La pandemia y el aislamiento consecuente arrebataron a los platenses de la posibilidad del contacto físico en los saludos. En las calles ya no se ven abrazos ni besos y ni siquiera los apretones de mano. La distancia social obliga a insinuar apenas un saludo a la distancia levantando las mano o tal vez una toque de codos en el caso de los más osados.
No hay parejas caminando de la mano por las calles y mucho menos abrazados o besándose. La cuarentena cortó con la posibilidad de salir a tomar sol a las plazas y los parques y quienes lo hacen están solos. Ya no hay arrumacos ni cariños explícitos sobre el césped.
No hay bares abiertos y por eso tampoco están permitidas las citas con un café o una cerveza de por medio. No se puede salir a disfrutar de un helado ni a mirar vidrieras en compañía del ser querido. No hay parejas que escandalicen a señores pacatos con besos apasionados. Ni siquiera caricias o tiernos saludos.


Los cines están cerrados y ya nadie puede refugiarse en su oscuridad para demostrar cariño y ni siquiera las tribunas futboleras sirven para desatar la emoción que se transforma en pasión.


La pandemia obligó a cerrar los estadios y los deportes de contacto físico son cosa de un pasado que parece remoto. No hay abrazos de gol, manoseos y empujones a la salida de un scrum ni el típico saludo entre deportistas antes y después de los enfrentamientos.


Los besos con quienes no son convivientes quedaron del lado prohibido en el marco de la pandemia para evitar "el contacto cara a cara, piel a piel" y prevenir posibles contagios.
En el mismo informe con el que el Ministerio de Salud emitió recomendaciones sobre las conductas sexuales, se recordó que el virus puede transmitirse "a partir de besos y abrazos", porque "está claro que se transmite por el contacto directo, sea sexual o no".


Está claro desde el principio es que "se puede transmitir a través del contacto estrecho y eso implica también a las relaciones sexuales", explicó en ese reporte el infectólogo Juan José Barleta, integrante de la Dirección Nacional de respuesta al VIH. Una de las claves del aislamiento social obligatorio es "evitar el contacto cara a cara y el contacto estrecho con personas con las que no convivimos".

Mucho antes, incluso de que se decretara el aislamiento social, preventivo y obligatorio, el infectólogo Eduardo López, integrante del comité de expertos convocado por el Gobierno nacional, recomendó específicamente evitar los saludos con besos en la mejilla y con las manos. Fue en aquel momento que también pidió no compartir el mate y tratar de mantener una distancia entre personas de dos metros.
López admitió en ese momento que las medidas pueden ser antipáticas, pero son de mucha ayuda para cambiar hábitos cotidianos en la etapa de contención en la que se encuentra la Argentina.


La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su lado recomendó una serie de tips para saludar: una leve inclinación o juntar las manos como en el rezo son formas de saludarse habituales en algunos países asiáticos como Tailandia y Japón, y ahora son un ejemplo del distanciamiento social recomendado.
Lavarse las manos frecuentemente y la distancia social, que incluye evitar estrecharse las manos, abrazarse o besarse, son las principales recomendaciones para frenar la propagación del nuevo coronavirus.


La preocupación llevó incluso a la directora del Departamento de Enfermedades Epidémicas y Pandémicas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Sylvie Briand, a compartir en Twitter una foto con varios saludos seguros ante el COVID-19 como el choque de pies o codos y el "wai" tailandés. En tanto que en oriente, los japoneses y coreanos son conocidos por mantener la distancia en el trato social y saludarse realizando simplemente una inclinación, que cuanto más pronunciada se realiza expresa un mayor grado de respeto.


Pero todo eso volverá tarde o temprano para que los argentinos recuperaren su forma de ser y de manifestar sus afectos. Esta nota es por eso una excusa para recordar y homenajear al saludo y al contacto cuerpo a cuerpo al que estamos acostumbrados y hoy tenemos que evitar para protegernos.



Hay besos y abrazos históricos, de personas conocidas. Pero también registros casuales y callejeros de un tiempo no tan lejano que pronto volverá