lunes 17 de junio de 2024

VIDEO: La angustia de una enfermera que tiene coronavirus y cuestiona a la Línea 148

Trabaja en el Hospital Gutiérrez y relata que fue diagnosticada tras una semana llamando para notificar sus síntomas. Ahora está aislada y teme por su  marido.

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Una enfermera del Hospital Gutiérrez de La Plata que fue diagnosticada con COVID-19 y se encuentra aislada desde el jueves pasado denunció a través de un video que pide se viralice lo que ella considera es una mala atención de la Línea 148, a donde los potenciales pacientes se tienen que comunicar si detectan síntomas de la enfermedad. Siempre al borde de las lágrimas y por momentos sin poder contenerlas, la mujer expone a lo largo de 14 minutos la angustia que atravesó durante casi una semana con síntomas sin obtener una respuesta de los epidemiólogos que debían analizar su caso.

Se trata de Graciela Videla, quien desde que fue diagnosticada el jueves último está aislada en una habitación del Hospital San Juan de Dios, "a donde vine caminando sola porque nunca me llamaron del 148" después de que ella se comunicara varias veces para exponer sus síntomas. Su preocupación ahora es por su marido, quien está solo en su casa y en los últimos días también empezó a manifestar un cuadro que podría indicar el contagio.

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El tramo en el que la mujer expone su mayor preocupación e indignación es el final, cuando con la voz quebrada apunta directamente contra los epidemiólogos que evalúan los llamados a la línea 148. "Les importa tres carajo a quienes están con calefacción en su oficina. Después salen a decir que se proecupan por los trabajadores de salud y bloquean en los barrios, pero s donde yo vivo no fue nadie. Cómo nos cuidan al personal de salud si tuve que irme caminando para hacerme el hisopados".

Videla recordó el caso de la ginecóloga Macarena Alamón, quien a principios de abril, cuando la pandemia atravesaba la primera etapa planteó que no eran escuchados sus llamados a la línea 148.

En el video, Videla arranca contando que es enfermera del Hospital Gutiérrez, que es asmática y tiene hipertensión y que hace una semana arrancó con una "sintomatología rara" que fue evolucionando progresivamente: primero fiebre de 37.7 grados a lo que sumó dolor de garganta  y más adelante dolor en la base del pulmón y disnea.

Apenas detectó las líneas de fiebre lo notificó a través de la aplicación Cuidar, donde quedó bloqueada para salir a la calle y le recomendaron llamar al 148. Fue entonces que empezó su drama. Pasó cuatro días llamando a la línea de atención a posibles pacientes infectados sin obtener respuestas, lo cual la llevó a decidir caminar hasta el Hospital San Juan de Dios, donde la hisoparon y le realizaron placas radiográficas. El jueves último le confirmaron el resultado positivo de COVID-19.

Su marido empezó con síntomas en las últimas horas y decidió no llamar a la Línea 148 para no pasar lo mismo. "Me dijo que prefiere quedarse en casa y que sea lo que tenga que ser", expuso la mujer siempre al borde del llanto. "También es paciente de riesgo porque es diabético e hipertenso", explicó la enfermera.

"Los operadores de la Linea me dicen que ellos no deciden porque son la primera línea, que los que deciden son los infectólogos", agregó. Y lamentó que "toda esta situación me destroza física y psicológicamente porque no sé realmente como está mi marido".

Fue entonces que cargó contra los profesionales que deben decidir. "Si yo no me venia caminando, si no me cortaba solo, no me atendían y no me diagnosticaban", remarcó. Y recordó que estuvo del 3 al 11 de junio con síntomas sin que su caso fuera considera como posible positivo pese a los llamados diario a la Línea 148.

"El sistema no sirve y los inoperantes que reciben los llamados y tienen el titulo de epidemiólogos se les está escapando la tortuga", lanzó la enfermera en el tramo más cargado de su testimonio. "Yo rogaba ser negativa y tomé todas las medidas de prevención porque se el riesgo que corro, pero ellos evidentemente consideraron que no tenía criterio para ser hisopada", agregó.

Sobre el cierre elogió a los profesionales que la atienden en el San Juan de Dios y a su dirección: "Las bases funcionan, pero no quienes tienen que resolver detrás de su escritorio". Y agregó que teme que su denuncia le traiga consecuencias laborales: "Pero me cansaron porque la empatía se les fue por el inodoro", cerró.

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