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Por la pandemia, el Teatro Opera quedó al borde del cierre y con una pérdida millonaria

La empresa que gerencia la histórica sala de calle 58 reclama ayuda del Estado para poder retomar los shows que tiene previstos cuando termine el aislamiento.

El silencio de la sala del Teatro Opera aturde. La música dejó de sonar en diciembre de 2019, cuando terminó un show de El Mató, y sus gerenciadores temen que la pandemia termine ahogándolos. Llevan medio año sin ingresos pero las deudas se fueron acumulando inexorablemente. El alquiler, los impuestos y las facturas de lo servicios siguieron desbalanceando la economía de la productora. Pero el déficit suma a las más de 50 familias que dejaron de tener el sustento que le daba trabajar cada que vez que había un concierto. Afirman que será difícil reabrir si no hay una ayuda del Estado para reactivar la maquinaria cuando la situación sanitaria lo permita.

José Luis Cameron, el titular del Gonna Go, la productora que gerencia desde 2019 la sala de calle 58, lo pone en números. "Este parate genera una deuda de alrededor de 5 millones de pesos", dice. Y lamenta que hasta ahora, más allá del diálogo permanente con las autoridades de los tres niveles del Estado, no ha habido ninguna medida para ayudarlos. 

No es el único número que refleja el impacto del parate de la actividad de la productora. El año pasado se realizaron en el Teatro Ópera 117 funciones, a razón de una cada tres días. "Y cada noche representa un ingreso promedio para 50 familias", insiste Cameron. Eso incluye al personal de seguridad, gente de las bandas, técnicos, el catering, la pegatina y los afiches, los boleteros, el servicio de ambulancia y de generadores, entre otros.

La asfixia se traduce en una ecuación simple: llevan seis meses sin ingresos porque a los cuatro de pandemia y aislamiento se suman los dos del verano, en los que por cuestiones estacionales siempre paran; pero en ese mismo tiempo siguieron pagando el alquiler de la sala, los impuestos (salvo ingresos brutos porque no han facturado) y los servicios, a lo que suman el plantel de alrededor de diez empleados estables.

La situación de la Sala Ópera se extiende a todo el ambiente cultural y por eso ha habido coordinación e intentos para hacer visible la situación con otros espacios de la ciudad, como el Teatro Metro o El Teatro de calle 43. "Es inexplicable que no se haya contemplado la situación, por ejemplo, con un alivio en los servicios, que nos siguen llegando como si no pasara nada", dice Cameron junto a su socio Gonzalo Pages, en una teleconferencia con 0221.com.ar. El planteo se ha corporizado a través de la Cámara de Productores de Teatro y de Música y con productoras del resto del país y la Provincia.

Gonna Go le alquila la sala a Max Nordeau, el centro cultural israelita dueño del lugar, con el cual después de declarado el aislamiento lograron un acuerdo de reducción de los valores. De todos modos a esta altura incluso ese ajuste comienza a ser insostenible. Así las cosas, la única salida que avizoran es una ayuda concreta de parte del Estado. "Se me hace difícil que en estas mismas condiciones en 60 días, por poner un tiempo, podamos volver a funcionar", se lamenta el empresario. 

El reclamo es entonces por una batería de medidas, empezando por una "declaración de emergencia en la cultura". Eso podría derivar en un perdón al pago de las tarifas y la condonación de tasas e impuestos y el otorgamiento de subsidios o créditos blandos cuya devolución sea viable. "De lo contrario será imposible", dice Cameron y plantea la necesidad de una decisión política de "abrazar la cultura para salvarla".

Agrega que es fundamental buscar los caminos para "fondear" el emprendimiento y después volver a la actividad, en el momento que sea. Y se pregunta: "No sé cuántas actividades están durante tanto tiempo con una facturación cero, como la nuestra".

"Arrancar vamos a arrancar cuando corresponda, no anárquicamente. Pero necesitamos que haya un programa para que si se determina que es marzo, como se estableció en Broadway, ver cómo hacemos para fondearlo", insiste Cameron. "Pero no puede ser que no haya nada previsto", agrega.

Al empresario le queda, de todos modos, una cuota de optimismo y afirma tiene reprogramados a partir de septiembre todos los espectáculos que se cayeron por la pandemia. Desde el show de Estelares, que estaba previsto para el 14 de marzo y decidieron levantar autorregulándose "para acompañar las decisiones del Gobierno", o la presentaciones de Dancing Mood, Wos Babasónicos, previstos para días posteriores. "Todos tienen fechas previstas a partir de septiembre, pero su realización dependerá de lo que ocurra con la pandemia y de la ayuda que tengamos para volver", afirma

No obstante aclara: "Teníamos la vista puesta septiembre pero parece complejo basados en este panorama en julio. Es difícil pensar en que podamos imaginar convocar a sala en 60 días, ojalá que sí".


