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Coronavirus y salud mental: reinventarse en tiempos de aislamiento

Datos, recomendaciones y pautas para afrontar el aislamiento social, preventivo y obligatorio basadas en investigaciones de profesionales en salud mental, desde la mirada de un residente de psiquiatría en el Hospital Rossi.
Coronavirus y salud mental: reinventarse en tiempos de aislamiento

Por Santiago Moltedo*

COMPRENDER EL MOTIVO DEL AISLAMIENTO SOCIAL, PREVENTIVO Y OBLIGATORIO

Permanecer en el lugar en el que vivimos es la recomendación más segura y eficaz para prevenir la propagación del virus COVID-19. El aislamiento social, preventivo y obligatorio se justifica por la necesidad imperiosa y urgente de mantener una distancia física, a consecuencia de un virus que se transmite a través de la microgota salival, es decir, cuando tosemos o estornudamos, e incluso también cuando hablamos cara a cara frente otra persona.

Además, puede permanecer en la superficie de los objetos que tocamos por un día o más, por lo cual se hacen imprescindibles recursos tales como un lavado de manos frecuente con una correcta técnica, así como evitar el contacto con la cara transportando el virus hacia la nariz o la boca. Ahora se suma la implementación del tapabocas en la vía pública para la población general.

La estrategia de un distanciamiento físico tiene el fin de reducir la circulación del COVID-19 en la comunidad disminuyendo así su velocidad de contagio, y lograr que el sistema de salud de abasto para recibir los casos sospechosos que vayan apareciendo. La idea es que todos los casos puedan ser atendidos en tiempo y forma, lograr una tasa alta de recuperados y reducir al mínimo la tasa de fallecidos. 
 
Respetar el aislamiento aparece como una cuestión de responsabilidad social, porque además de cuidarnos a nosotros estamos cuidando al otro, y eso depende de que todos seamos honestos manteniendo nuestra distancia social.

- (Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Orientaciones para la gestión psicológica por la cuarentena de Coronavirus)

EL IMPACTO PSICOSOCIAL DEL AISLAMIENTO NOS AFECTA A TODOS

Todos estamos afectados por una situación de crisis sanitaria masiva y excepcional, en la cual existe una ruptura de lo cotidiano, de nuestras rutinas y nuestras costumbres, en el marco de una completa incertidumbre respecto al futuro del cual nadie está exento. Todos somos vulnerables al impacto psicosocial de un encierro no elegido con un estrés que parece resultar inescapable

Los argentinos vivimos una situación en curso que nos resulta doblemente desconocida: un evento excepcional donde los desastres son infrecuentes. Desde la perspectiva de salud mental, los desastres implican una perturbación individual y social que exceden de manera significativa la capacidad de la población afectada para enfrentarse a la situación. Lo aprendido no nos sirve ante algo nuevo e inédito: aparece la dimensión de la incertidumbre.

El impacto psicosocial es singular y particular en cada persona, de acuerdo a sus vivencias subjetivas y a su historia de vida, por esto se expresa de manera distinta en cada uno de nosotros. Todos podemos desarrollar respuestas esperables para una situación no esperada y de excepción como en la que nos encontramos. Se trata de respuestas en la población que surgen como consecuencia del desastre, y que en un tiempo no prolongado volverían a su estadío anterior. Son frecuentes un nivel de estrés y ansiedad comprensibles, y una tendencia a informarnos acerca de la pandemia.

Por eso resulta importante darnos tiempo para poder reconocer y expresar nuestros propios sentimientos y emociones, pudiendo ser de ayuda plasmarlos en un diario íntimo, en una grabación o hablarlos con nuestros afectos por los medios que estén a nuestro alcance. No se trata de pacientes, sino de personas afectadas por el impacto psicosocial del desastre. Por esto, es importante intentar no psicologizar o psiquiatrizar situaciones vitales.

Moderados niveles de una ansiedad que parten de preocupaciones anticipatorias, son esperables en una situación sin precedentes de aislamiento social masivo con incertidumbre respecto al futuro. En este contexto son esperables, entre otros, el miedo a ser contagiado o de contagiar a otras personas; la preocupación por nuestro sustento económico; los sentimientos de incertidumbre y desamparo; la preocupación por la situación de nuestros afectos; la baja tolerancia al desempeño de los otros; los sentimientos frustración e improductividad vinculados a nuestros desempeño laboral; y la sensación de falta de información y transparencia.

Se asocian también pensamientos con sensación de pérdida de control, pudiendo resultar útil en estos casos dedicarnos a aquello que sí depende de nosotros y preguntarnos ¿Cuántas cosas están fuera de nuestro control y funcionan sin que resultemos dañados? Por otro lado, puede aparecer una sobreestimación de peligrosidad a lo desconocido, siendo importante comprender que lo desconocido no es sinónimo de peligroso

Por otro lado, una minoría también pueden presentar un distrés sobredimensionado, con altos niveles de ansiedad, irritabilidad desmedida con agresividad, insomnio y una compulsión por informarse en todo momento. En estos casos se recomienda la consulta con un profesional de la salud mental, y sobre todo evitar automedicarse.

Está indicado continuar con los tratamientos por salud mental realizados con anterioridad al aislamiento social, no interrumpir los tratamientos psicofarmacológicos (considerar confección de tele-receta), y evaluar la posibilidad de realizar la entrevista a distancia o tele-entrevista. Personas con antecedentes psicopatológicos pueden acentuar su sintomatología, especialmente suele haber un aumento de los hábitos tóxicos, y otros por el contrario pueden encontrarse a gusto con la nueva situación (ej. agorafobias o fobias sociales). 

