y sus ojos se llenaron de melancolía.

El intendente de facto aquel entonces, Abel B. Román, reconoció a todo el equipo de personas que participó de estar tareas, entre los cuales estaba incluido Williman. También le entregó un libro de los 100 años de La Plata y lo invitó a la ceremonia donde se guardó el cofre de acero que será abierto por las próximas generaciones. “El último día que se cerraba el cofre, a la tarde, se le había pedido a todas las instituciones, clubes de fútbol escudos o recordatorios para que lo vean dentro en 2082.  Me acuerdo que dijeron los obreros que ponga algo. Si bien estuve trabajando no tenía mérito para meter una cosa mía dentro del baúl ese. Insistieron tanto que agarré unos escudos de las máquinas y los metí adentro”, recordó.

En su interior, el cofre tenía un acta de la fundación firmada en un pergamino, una copia de la Ley de federalización de la Ciudad de Buenos Aires, que hasta entonces había servido como capital provincial; y una caja llena de medallas de cada grupo masón que tuvo participación el día del nacimiento de la ciudad.

En medio de la cuarentena, el museo Dardo Rocha publicó en su Facebook una serie de fotos inéditas de las tareas que se realizaron para llegar hasta el foso. En una de las imágenes está Roberto, con un casco naranja y su motosierra, haciendo las canaletas para que luego los albañiles puedan romper con el martillo. Gracias a ese posteo, miles de platenses le agradecieron todo el esfuerzo y ganas para desenterrar el cofre. “Me comentaron que subieron una foto. Yo casi ni uso la tecnología. La gente escribía para agradecer por lo que había hecho pero para mí fue muy importante participar de algo tan importante. La verdad que no sé cuánto tiempo hubiesen tardo sin la máquina que yo tenía”, cerró en diálogo con 0221.com.ar.

 

El 19 de noviembre de 1982 quedó marcado a fuego en la historia de la ciudad. Las postales fueron miles: la torta gigante, la carpa, la galería, los platenses caminando a paso de hormiga para llegar a la plaza Moreno y hasta la ronda que hicieron las Madres de Plaza de Mayo para decirle basta a un gobierno militar que se caía a pedazos y dejó daños irreparables en el país, y particularmente en La Plata. Y luego la miles de crónicas y recuerdos de cada vecino o vecina.

Sin embargo, pocos saben que la motosierra de Williman y la voluntad de los albañiles fueron determinantes para cumplir con el deseo de Dardo Rocha: extraer el cofre el día del centenario de la ciudad que fundó.  

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