viernes 07 de junio de 2024

¿Por qué es feriado el próximo lunes 15 de junio?

Se conmemora el Día del Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, que cada año ocurre el 17 de junio y fue adelantado dos días.

--:--

En pleno aislamiento social, preventivo y obligatorio, las fechas patrias suelen pasar prácticamente desapercibidas. Sin embargo, quienes deben salir a trabajar por ser considerados personal esencial siguen pendientes del calendario para tomarse, en lo posible, algún día de descanso. 

Este mes, que incluye dos feriados, podrá ser disfrutado de manera distinta por la mayoría de los argentinos ya que el 85% del país ingresó en una fase de cuarentena administrada y puede realizar una vida casi normal en una zona de cercanía.

Lee además

De todos modos, las fronteras interprovinciales seguirán cerradas para el traslado de personas y se descarta que las familias puedan salir de mini-vacaciones. Pero en Jujuy, por ejemplo, se habilitaron para los residentes que cumplen allí la cuarentena ciertas actividades turísticas; y en Mendoza se habilitaron las reuniones familiares con un máximo de 10 personas.

De acuerdo al calendario oficial dado a conocer por el Ministerio del Interior, el primero de los feriados es el 15 de junio. La fecha corresponde al Día del Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes, que cada año ocurre el 17 de junio pero al ser trasladable el gobierno decidió adelantarlo dos días.

Asimismo, el 20 de junio también será feriado por el Paso a la Inmortalidad del General Manuel Belgrano. Este último día cae sábado dentro de la lista de feriados nacionales 2020 y es inamovible. Por lo tanto, se prevé que no se modifique ni se genere un fin de semana largo extra en junio.

LA MUERTE DE MIGUEL DE GÜEMES

Güemes es considerado el héroe de la Independencia y una pieza clave en la estrategia del libertador General José de San Martín. Nació el 5 de febrero de 1785, en la ciudad de Salta, de padre español y madre criolla. Con apenas 14 años, en 1799, empezó la carrera militar enrolándose en la 6ª Compañía del Tercer Batallón del Regimiento Fijo con asiento en Salta.

Cuando en junio de 1806 se produjo la primera invasión inglesa, el regimiento en el que Güemes servía como cadete fue convocado para auxiliar a Buenos Aires. Llegó a ser ayudante de Santiago de Liniers, que en 1807 lo nombró teniente de su escolta de granaderos. Pero al año siguiente, la muerte de su padre obligó a Güemes a regresar a Salta.

Adhirió a la Revolución desde sus inicios. Y en los primeros años, se desempeñó en el Alto Perú en acciones destinadas a interceptar las comunicaciones enemigas. Por diferencias con Juan José Castelli, regresó nuevamente a Salta.

En 1811, le tocó proteger la retirada de Juan Martín de Pueyrredón, luego de la derrota de Huaqui. En 1814, con su ejército campesino, Güemes detuvo el avance del general realista Ramírez de Orozco, que había ocupado Jujuy, y lo fuerza a retroceder al Alto Perú. Por su condición de hijo de una familia acaudalada y de prosapia, a Güemes no le costó ser aceptado por la elite local como jefe y acceder a posiciones de poder. En 1815 fue elegido gobernador de Salta.

Como general, creó el célebre Regimiento conocido como "Los Infernales", con el uniforme rojo que pasó a la historia y quedó asociado a su nombre. Los Infernales pronto adquirieron fama y fueron admirados incluso por el enemigo en virtud de su destreza como jinetes, su velocidad de ataque y su gran capacidad para la emboscada y la retirada.

Entre 1812 y 1821, la frontera norte sufrió nueve invasiones realistas. Las últimas seis fueron rechazadas por las milicias de Güemes. Cuando en 1816 se produjo la tan temida invasión realista, las tropas españoles no pudieron ir más allá de Jujuy. 

El plan de San Martín era que, una vez que él iniciara el avance por mar hacia Lima, Güemes lanzara finalmente una ofensiva sobre el Alto Perú. En la organización de esa expedición ocupó el jefe salteño los últimos meses de su vida. El Directorio lo había reconocido como jefe del Ejército de Observación pero no había respondido a su solicitud de respaldo financiero y logístico.

Los primeros meses de 1821 fueron difíciles: enfrentado al gobernador de Tucumán, sufrió además una rebelión interna en su propia provincia en reacción por la fuerte presión impositiva a que la había sometido para financiar la guerra, y el cabildo de Salta lo depuso. Esto fue aprovechado por los españoles que luego apoyaron a sus adversarios internos.

Güemes recuperó el poder en mayo, pero los españoles sitiaron Salta y el gobernador fue herido cuando atraviesa ese cerco. Murió el 17 de junio de 1821, como consecuencia de esas heridas, en Cañada de la Horqueta, cuidado por sus gauchos. Está sepultado en la Catedral de Salta.

Dejá tu comentario

Las más leídas

Te puede interesar