Actos, barbijos, distanciamiento y recreos: ¿cómo es el protocolo para la vuelta a clases? | 0221
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Actos, barbijos, distanciamiento y recreos: ¿cómo es el protocolo para la vuelta a clases?

La idea es que empiece a aplicarse en algunas provincias luego del receso invernal. El AMBA todavía no tiene fecha tentativa de regreso a las aulas.

Los ministros de educación de toda la Argentina participaron de una sesión virtual del Consejo Federal de Educación en la que aprobaron por unanimidad el protocolo de regreso a las aulas. Durante el encuentro acordaron las pautas que regirán a partir de agosto, cuando se espera que comience la vuelta a las escuelas de forma escalonada.

Por el momento, el retorno de los chicos a las clases presenciales tiene algunos asteriscos. Principalmente porque en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y Chaco todavía no hay una fecha tentativa y deberán aguardar un tiempo más. En ese sentido, las provincias de la Patagonia postergarán la vuelta dos o tres semanas más por las bajas temperaturas. En el resto del país, el objetivo es que reabran las escuelas una vez terminadas las vacaciones de invierno.

El protocolo que aprobó el Consejo establece un piso de pautas que deberán cumplirse. Ahora, las provincias serán las que definan sus propias reglas de acuerdo a sus realidades.

Para la vuelta a clases, todas las instituciones educativas que deseen retomar las actividades presenciales deberán contar con insumos básicos de higiene como agua potable, jabón, alcohol en gel y cestos de basura. En caso contrario, las autoridades son taxativas al asegurar que no estarán habilitadas para reabrir sus puertas.

Los ingresos ya no serán todos a la misma hora. En la nueva normalidad, habrá distintos turnos de entrada para los cursos que definirán las mismas jurisdicciones con sus escuelas. Este punto tiene un doble objetivo. Por un lado evitar la acumulación de gente en la puerta de los establecimientos educativos, donde confluyen chicos de todos los grados y sus madres y padres. La otra pata de esta norma es para descongestionar el transporte público en las ciudades más grandes.

Todos los estudiantes deberán utilizar tapabocas en todo momento, más allá de que estén dentro de las aulas o espacios comunes de las escuelas. Incluso los docentes, si lo desean, podrán agregar una máscara de acetato para mayor protección. Los únicos exceptuados serán los niños de nivel inicial.

El distanciamiento en pasillos, baños, patios y otros espacios comunes será de dos metros. En las aulas, en tanto, será de al menos 1, 5 metros. Además, no todos los alumnos podrán asistir al mismo tiempo y deberán complementar su aprendizaje con contenidos en el hogar, tal como lo están haciendo desde que comenzó la cuarentena.

Otras de las recomendaciones que plantearon las autoridades nacionales fue un nuevo orden en las aulas denominado "burbujas". Se trata de armar pequeños grupos de 3 o 4 chicos que trabajen en los vértices del aula y cambiar el estilo tradicional de los alumnos mirando al docente junto al pizarrón. Según los especialistas, además de mejorar la socialización después de meses de confinamiento, facilitaría el trabajo si se detectara un caso sospechoso. En tal caso, en primera instancia, solo sería necesario aislar al grupo de pertenencia.

Los recreos también sufrirán modificaciones. Antes de la pandemia, era un ritual que a mitad de la jornada sonara el timbre del recreo y todas las divisiones salieran al patio al mismo tiempo. En la nueva normalidad, buscarán que haya un turno específico para cada grado para evitar la interacción entre los cursos. Del mismo modo, los juegos tradicionales, como el fútbol o la mancha estarán prohibidos. El objetivo, otra vez, es reducir el contacto físico al mínimo posible.

Los actos escolares, en tanto, serán suspendidos hasta que el COVID-19 no sea una amenaza latente para la ciudadanía.

El primer paso ante la detección de un caso sospechoso será el aislamiento e hisopado del estudiante o docente en cuestión. Después se procederá al rastreo de sus contactos estrechos, los compañeros que tuvieron vínculo con él, para aisarlos y testearlos en caso de presentar síntomas. Al día siguiente, toda la escuela permanecerá cerrada para desinfectar todas las superficies y así eliminar cualquier rastro del virus.

