Durante el anuncio, el Presidente estuvo acompañado por el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, y la Secretaria Acceso a la Salud de la Nación, Carla Vizzotti. Según explicó el mandatario, la vacuna será fabricada en conjunto con México para ser entregadas “equitativamente entre los países que así lo demanden y a solicitud de los gobiernos de esos países”.
LAS 15 PUNTOS MÁS RELEVANTES
¿Cuándo estará lista la vacuna?
Aún no hay una fecha exacta, porque aún se encuentra en desarrollo. Durante la conferencia de prensa de este miércoles, el Presidente sostuvo que las dosis “van a estar disponibles para el primer semestre del 2021″. “Permite a Latinoamérica y a Argentina en particular acceder entre 6 y 12 meses antes a la vacuna, tiempo al que no hubiéramos accedido si no hubiéramos desarrollado este acuerdo”, aseguró.
¿Cuánto costará?
Estiman que va a costar entre 3 y 4 dólares cada dosis, lo que Alberto Fernández consideró un precio “mucho más que razonable”. “Eso es muy significativo para América Latina, porque permite a todos nuestros países poder acceder a ella”, resaltó.
¿Quiénes tendrán prioridad para su aplicación?
El ministro Ginés González García aseguró que las primeras personas en acceder serán los mayores, trabajadores de la salud y quienes presenten alguna patología previa.
¿En qué países se distribuirá?
Según Alberto Fernández las entregarán “equitativamente entre los países que así lo demanden y a solicitud de sus gobiernos”. El objetivo es fabricar entre 150 y 250 millones de dosis para ser distribuidas en toda América Latina, con excepción de Brasil.
¿Cuántas dosis habrá que aplicarse?
Aún resta llevar a cabo pruebas más masivas para terminar de definirlo, pero se estima que serán dos. Los resultados de los estudios publicados hasta el momento indican que la primera dosis otorgó un 91% de inmunidad y un 100% tras la segunda. “Vimos la respuesta más fuerte en los participantes que recibieron dos dosis de la vacuna, lo que indica que esta podría ser una buena estrategia”, precisó Andrew Pollard, profesor de Infectología e Inmunidad Pediátrica de la Universidad de Oxford.
¿Cuánto durará la inmunidad?
Todavía no se sabe con exactitud, debido a que aún se encuentra en etapa de investigación. Lo que sí demostraron los estudios realizados hasta ahora es que “a la semana de completar el esquema (de dos dosis) la persona ya tendría respuesta de anticuerpos como para estar protegida”.
¿Cómo podrá acceder cada persona a su aplicación?
Lo evaluará y determinará el Ministerio de Salud de la Nación, en coordinación con las prepagas, las obras sociales, los centros privados de vacunación y el sistema público de salud. No obstante, Argentina en principio pidió a Oxford 11 millones de dosis. “El que la necesite la va a tener y pagada por el Estado”, dijo González García.
¿En qué fase de desarrollo se encuentra?
Está en fase 3. “La fase 1 midió fundamentalmente la seguridad y la fase 2 midió la respuesta de anticuerpos e inmunidad celular, es decir, la protección”, explicó a Infobae la infectóloga pediatra Ángela Gentile, jefa del Departamento de Epidemiología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. No obstante, el Ministro de Salud adelantó que no van a esperar a que se complete esta etapa para comenzar a fabricarla.
¿Tiene efectos adversos?
Los eventos adversos han sido algo de fiebre, dolor de cabeza o decaimiento. En tanto, los voceros de AstraZeneca y los científicos de Oxford le aseguraron a Infobae que “los datos de fase I / II muestran que la vacuna no condujo a ninguna reacción inesperada y tuvo un perfil de seguridad similar a las vacunas anteriores de este tipo”.
¿Por qué es el proyecto más prometedor hasta el momento?
“Los resultados son muy alentadores. Nos dicen que esta vacuna es la más avanzada y es la que más información publica en la medida que avanza, lo que es muy importante para los científicos”, consideró Ricardo Rüttimann, miembro de la Fundación del Centro de estudios Infectológicos (FUNCEI), de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y experto en desarrollo de vacunas, sintetizando los dos aspectos que destacan a este desarrollo: la inmunidad obtenida en las fases anteriores y la transparencia a la hora de informar esos resultados.
¿Qué países estarán implicados en su fabricación?
En Argentina se fabricará el reactivo de la vacuna, mientras que en México se completará el proceso de producción y se envasará, es decir, se dividirán las dosis.
¿Qué laboratorios y organizaciones tendrán participación en cada país?
La Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca, cuya sede central se encuentra en Londres (Reino Unido), llevan a cabo la investigación conjuntamente. A su vez, el laboratorio mAbxience fue elegido para producir el citado reactivo en la Argentina, que luego será enviado a un laboratorio mexicano para culminar la fabricación. Asimismo, la Fundación Slim financiará buena parte de este desarrollo.
¿Por qué eligieron a Argentina para la producción?
Tal vez el punto más importante sea la existencia de un laboratorio con estándar GMP (Good Manufacturing Practice), es decir, con las autorizaciones más exigentes para moverse con elementos biológicos. “Solo hay dos o tres en América Latina”, comentaron allegados al Presidente. Para el infectólogo Rüttimann, “la clave está en la transferencia de tecnología”. “Argentina tiene la experiencia y el camino allanado en su gestión a la hora de producir vacunas de influenza (gripe) y fue punto de partida de la pandemia de la gripe H1N1 de 2009″, opinó.
¿Qué diferencias hay con respecto a otros proyectos de vacuna?
“Esta es una vacuna de vector viral, cuya función es hacer como una especie de transportador de la proteína que va a ser identificada por el sistema inmunológico, que es la proteína del coronavirus. La diferencia con las de ARN mensajero, por ejemplo la vacuna que está desarrollando Pfizer acá en la Argentina, es que no hay experiencia de otras vacunas comerciales con esa línea de investigación”, precisó Rüttimann. Y destacó: “El caso de Oxford también es interesante porque es el único que utiliza adenovirus de chimpancé. El resto, como por ejemplo la vacuna rusa, utiliza un adenovirus humano”.
¿Por qué no se distribuirá en Brasil?
Brasil hizo su propio acuerdo para producir la vacuna de Oxford contra el COVID-19. Así lo anunció el sábado pasado, cuando comunicó que espera comenzar la producción masiva en diciembre. Además, Jair Bolsonaro comunicó la liberación de 1.900 millones de reales (unos 365,3 millones de dólares) para todo el proceso de finalización de la vacuna importada del Reino Unido y para la producción inicial propia, en 2021.