Los investigadores lo buscan en La Plata, hasta donde llegó tras tomarse un taxi desde Mar del Plata y engañar tanto al chofer como a los policías apostados en los controles del distribuidor de Etcheverry y el ingreso a la ciudad, para poder circular sin los permisos necesarios por la cuarentena. Sin embargo, en las últimas horas se conoció otro de sus atracos y sin duda es uno de los más insólitos: Facundo Guita ya había sido detenido por agentes marplatenses a principios de abril.
Entonces, nadie sospechaba que se encontraban ante un maestro del engaño, acusado de perpetrar robos y estafas a lo largo y ancho del país, en lugares tan diversos como la Capital Federal, Jujuy y Puerto Madryn, entre otras provincias y localidades.
Como informó el sitio 0223, la captura no fue luego de desvalijar la casa de su hermana y llevarse su sueldo y aguinaldo; tampoco tras robar la casa de su novia; mucho menos tras llevarse la camioneta en la que viajaban –y vivían– un grupo de jóvenes que hacían circo itinerante por el sur del país. No, Guita cayó el 3 de abril en Mar del Plata tras robarse seis chocolates de un supermercado.
Todo salió a la luz cuando un guardia de seguridad de un supermercado Vea vio al joven en una actitud sospechosa y llamó a la Policía. Un móvil acudió al llamado y aprehendió a Guita con tres tabletas de chocolate Águila y otras tres de Cofler en su ropa. Los agentes informaron de la aprehensión a la fiscal de Flagrancia María Isabel Sánchez, la letrada inició una causa por tentativa de hurto y dispuso su libertad.
Días después ese mismo ladrón cometió un duro golpe y escapó con 250.000 pesos que el propietario del Almacén de Milanesas, Jerónimo Burgos, guardaba para pagar sueldos. Tras una veloz investigación, los agentes del Centro de Operaciones y Monitoreo de Mar del Plata dieron con el sospechoso y descubrieron que había tomado dos taxis, el último para dirigirse a La Plata.
El propio taxista confirmó poco después haber dejado a Guita en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus y contó que una y otra vez Guita repitió la historia de que había muerto su madre y debía llegar a la ciudad para acompañar a su hermana. Desde entonces nadie sabe qué fue de él y los investigadores temen que puedan volver a atacar.