viernes 14 de junio de 2024

Para un infectólogo asesor del gobierno "no es inminente" la vuelta a la fase 1 en el AMBA

El jefe de servicio de Medicina Tropical y Medicina del Viajero en el Hospital de Infecciosas Muñiz habló sobre la actualidad del coronavirus en la Argentina.

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Tomás Orduna, médico infectólogo (M.N. 61.528) y jefe del servicio de Medicina Tropical y Medicina del Viajero en el Hospital de Infecciosas Francisco Javier Muñiz de CABA, que integra el consejo de asesores del presidente Alberto Fernández, dialogó con Infobae sobre el creciente número de casos y fallecidos por COVID-19 en la Argentina, el primer día de 'running' en Capital Federal y la falta de distanciamiento social, entre otros temas. 

"No veo como inminente la vuelta a la fase 1 de la cuarentena en el AMBA. Hay algunas diferencias en los posicionamientos dentro de las aperturas de CABA y lo que ocurre con provincia de Buenos Aires, en cuanto a ver estas aperturas con mayor preocupación. Mi sensación hoy es que básicamente se va a apelar al sentido común para aplicar por un lado, con todo lo que se ha ayudado a partir de cómo manejarse con el running, las bicicletas, el caminar, etc y por otro lado mayor rigurosidad en el control de quienes pueden transitar por la Ciudad, y qué negocios pueden estar abiertos habida cuenta que hay una sensación popular de que hay mucha gente en la calle", aseguró el especialista. 

Por otra parte, advirtió que "si tomamos a la Argentina por cómo tenemos que informar nosotros a la Organización Mundial de la Salud, obviamente venimos en la subida de la colina, los números así lo muestran, los últimos días hemos superado los mil casos. Pero más allá de cómo nos reportamos como país, lo que está claro es que hay una suerte de dos lugares diferenciables dentro de la Argentina: aquellos donde tenemos que sostener la cuarentena con mucha rigurosidad todavía, llámese Área Metropolitana de Buenos Aires que corresponde al territorio de CABA más el Gran Buenos Aires (AMBA), estamos hablando de 13, 14 mil kilómetros cuadrados, con alrededor de 15 millones de habitantes, que va tan lejos como desde La Plata a Zárate, y desde la costa del Río de la Plata hasta 50, 60 kilómetros para el oeste; y la ciudad de Resistencia con el Gran Resistencia, que son los dos focos de transmisión autóctona que tenemos de carácter comunitario. Eso se diferencia con gran parte del país que representa más del 85% (del territorio), que tiene que ver con todos los lugares donde las fases de la cuarentena han avanzado de manera importante, sin dejar de recordar que aún en ese avance, como lo hemos visto en provincias como Salta, Jujuy, Mendoza, etc; en algunas de ellas ha habido algunos mini-brotes producto de la llegada de alguna persona desde zonas de transmisión comunitaria y esto nos pone en evidencia que debemos recordar que tenemos que estar muy atentos, muy vigilantes y con mucho trabajo para cuando vienen personas de estas regiones, focalizarnos en la posibilidad de que alguna de ellas pudiera inadvertidamente portar el virus", advirtió.

Y sintetizó que "tenemos dos momentos o regiones para diferenciar: en una se concentra el 95% del registro de casos nuevos que es el AMBA, un número de 40 casos por día aproximados en la región del Chaco con epicentro en Resistencia, y después esos pequeños chispazos que se han dado por ejemplo en Colón, Entre Ríos, a partir de una suerte de inconsciencia de un grupo compartiendo una rueda de mates. Estamos con números que de manera global son muy favorables. Pensemos que llevamos más de 3 meses (de cuarentena) y en este tiempo los números que tenemos son muchísimo menores a lo que hubiésemos tenido si no hubiésemos hecho las cosas bien. Basta con compararnos con Brasil, que es el que hizo peor las cosas".

Con respecto a las medidas que deberán conservar los y las ciudadanas una vez que se termine el aislamiento, Orduna señaló que "sin dudas la máscara facial, dentro de lo que es el distanciamiento social, que contempla hoy día el cubre nariz y boca, tapaboca o barbijo casero. Insistiremos en que todo lo que es de uso del equipo de salud no debe ser usado por la comunidad en general y por eso se fabrican máscaras y se venden cubrebocas en cualquier lugar de la ciudad hecho con tela, eso es fundamental".

Por otra parte, sumó "la exhaustiva higiene de manos, con muchísima rigurosidad y frecuencia y la distancia de dos metros o más entre las personas, independientemente de que estén protegidas, igualmente deben mantenerse distantes. Estas son las 3 medidas del distanciamiento social más importantes y las vamos a tener que seguir llevando y en varios lugares de la Argentina donde se fue cambiando la fase de la cuarentena".

