La de Pocho, como lo llaman sus amigos y colegas, podría ser la historia de cualquier otro trabajador de la salud en la ciudad. Es uno de esos a los que todos los días a las 21 los vecinos de La Plata y distintos puntos del país homenajean desde sus ventanas y balcones, aplaudiendo su admirable labor en cada uno de los hospitales, unidades móviles o salas de emergencia para atender a los pacientes que manifiestan síntomas compatibles con el COVID-19.
Así como sucede con ellos, los profesionales también admiran la tarea que están realizando sus compañeros y no dudan en tomarlos como ejemplo para saber cómo actuar en situaciones límites.
Ese es le caso de Héctor Uriburu, un enfermero del hospital San de Dios, quien trabaja en el centro de salud desde hace ocho años y a pesar de los problemas de salud que lo tuvieron a mal traer tiempo atrás, ahora está aportando toda su experiencia en un momento complicado por la emergencia sanitaria que desató el coronavirus.
"Fue el primero en ofrecerse a ingresar ante el primer caso sospechoso que ingresó en esa Terapia", contaron sus compañeros. En ese marco, 0221.com.ar se comunicó con Uriburu para conocer cómo está viviendo este momento por la emergencia sanitaria.
"En el 2017, justamente me tocó estar internado donde trabajo, estuve casi un mes con respirador. Estuve un mes de licencia para recuperarme y después arranqué a laburar, quise volver ahí porque me gusta el trabajo que hago. Me gusta estar ahí, muchos me preguntaban por qué seguía ahí después de lo que me había pasado", relató Uriburu.
Con 51 casos confirmados, La Plata es una de las ciudades más afectadas por el coronavirus en la provincia de Buenos Aires, pero ello no desanima a Héctor y sus compañeros.
"Lo estamos viviendo con mucha tranquilidad", contó el enfermero y agregó que trata de transmitirle todos sus conocimientos a sus compañeros de la sala de Terapia. "Siempre les digo que más que miedo hay que tener cuidado, el miedo te hace cometer errores. Yo me siento confiado porque uno está en salud, hay que tener en cuenta que es un hospital que atiende enfermedades infectocontagiosas y el cuidado que tenemos nosotros es permanente", explicó.
A pesar de haber sufrido complicaciones respiratorias en el pasado, Uriburu continúa trabajando con el mismo entusiasmo de siempre y es una referencia para los y las trabajadores de la salud que están combatiendo al coronavirus. Un ejemplo más de esos silenciosos y anónimos desde la trinchera donde se combate al COVID-19 para que todos estemos a salvo.