"Yo sé cuándo terminó nuestra vida pero no sé cuándo volverá a comenzar. A mí me arruinó". El que habla es Federico Ríos, el hijo del jubilado de 71 que mató a un ladrón que ingresó a su casa para robarle y golpearlo brutalmente, junto otros cuatro delincuentes. Notoriamente angustiado por la situación, manifestó que tanto él como su familia están tratando de "no cargarse de tanta información".
En ese marco, aseguró que están asustados y piensan irse del barrio. "Esta gente tiene todo el tiempo del mundo y si yo no me voy, ellos siguen ahí y tengo miedo. En Ayolas al 2700 yo veo un hueco, ya no tengo nada", afirmó el hijo de Jorge Adolfo Ríos.
El jubilado pasó dos días en la comisaría Cuarta de Quilmes pero sufrió un infarto y el fiscal de la causa, Ariel Rivas, decidió otorgarle prisión preventiva. Desde que ocurrió el hecho, Federico contó que recibieron el apoyo de los vecinos del barrio que se acercaron a su casa e hicieron un cacerolazo. "Esto fue una caricia al alma. Nos sentimos muy apoyados, en todo lo oscuro que es esto vemos un rayito de esperanza para la seguridad", reveló.
Al ser consultado por el estado de ánimo de su padre, el joven de 35 años reveló que su papá no se enteró de lo sucedido porque "está muy frágil" e intentan preservarlo de todo lo relacionado a la causa. "Tratamos de tenerlo mayormente aislado de la televisión y los medios", sostuvo. En ese sentido contó que Jorge está sufriendo dolores cada vez que intenta levantarse y "eso lo hace revivir todo lo que vivió". Según detalló, la salud del jubilado "es un dominó", ya que estos problemas físicos "hacen que reaccione el Epoc", una enfermedad crónica que sufre, y allí la desesperación lo lleva a que "su corazón trabaje como ya no puede trabajar". En relación a esto, explicó que le "genera un deterioro" y que no quieren seguir viviendo así.
Según las declaraciones de Federico, su papá no vio el último video que muestra el desenlace fatal del hecho que ocurrió el pasado viernes a la madrugada. “Yo no reconozco a nadie de los que están ahí. No es la persona que me crió desde hace 35 años, el que armó este barrio", remarcó.
“No hay manera de ver a una persona normal si la muelen a golpes en su propia casa”, comentó. Y añadió que su Jorge “estaba destruido, molido a golpes, con su vida dependiendo de un tipo que no conoce”.
En cuanto a la caravana que realizó la barra brava del Club Atlético Quilmes (CAQ) para despedir al ladrón el joven afirmó: "La tomamos con mucho respeto porque el mismo sentimiento de pérdida que tenemos nosotros lo tienen ellos". “No tendría que estar muerto sino tendría que haber estado preso porque tenía complicaciones importantes en su prontuario", opinó.
Este jueves la policía detuvo al tercer sospechoso del asalto a la casa del jubilado. Se trata de Daniel Ezequiel Córdoba. La investigación ya tenía otros dos detenidos y están buscando al cuarto cómplice.