Consultado por su perspectiva respecto de los "runners" en la ciudad de Buenos Aires, Orduna comentó: "Como creo que le pasó a muchísimas personas, a gran parte de la población, cuando uno encendió el televisor y empezó a ver en todos los canales de noticias que la gran nota tenía que ver con esa suerte de descontrol con respecto al no uso de todas estas medidas de distanciamiento social, fue muy frustrante, y a mí en particular me generó frustración y bronca. Podríamos estar echando por la borda un trabajo comunitario, social, de tres meses, con toda la conducción que han tenido los ministerios de Nación, de CABA, Provincia de Buenos Aires, etcétera".

"No podemos tener todos todo el tiempo alguien que nos esté señalando que estamos haciendo las cosas mal. Tampoco generar violencia que uno le dice al otro para colocarse el tapabocas, recibe una mala respuesta y se genera un momento de altercados entre ciudadanos, hay que evitar todo eso. Tenemos que evitar todo eso, hay que tener mucha conciencia para intentar que de ser posible no haya más casos, porque donde hay más casos, tarde o temprano hay más muertos, y para no tener que retroceder", advirtió el epidemiólogo.

Y opinó que "lo que hemos hecho acá el lunes pasado (por los "runners") fue patético, después hubo que usar correctivos de todo tipo, con una inversión del Estado poderosa, hubo que poner policías, ambulancias, un montón de situaciones en la vía pública que demandan una energía que debería estar focalizada en otro lado, cuando lo maravilloso sería el autocontrol de cada uno; dan mucha tristeza y una bronca brutal este tipo de imágenes", sentenció.

Con respecto a la cuarentena en villas y barrios populares, Orduna explicó que "son lugares en donde las condiciones para sostener distanciamiento y aislamiento social son muy difíciles y por lo cual se generó el aislamiento barrial, es decir tratar de salir lo menos posible del barrio, como para que el virus no esté circulando. Después vino una manera de rápidamente actuar sobre las barreras vulnerables con el plan detectAR, esto es ir a buscar los casos positivos, a las personas que tienen síntomas, y de esa manera por un lado ofrecer la asistencia médica necesaria y por otra realizar el aislamiento de la persona positiva y el seguimiento y control de los contactos".

Consultado sobre el funcionamiento del plasma sanguíneo de personas que padecieron COVID para la cura o mejora de otros pacientes positivos, Orduna aclaró que "desde el punto de vista racional yo tengo un anticuerpo que va a bloquear al virus, eso debería funcionar para bajar la cantidad de virus que yo tengo circulante, y por consiguiente menos daños por infección de diferentes tejidos y a su vez probablemente menos estimulación para que yo tenga respuestas inflamatorias que puedan perjudicarme. Se están desarrollando protocolos, en nuestro país también, hay trabajos ya con la posibilidad de desarrollar anticuerpos a partir de la inoculación en caballos, como se hace para conseguir los antivenenos para serpientes, arañas y demás y ahí entonces después sacar anticuerpos que se purifican. Pero ahora necesitamos protocolos, porque la última revisión grande que se hizo, por ahora nos dice que están empatados, no hay una clarísima evidencia de que si se usa es completamente efectivo".

 "Respecto a pérdida de fuerza (del virus), no hay ninguna evidencia científica de que el virus ha cambiado desde que salió en enero a dar vueltas por el mundo desde Wuhan, China, y que hayan cambiado los modelos en cuanto a mayor o menor virulencia, en todo caso por ahora se considera que es el mismo virus. Y con respecto a nosotros (la Argentina) tendremos que seguir surfeando este mar que está medio bravo en los últimos diez días, tenemos que pasar todavía nuestra pandemia, seguimos en la fase ascendente de la montaña, no sabemos cual es la altura de la montaña que tendremos que transitar después", añadió.

Y cerró: "¿Cómo seguirá la cosa? Seguirá con apertura lenta en toda el país, esperemos llegar en no mucho tiempo a que en el AMBA podamos empezar a abrir esta posibilidad de ir descalando las fases, vendrá un tiempo seguramente del tipo intermedio entre lo que fue la epidemia y lo que pueda ser una 'nueva normalidad' como se dice, ojalá que podamos volver a cuasi 100%, pero van a quedar algunas cosas instaladas como el concepto solidario que cuando estoy enfermo no me desplazo a ningún lugar, no voy a la casa de nadie, no voy a trabajar, y si tengo alguna situación de tos residual, alergia nasal, uso barbijo para no expeler gotitas que potencialmente de manera inadvertida en un asintomático sea de COVID o de otra infección y contamine, el sostener fuertemente la higiene de manos y superficies... Probablemente haya cosas que tengamos que continuar como humanidad, con este cambio global, y veremos qué pasa con una potencial segunda ola o no, que antes que nos pudiera ocurrir, veremos el comportamiento del virus en el hemisferio norte". 

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