Actos, barbijos, distanciamiento y recreos: ¿cómo es el protocolo para la vuelta a clases?
Nueva normalidad

Actos, barbijos, distanciamiento y recreos: ¿cómo es el protocolo para la vuelta a clases?

La idea es que empiece a aplicarse en algunas provincias luego del receso invernal. El AMBA todavía no tiene fecha tentativa de regreso a las aulas.

02 de julio de 2020

Los ministros de educación de toda la Argentina participaron de una sesión virtual del Consejo Federal de Educación en la que aprobaron por unanimidad el protocolo de regreso a las aulas. Durante el encuentro acordaron las pautas que regirán a partir de agosto, cuando se espera que comience la vuelta a las escuelas de forma escalonada.

Por el momento, el retorno de los chicos a las clases presenciales tiene algunos asteriscos. Principalmente porque en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y Chaco todavía no hay una fecha tentativa y deberán aguardar un tiempo más. En ese sentido, las provincias de la Patagonia postergarán la vuelta dos o tres semanas más por las bajas temperaturas. En el resto del país, el objetivo es que reabran las escuelas una vez terminadas las vacaciones de invierno.

El protocolo que aprobó el Consejo establece un piso de pautas que deberán cumplirse. Ahora, las provincias serán las que definan sus propias reglas de acuerdo a sus realidades.

Para la vuelta a clases, todas las instituciones educativas que deseen retomar las actividades presenciales deberán contar con insumos básicos de higiene como agua potable, jabón, alcohol en gel y cestos de basura. En caso contrario, las autoridades son taxativas al asegurar que no estarán habilitadas para reabrir sus puertas.

Los ingresos ya no serán todos a la misma hora. En la nueva normalidad, habrá distintos turnos de entrada para los cursos que definirán las mismas jurisdicciones con sus escuelas. Este punto tiene un doble objetivo. Por un lado evitar la acumulación de gente en la puerta de los establecimientos educativos, donde confluyen chicos de todos los grados y sus madres y padres. La otra pata de esta norma es para descongestionar el transporte público en las ciudades más grandes.

Todos los estudiantes deberán utilizar tapabocas en todo momento, más allá de que estén dentro de las aulas o espacios comunes de las escuelas. Incluso los docentes, si lo desean, podrán agregar una máscara de acetato para mayor protección. Los únicos exceptuados serán los niños de nivel inicial.

El distanciamiento en pasillos, baños, patios y otros espacios comunes será de dos metros. En las aulas, en tanto, será de al menos 1, 5 metros. Además, no todos los alumnos podrán asistir al mismo tiempo y deberán complementar su aprendizaje con contenidos en el hogar, tal como lo están haciendo desde que comenzó la cuarentena.

Otras de las recomendaciones que plantearon las autoridades nacionales fue un nuevo orden en las aulas denominado "burbujas". Se trata de armar pequeños grupos de 3 o 4 chicos que trabajen en los vértices del aula y cambiar el estilo tradicional de los alumnos mirando al docente junto al pizarrón. Según los especialistas, además de mejorar la socialización después de meses de confinamiento, facilitaría el trabajo si se detectara un caso sospechoso. En tal caso, en primera instancia, solo sería necesario aislar al grupo de pertenencia.

Los recreos también sufrirán modificaciones. Antes de la pandemia, era un ritual que a mitad de la jornada sonara el timbre del recreo y todas las divisiones salieran al patio al mismo tiempo. En la nueva normalidad, buscarán que haya un turno específico para cada grado para evitar la interacción entre los cursos. Del mismo modo, los juegos tradicionales, como el fútbol o la mancha estarán prohibidos. El objetivo, otra vez, es reducir el contacto físico al mínimo posible.

Los actos escolares, en tanto, serán suspendidos hasta que el COVID-19 no sea una amenaza latente para la ciudadanía.

El primer paso ante la detección de un caso sospechoso será el aislamiento e hisopado del estudiante o docente en cuestión. Después se procederá al rastreo de sus contactos estrechos, los compañeros que tuvieron vínculo con él, para aisarlos y testearlos en caso de presentar síntomas. Al día siguiente, toda la escuela permanecerá cerrada para desinfectar todas las superficies y así eliminar cualquier rastro del virus.

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La idea es que empiece a aplicarse en algunas provincias luego del receso invernal. El AMBA todavía no tiene fecha tentativa de regreso a las aulas.