sábado 01 de junio de 2024

El nuevo obispo celebró su designación: "Conozco a los fieles y ellos me conocen a mí"

Jorge González es el primer platense en llegar a la cúpula de la iglesia local. "Es curioso que nunca nadie haya sido promovido", dijo a 0221.com.ar.

En efecto, González, que hasta ahora se desempeñaba como pro vicario y rector de la Catedral, es el primer religioso nacido en la ciudad que alcanza la jerarquía de obispo en la curia local. Todo un récord en los 123 años de historia recorridos desde que el 15 de marzo de 1897, la bula «In Petri Cathe­dra» del papa León XIII creó la plaza en la capital bonaerense.

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Es realmente curioso que nunca nadie haya sido promovido alguien de acá de la ciudad en todo este tiempo. Creo que tendría que ser algo más común, lo que pasa es que a veces quizás en otras iglesias ha sido más normal la promoción de los sacerdotes diocesanos para estas misiones. En la vida práctica es importante, porque la feligresia me conoce y yo los conozco. Se sabe quién soy, de dónde vengo, cuáles son mis raíces. Además, conozco a mis hermanos curas y la tarea que queda por delante”, opina González en diálogo con 0221.com.ar tras conocerse su nombramiento.

- ¿Considera que se trata de una medida significativa para la ciudad?

- Sí, ya lo creo. Pienso que es un signo muy lindo, no tanto desde lo personal sino para la Iglesia platense. En especial, nuestra ciudad, tal vez por ser sede del gobierno, uno nota que todo viene de afuera y no se promueve lo propio En realidad, el papa Francisco está nombrando obispos priorizando al clero de cada ciudad. Creo que es un criterio del santo padre que ahora lo pudo hacer en La Plata.

- ¿Cree que su condición de platense implica una mayor responsabilidad como obispo auxiliar?

- En la vida práctica es muy importante, porque los feligreses me conocen y yo también. Saben quién soy, de dónde vengo; conocen mis raíces. Además, conozco a mis hermanos curas y la tarea que queda por delante. Lo asumo con sencillez como un gran desafío, efectivamente.

- Esta novedad lo encuentra en un momento muy especial. ¿Cuál sería su mensaje?

- Como colaborador del obispo titular mi misión es acompañarlo en este momento de incertidumbre y desconcierto en el que hay que reforzar el mensaje de la confianza y el amor de un Dios que nos ama a cada uno y nos quiere quitar el miedo interior. No se puede vivir con miedo y angustia. Debemos llevar un mensaje profundamente esperanzador. Me gustaría destacar esta expresión del papa de que ninguno se salva solo. Es necesario consolidar vínculos en una sociedad que necesita reconstruir el tejido social y donde tiene que haber responsabilidades comunes, tienen que surgir liderazgos que busquen desinteresadamente el bien común. En fin, son todos elementos que uno tendrá que aprender a elaborar y trabajar.

EL RECORRIDO DEL OBISPO

Nacido el 20 de junio de 1966, González se crió en el barrio de 13 y 32. Fue consagrado sacerdote el 7 de diciembre de 1992, a los 26 años. Su primer destino, como secretario privado del entonces arzobispo Carlos Walter Galán Barry y vicario de la Catedral, lo ubicó cerca de los pliegues del poder eclesial de la diócesis. En aquel momento asistió al presbítero Carlos María Ruiz Díaz, encargado de llevar adelante la millonaria obra de completamiento de las torres de la Catedral.

En 2003 González, miembro de la Federación de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt, asumió como titular de la parroquia del Inmaculado Corazón de María de City Bell hasta que, el 10 de marzo de 2019, fue convocado por el arzobispo Víctor Manuel Fernández como rector del mayor templo platense.

El ahora designado obispo auxiliar -aunque la formalización del cargo quedará supeditada a los avatares de la pandemia de coronavirus-, no tenía vínculo previo con Fernández ni con Francisco; sin embargo, fue uno de los primeros curas que Tucho convocó apenas se hizo cargo de la arquidiócesis tras el retiro de Héctor Rubén Aguer, a mediados de 2018.

Actualmente González también forma parte del Consejo Presbiteral y es director de la Formación Permanente del Clero.

MENZAJE DEL ARZOBISPO

El arzobispo de La Plata, Víctor Manuel  Fernández, agradeció al papa Francisco por la celeridad en el nombramiento del obispo auxiliar de la arquidiócesis, cuyo cargo había quedado vacante semanas atrás cuando se informó que Nicolás Baisi había sido designado obispo de Puerto Iguazú.

En una carta dirigida a la comunidad que la curia difundió este viernes, Fernáncez expresó su alegría por la designación y destacó que “el Papa haya pensado en alguien nativo de La Plata, que será así el primer obispo nacido en el actual territorio de la arquidiócesis”, indicó en la misiva.

“Quienes lo conocen (por González) saben de su entrega, laboriosidad, alegría, buen gusto y fervor evangelizador, por lo cual sin duda enriquecerá a nuestra arquidiócesis con su aporte, así como lo hizo durante tantos años en su parroquia de City Bell”, aseguró monseñor Fernández, quien aclaró que el nuevo obispo continuará durante el presenta año al frente de la Catedral al tiempo que, dijo .”irá asumiendo varias de las tareas que desarrollaba monseñor Baisi, aun cuando su ordenación episcopal no será inmediata debido a los límites de la cuarentena”, precisó.

ARZOBISPADO "VISITANTE"

El primer obispo de La Plata, Mariano Anto­nio Espinosa, asumió el 24 de abril de 1898. Había estudiado en Roma donde fue ordenado y se doctoró en Teología y en 1879 fue designado por el presidente Nicolás Avellaneda como capellán general del Ejército expedicionario que, al mando del ministro de Guerra, Julio Argentino Roca, empren­dió la segunda y más cruenta etapa de la denominada campaña del desierto.

A Espinosa le siguieron Juan Nepomuceno Terrero, Francisco Al­berti, Juan Pascual Chimento, Tomás Carlos Solari, Antonio José Plaza, Antonio Quarracino y Carlos Galán. Con Héctor Aguer incluido, ninguno de los nueve prelados que rigieron la diócesis hasta hoy nació en su ju­risdicción y solo dos de ellos — Plaza y Quarracino— egresaron de su seminario.

El 20 de abril de 1934, durante la gestión de Alberti, el obispo más joven de la historia argentina, consagrado a los 34 años, La Plata fue elevada al rango de arquidiócesis por la bula «Nobilis Argentinae na­tionis» de Pío XI. Desde entonces, sus límites se fueron ciñendo hasta la conformación actual que incluye los partidos de La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio. Sin embargo, su peso relativo creció por la concentración de poderes instalados en la capital de la provincia.

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