ver más

Las últimas confesiones de Barreda: el hijo varón, su ídolo y la relación con la gente

Tras la muerte del cuádruple femicida, una de las únicas personas que lo visitaba contó detalles de cómo fueron los últimos días de Ricardo Barreda.

“A él solamente lo visitaban dos personas: yo y un hombre de la parroquia”, contó Pablo Marti -escritor, actor y biógrafo-, en diálogo con La Cielo, haciendo referencia a la manera en la que vivía el autor de una de las masacres más impactantes ocurridas en La Plata. 

Con 85 años y casi en soledad, murió este lunes el cuádruple femicida, Ricardo Barreda. Se encontraba viviendo en un geriátrico de José C. Paz, lugar en donde le realizó sus últimas confesiones a Marti, antes de morir

“Mi sueño era tener un hijo varón”, era lo que respondía el odontólogo platense cuando le preguntaban cuál era su anhelo pendiente. Según el escritor y visitante asiduo del hombre que mató a la mujer, sus dos hijas y la suegra, en todo momento Barreda se mostró muy arrepentido.

Pablo Marti asegura tener más de 40 horas de grabación con el autor de la masacre, en donde le confesó muchas cosas. “Mi ídolo fue Monzón, pero Monzón es un asesino”, era lo que paradójicamente decía Ricardo. 

El culpable de haber matado, en la casona de 48 entre 11 y 12, a Gladys Margarita Mac Donald, su suegra Elena Arreche y sus hijas Celina y Adriana, se convirtió en una figura reconocida en todo el país tras cometer el hecho. “Yo trabajé mucho para que la gente me quiera”, solía decir Barreda al biógrafo, en una de sus largas charlas en el geriátrico los días jueves y algún otro de la semana en el que también lo visitaba. 

Entre las tantas confesiones realizadas en sus últimos días de vida, el odontólogo contó detalles de algunas de sus amantes y la relación que mantenía con una mujer de Mar del Plata. “Si pudiera volvería a conocer a Gladys, pero haría que las cosas terminen diferente”, era lo que decía Ricardo Barreda mostrando su arrepentimiento, según relata Pablo Marti. 

De esta manera, casi en soledad y por causas naturales, murió a los 85 años el femicida platense cuyo gran sueño era tener “un hijo varón”, tenía como ídolo a Monzón, se preocupaba porque la gente lo quisiera y aseguraba estar arrepentido de haber cometido la histórica masacre.

 

Te puede interesar