La noche del 19 de noviembre de 1999 quedó guardada para siempre en la historia de La Plata. Fue en el 117° aniversario de la fundación de la ciudad, cuando los vecinos que se acercaron hasta plaza Moreno fueron testigos de la inauguración de la construcción de las dos torres y otras obras de restauración del edificio más icónico de la región: la Catedral.
Esa noche se calcula que más de 100.000 personas se congregaron frente al templo estilo neogótico para admirar las modificaciones arquitectónicas que sirvieron para coronar el proyecto original ideado por Pedro Benoit. La Catedral estuvo inconcluso desde hace más de un siglo, solo contaba con una de sus tres torres originales, la aguja central de 90 metros de altura. Las flamantes estructuras, en cambio, miden 112 metros y fueron denominadas Jesús (ubicada en avenida 53) y María (sobre avenida 51).
La obra tuvo un costo de 20 millones de pesos alcanzó para tirar por tierra la vieja leyenda de que la construcción original se derrumbaría en caso de agregarle más peso. En la torre de la Virgen María, además, se colocó un carillón sinfónico, accionado por una computadora, que también fue inaugurado ayer con un concierto.
Además de una gran cantidad de vecinos que quedaron maravillados con la nueva fachada del templo, la ceremonia contó con la presencia del gobernador Eduardo Duhalde; el vicegobernador electo, Felipe Solá; el cardenal Raúl Primatesta; el arzobispo de La Plata, Carlos Galán; el arzobispo coadjutor, Héctor Aguer; el intendente local, Julio Alak, y el titular de la Fundación Catedral, Eduardo Di Marco, entre otras autoridades.
Antes de comenzar con el plato fuerte de la noche, la Orquesta Estable del Teatro Argentino y un coro de 450 voces interpretaron el Himno Nacional; mientras que el cardenal Raúl Primatesta, que presidió la celebración como legado pontificio, leyó un mensaje firmada de puño y letra por el papa Juan Pablo II, quien destacó el profundo significado eclesial del acto.
Una vez finalizado el acto, el monseñor Galán le dio la bendición a las obras y luego se inició un espectáculo en el que confluyeron haces lumínicos generados por rayos láser, imágenes de video proyectadas sobre cuatro pantallas gigantes estratégicamente dispuestas y música.
La velada también incluyó la proyección de tres documentales que recrearon la historia de la Catedral, fuegos artificiales, recitales y, por primera vez, se escuchó el tañido de las 25 campanas del carrillón instalado a 75 metros de altura.