 

El último show fue el de "El Mato", el 20 de diciembre del año pasado

LAS GESTIONES

Hasta ahora la productora ha tenido contacto con la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Plata y a través de ella hubo gestiones con los Gobiernos provincial y nacional. "Pero por el momento no llega ningún tipo de medida y se está generando una deuda que se nos va a hacer difícil de remontar", dice Pages.

Es entonces que los empresarios exponen la angustia: "Si esto no mejora, si no llega una declaración de emergencia o un programa que nos contemple, vamos a tener que cerrar, por eso queremos que nuestra situación se visibilice".

MOMENTO HISTÓRICO

En ese marco, los responsables de la productora apelan a la historia que tiene la sala en la cultura de la ciudad y su importancia en los primeros pasos del rock nacional, cuando en su escenario se juntaron, hace 50 años, dos de las bandas locales más legendarias: La Cofradía de la Flor Solar Diplodocum. Un video registra aquella noche del 5 de noviembre de 1969, época en que los shows aún se veían desde las butacas. Resaltan que hay una leyenda que dice que aquella noche histórica en el Teatro Opera se conocieron Skay Beilinson, entonces bajista de Diplodocum, y la Negra Poly. Ambos serían parte -junto al Indio Solari- de la tríada mentora de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

"Conmueve ver un video de hace 50 años y saber que ese teatro está agonizando y ante una chance concreta de cerrar las puertas", dice Cameron. Y resalta que es una sala que ya tiene 80 años y requiere inversión para su mantenimiento. "Si no hay un programa que nos contemple vamos a tener que elegir entre mantener la sala o pagar la cuenta de Edelap", agrega.

Gonna Go es una productora con 15 años de trayectoria que se convrtió en la que más shows produce en la provincia de Buenos Aires y compite entre las más grandes a nivel nacional. Se encarga del festival Baradero Rock y gerencia en CABA el Roxi Museum. Y en La Plata ha organizado shows en Atenas y promovido recitales de bandas como Las Pelotas Los Auténticos Decadentes. "Hacemos más de 250 shows por año, por eso nos liquida hasta psicológicamente encontrarnos hoy en una situación tan desolada, sin ayuda".

Por la pandemia, el Teatro Opera quedó al borde del cierre y con una pérdida millonaria
CORONAVIRUS Y CRISIS

Por la pandemia, el Teatro Opera quedó al borde del cierre y con una pérdida millonaria

La empresa que gerencia la histórica sala de calle 58 reclama ayuda del Estado para poder retomar los shows que tiene previstos cuando termine el aislamiento.

30 de junio de 2020

El silencio de la sala del Teatro Opera aturde. La música dejó de sonar en diciembre de 2019, cuando terminó un show de El Mató, y sus gerenciadores temen que la pandemia termine ahogándolos. Llevan medio año sin ingresos pero las deudas se fueron acumulando inexorablemente. El alquiler, los impuestos y las facturas de lo servicios siguieron desbalanceando la economía de la productora. Pero el déficit suma a las más de 50 familias que dejaron de tener el sustento que le daba trabajar cada que vez que había un concierto. Afirman que será difícil reabrir si no hay una ayuda del Estado para reactivar la maquinaria cuando la situación sanitaria lo permita.

José Luis Cameron, el titular del Gonna Go, la productora que gerencia desde 2019 la sala de calle 58, lo pone en números. "Este parate genera una deuda de alrededor de 5 millones de pesos", dice. Y lamenta que hasta ahora, más allá del diálogo permanente con las autoridades de los tres niveles del Estado, no ha habido ninguna medida para ayudarlos. 

No es el único número que refleja el impacto del parate de la actividad de la productora. El año pasado se realizaron en el Teatro Ópera 117 funciones, a razón de una cada tres días. "Y cada noche representa un ingreso promedio para 50 familias", insiste Cameron. Eso incluye al personal de seguridad, gente de las bandas, técnicos, el catering, la pegatina y los afiches, los boleteros, el servicio de ambulancia y de generadores, entre otros.

La asfixia se traduce en una ecuación simple: llevan seis meses sin ingresos porque a los cuatro de pandemia y aislamiento se suman los dos del verano, en los que por cuestiones estacionales siempre paran; pero en ese mismo tiempo siguieron pagando el alquiler de la sala, los impuestos (salvo ingresos brutos porque no han facturado) y los servicios, a lo que suman el plantel de alrededor de diez empleados estables.

La situación de la Sala Ópera se extiende a todo el ambiente cultural y por eso ha habido coordinación e intentos para hacer visible la situación con otros espacios de la ciudad, como el Teatro Metro o El Teatro de calle 43. "Es inexplicable que no se haya contemplado la situación, por ejemplo, con un alivio en los servicios, que nos siguen llegando como si no pasara nada", dice Cameron junto a su socio Gonzalo Pages, en una teleconferencia con 0221.com.ar. El planteo se ha corporizado a través de la Cámara de Productores de Teatro y de Música y con productoras del resto del país y la Provincia.

