Cuál es la nueva droga que prueban con éxito para combatir al coronavirus | 0221
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Cuál es la nueva droga que prueban con éxito para combatir al coronavirus

Lo hace Ralph Baric, uno de los máximos expertos del mundo en COVID-19 y que estudia este tipo de infecciones. Trabaja en un remedio de amplio espectro y se ilusiona con encontrar la cura.

La búsqueda para encontrar un fármaco que pueda detener el avance de la pandemia del coronavirus continúa y sin descanso. Los especialistas siguen trabajando para lograr ese objetivo y algunos han tenido considerables avances. 

En este caso, un nuevo antiviral funcionó tan bien en un estudio realizado en ratones que en las próximas semanas se dará inicio a los ensayos en humanos. Se trata de la droga llamada por ahora EIDD-2801, la cual logró reducir y también prevenir el daño pulmonar grave en los animales infectados con el COVID-19. 

Además, tiene otras dos propiedades muy importantes: es de espectro amplio, es decir que puede servir para controlar otros coronavirus y se puede administrar en forma de pastilla.

Tanto en su uso profiláctico (antes de la infección) como terapéutico (luego de la infección), EIDD-2801 mejoró la función pulmonar y redujo la cantidad de réplicas del virus en los ratones, que además perdieron menos peso corporal que el grupo de control.

Ralph Baric, profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Chapel Hill y uno de los mayores expertos mundiales en coronavirus, dijo: “Esta nueva droga no solo tiene un gran potencial para tratar a los pacientes de COVID-19, sino que también parece efectiva para el tratamiento de otras infecciones graves de coronavirus".

Entre otras cosas, en el laboratorio de Baric el EIDD-2801 se probó contra el SARS-CoV-2, causante de la actual pandemia, y también contra el SARS-CoV-1, que en 2003 provocó la primera epidemia global del siglo, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) y el que causa el síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS, de 2012).

Baric fue el primer investigador del uso de remdesivir, la droga de Gilead que se aplicó como uso compasivo en varios casos de COVID-19 con éxito, y que actualmente se prueba en múltiples ensayos clínicos. En el caso de EIDD-2801, el profesor distinguido de UNC trabajó con colegas como Mark Denison, del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt (VUMC), y George Painter, director del Instituto Emory para el Desarrollo de Drogas (EIDD), donde se descubrió este nuevo antiviral, que es la forma oral del compuesto EIDD-1931.

El hecho de que se pueda presentar como una píldora, y no como un tratamiento endovenoso, que es la mayoría de los que actualmente se emplean en pacientes de COVID-19, le añade valor al hallazgo: “Además de la facilidad de la administración, ofrece una ventaja potencial para tratar a pacientes menos enfermos de manera profiláctica, por ejemplo, en un hogar de ancianos un ámbito de mucha concentración de perfiles de alto riesgo, donde muchas personas quedaron expuestas al coronavirus pero todavía no presentan síntomas”, ilustró la UNC. Incluso podría servir como medida preventiva para el personal de medicina y enfermería que trabaja con el peligro cotidiano de contagio.

Como estos equipos interinstitucionales, que cooperan en programas comunes del Instituto Nacional de Salud (NIH) de los Estados Unidos, también habían ensayado los usos del remdesivir en relación a los coronavirus, una de los investigadores, Maria Agostini, del laboratorio de Denison, hizo una comparación para ver qué sucede cuando estos coronavirus se adaptan para inutilizar los antivirales.

Los ensayos clínicos de la versión oral del nuevo compuesto, el promisorio EIDD-2801, comenzarán en las próximas semanas. Si tienen éxito, pueden marcar una profunda diferencia a la amenaza que comenzó en 2002 con el SARS. “En conjunto, nuestros datos apoyan el desarrollo continuo del EIDD-2801 como un potente antiviral de amplio espectro que podría ser útil para el tratamiento de las infecciones de coronavirus contemporáneas, las de reciente aparición y las que surjan en el futuro”, concluyeron los autores del estudio.

 

Lo hace Ralph Baric, uno de los máximos expertos del mundo en COVID-19 y que estudia este tipo de infecciones. Trabaja en un remedio de amplio espectro y se ilusiona con encontrar la cura.

08 de abril de 2020

La búsqueda para encontrar un fármaco que pueda detener el avance de la pandemia del coronavirus continúa y sin descanso. Los especialistas siguen trabajando para lograr ese objetivo y algunos han tenido considerables avances. 

En este caso, un nuevo antiviral funcionó tan bien en un estudio realizado en ratones que en las próximas semanas se dará inicio a los ensayos en humanos. Se trata de la droga llamada por ahora EIDD-2801, la cual logró reducir y también prevenir el daño pulmonar grave en los animales infectados con el COVID-19. 

Además, tiene otras dos propiedades muy importantes: es de espectro amplio, es decir que puede servir para controlar otros coronavirus y se puede administrar en forma de pastilla.

Tanto en su uso profiláctico (antes de la infección) como terapéutico (luego de la infección), EIDD-2801 mejoró la función pulmonar y redujo la cantidad de réplicas del virus en los ratones, que además perdieron menos peso corporal que el grupo de control.

Ralph Baric, profesor de microbiología e inmunología en la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Chapel Hill y uno de los mayores expertos mundiales en coronavirus, dijo: “Esta nueva droga no solo tiene un gran potencial para tratar a los pacientes de COVID-19, sino que también parece efectiva para el tratamiento de otras infecciones graves de coronavirus".

Entre otras cosas, en el laboratorio de Baric el EIDD-2801 se probó contra el SARS-CoV-2, causante de la actual pandemia, y también contra el SARS-CoV-1, que en 2003 provocó la primera epidemia global del siglo, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) y el que causa el síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS, de 2012).

Baric fue el primer investigador del uso de remdesivir, la droga de Gilead que se aplicó como uso compasivo en varios casos de COVID-19 con éxito, y que actualmente se prueba en múltiples ensayos clínicos. En el caso de EIDD-2801, el profesor distinguido de UNC trabajó con colegas como Mark Denison, del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt (VUMC), y George Painter, director del Instituto Emory para el Desarrollo de Drogas (EIDD), donde se descubrió este nuevo antiviral, que es la forma oral del compuesto EIDD-1931.

El hecho de que se pueda presentar como una píldora, y no como un tratamiento endovenoso, que es la mayoría de los que actualmente se emplean en pacientes de COVID-19, le añade valor al hallazgo: “Además de la facilidad de la administración, ofrece una ventaja potencial para tratar a pacientes menos enfermos de manera profiláctica, por ejemplo, en un hogar de ancianos un ámbito de mucha concentración de perfiles de alto riesgo, donde muchas personas quedaron expuestas al coronavirus pero todavía no presentan síntomas”, ilustró la UNC. Incluso podría servir como medida preventiva para el personal de medicina y enfermería que trabaja con el peligro cotidiano de contagio.

Como estos equipos interinstitucionales, que cooperan en programas comunes del Instituto Nacional de Salud (NIH) de los Estados Unidos, también habían ensayado los usos del remdesivir en relación a los coronavirus, una de los investigadores, Maria Agostini, del laboratorio de Denison, hizo una comparación para ver qué sucede cuando estos coronavirus se adaptan para inutilizar los antivirales.

Los ensayos clínicos de la versión oral del nuevo compuesto, el promisorio EIDD-2801, comenzarán en las próximas semanas. Si tienen éxito, pueden marcar una profunda diferencia a la amenaza que comenzó en 2002 con el SARS. “En conjunto, nuestros datos apoyan el desarrollo continuo del EIDD-2801 como un potente antiviral de amplio espectro que podría ser útil para el tratamiento de las infecciones de coronavirus contemporáneas, las de reciente aparición y las que surjan en el futuro”, concluyeron los autores del estudio.

 

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Lo hace Ralph Baric, uno de los máximos expertos del mundo en COVID-19 y que estudia este tipo de infecciones. Trabaja en un remedio de amplio espectro y se ilusiona con encontrar la cura.