Gonna Go le alquila la sala a Max Nordeau, el centro cultural israelita dueño del lugar, con el cual después de declarado el aislamiento lograron un acuerdo de reducción de los valores. De todos modos a esta altura incluso ese ajuste comienza a ser insostenible. Así las cosas, la única salida que avizoran es una ayuda concreta de parte del Estado. "Se me hace difícil que en estas mismas condiciones en 60 días, por poner un tiempo, podamos volver a funcionar", se lamenta el empresario. 

El reclamo es entonces por una batería de medidas, empezando por una "declaración de emergencia en la cultura". Eso podría derivar en un perdón al pago de las tarifas y la condonación de tasas e impuestos y el otorgamiento de subsidios o créditos blandos cuya devolución sea viable. "De lo contrario será imposible", dice Cameron y plantea la necesidad de una decisión política de "abrazar la cultura para salvarla".

Agrega que es fundamental buscar los caminos para "fondear" el emprendimiento y después volver a la actividad, en el momento que sea. Y se pregunta: "No sé cuántas actividades están durante tanto tiempo con una facturación cero, como la nuestra".

"Arrancar vamos a arrancar cuando corresponda, no anárquicamente. Pero necesitamos que haya un programa para que si se determina que es marzo, como se estableció en Broadway, ver cómo hacemos para fondearlo", insiste Cameron. "Pero no puede ser que no haya nada previsto", agrega.

Al empresario le queda, de todos modos, una cuota de optimismo y afirma tiene reprogramados a partir de septiembre todos los espectáculos que se cayeron por la pandemia. Desde el show de Estelares, que estaba previsto para el 14 de marzo y decidieron levantar autorregulándose "para acompañar las decisiones del Gobierno", o la presentaciones de Dancing Mood, Wos Babasónicos, previstos para días posteriores. "Todos tienen fechas previstas a partir de septiembre, pero su realización dependerá de lo que ocurra con la pandemia y de la ayuda que tengamos para volver", afirma

No obstante aclara: "Teníamos la vista puesta septiembre pero parece complejo basados en este panorama en julio. Es difícil pensar en que podamos imaginar convocar a sala en 60 días, ojalá que sí".


 

El último show fue el de "El Mato", el 20 de diciembre del año pasado

LAS GESTIONES

Hasta ahora la productora ha tenido contacto con la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Plata y a través de ella hubo gestiones con los Gobiernos provincial y nacional. "Pero por el momento no llega ningún tipo de medida y se está generando una deuda que se nos va a hacer difícil de remontar", dice Pages.

Es entonces que los empresarios exponen la angustia: "Si esto no mejora, si no llega una declaración de emergencia o un programa que nos contemple, vamos a tener que cerrar, por eso queremos que nuestra situación se visibilice".

MOMENTO HISTÓRICO

En ese marco, los responsables de la productora apelan a la historia que tiene la sala en la cultura de la ciudad y su importancia en los primeros pasos del rock nacional, cuando en su escenario se juntaron, hace 50 años, dos de las bandas locales más legendarias: La Cofradía de la Flor Solar Diplodocum. Un video registra aquella noche del 5 de noviembre de 1969, época en que los shows aún se veían desde las butacas. Resaltan que hay una leyenda que dice que aquella noche histórica en el Teatro Opera se conocieron Skay Beilinson, entonces bajista de Diplodocum, y la Negra Poly. Ambos serían parte -junto al Indio Solari- de la tríada mentora de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

"Conmueve ver un video de hace 50 años y saber que ese teatro está agonizando y ante una chance concreta de cerrar las puertas", dice Cameron. Y resalta que es una sala que ya tiene 80 años y requiere inversión para su mantenimiento. "Si no hay un programa que nos contemple vamos a tener que elegir entre mantener la sala o pagar la cuenta de Edelap", agrega.

Gonna Go es una productora con 15 años de trayectoria que se convrtió en la que más shows produce en la provincia de Buenos Aires y compite entre las más grandes a nivel nacional. Se encarga del festival Baradero Rock y gerencia en CABA el Roxi Museum. Y en La Plata ha organizado shows en Atenas y promovido recitales de bandas como Las Pelotas Los Auténticos Decadentes. "Hacemos más de 250 shows por año, por eso nos liquida hasta psicológicamente encontrarnos hoy en una situación tan desolada, sin ayuda".

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La empresa que gerencia la histórica sala de calle 58 reclama ayuda del Estado para poder retomar los shows que tiene previstos cuando termine el aislamiento.