 - Dr. Diego Sarasola. Impacto psicológico en la cuarentena (youtube). abril 2020.
- Hugo Cohen. Salud mental y apoyo psicosocial en desastres. Facultad de Ciencias Médicas. UNR. 2020 abril
- Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid. Guía de adultos ante situaciones de aislamiento y/o cuarentena por COVID-19.

PLANIFICAR EN CONTEXTO DE AISLAMIENTO 

El aislamiento nos atraviesa a todos, cambiando sustancialmente nuestra vida cotidiana, alterando y deteniendo de un cimbronazo nuestras rutinas de todos los días. No estamos acostumbrados a tener tanto tiempo libre, ni a tener que decidir qué hacer con él, pudiendo resultarnos abrumador y ser en sí mismo un estresor y desencadenar cierto estado ansiógeno.

En un contexto de incertidumbre se hace imprescindible organizarnos con el fin de que la nueva realidad no nos paralice, y sentirnos menos abrumados por sentimientos de angustia y de frustración surgidos por autoexigencias de productividad, por el distanciamiento social de nuestros afectos, por la obligatoriedad del aislamiento, y por las razones que cada uno encuentre en su singularidad.

La planificación en contexto de aislamiento, tiene la función de reinventarnos para encontrar sentido, de avanzar en dirección a metas y objetivos en el marco de una situación sin precedentes. Podemos estructurar nuestro día en base a nuestras necesidades actuales. Se recomienda establecer rutinas con un horario de sueño y otro de vigilia, colaborando a regular el eje circadiano y así evitar el insomnio entre otros trastornos del sueño.

Para ordenarnos en el transcurso del día, se pueden fijar horarios para las comidas (evitar la pica compulsiva), la higiene y el autocuidado (sobre todo el ejercicio físico), las responsabilidades como el estudio o el trabajo, el contactarse con los afectos, o el ocio, evitando permanecer en pijama durante toda la jornada. No forzarnos a cubrir todo nuestro tiempo con actividades. El capitalismo nos acostumbró a ser produciendo y, por esta razón, si no producimos nos frustramos. Comprendamos entonces que también, algún día si así lo queremos, tenemos derecho a ser haciendo “nada”.

Podemos darle continuidad, en la medida de lo posible, a las actividades que llevábamos a cabo previo al inicio del aislamiento. Por otro lado, se podría dar lugar también a aquellas actividades que anhelábamos hacer cuando parecía no haber tiempo, sin descuidar los espacios de ocio y esparcimiento habituales.

Colaborar con los otros en esta crisis sanitaria puede ser un motor para cultivar nuestra solidaridad, sentirnos útiles y tolerar mejor la impotencia. Pensemos qué podemos ofrecer desde nuestro lugar en la comunidad y pongámonos en acción, partiendo de preguntarle al otro qué necesita en este momento. Algunos ejemplos pueden ser: colaborar con adultos mayores que requieran compras de alimentos e insumos; contactar dispositivos de salud u otros dispositivos comunitarios para realizar aportes o donaciones; hasta flexibilizar nuestra tolerancia con aquellas personas que se encuentren en una situación de mayor ansiedad e irritabilidad.

- (Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Orientaciones para la gestión psicológica por la cuarentena de Coronavirus)
- Dr. Diego Sarasola. Impacto psicológico en la cuarentena (youtube). abril 2020.
- Escuela Andaluza de Salud Pública. Consejos para cuidar nuestra salud mental durante el aislamiento por la crisis del COVID-19
- Grupo psiCOVIDa-10. Información útil, pautas y dinámicas para toda la población.

GESTIONAR LA BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN 

La tendencia a buscar información en torno a la pandemia por el COVID-19 resulta esperable dada la incertidumbre que implica el contexto, aunque se explica sobre todo por la hipercomunicación a la que estamos expuestos. Un permanente bombardeo mediático en combinación con un aumento del uso de las redes sociales, disparado por la distancia social obligatoria, podría generarnos estados ansiosos que nos mantienen expectantes e hiperalertas sin realizar ninguna otra actividad.

La necesidad de informarnos todo el tiempo puede reducirse a partir de la  elección de un horario elegido en el día para dedicarnos a esta labor, logrando de esta forma no permanecer en un estado de hiperalerta constante con altos niveles de ansiedad. Debe limitarse la cantidad de información adquirida en este tiempo, y en cualquier otro horario podría ser recomendable desactivar las notificaciones automáticas del celular. En tiempos de sobreinformación, las fake news son moneda corriente y por esto resulta trascendental la selección de información oficial (ej. Ministerio de Salud o la OMS).

- (Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Orientaciones para la gestión psicológica por la cuarentena de Coronavirus)
- Escuela Andaluza de Salud Pública. Consejos para cuidar nuestra salud mental durante el aislamiento por la crisis del COVID-19

EVITEMOS EL CONTACTO FÍSICO, NO EL CONTACTO SOCIAL

El aislamiento nos obliga a permanecer alejados físicamente de los otros pero, dada la hiperconectividad de nuestra era, hoy tenemos la posibilidad de conectarnos por diversas vías a distancia como videollamadas, a través de redes sociales o por conversaciones telefónicas.

Un contacto frecuente con nuestros afectos colaborará a reducir la incertidumbre respecto a su situación actual. Así también nos dará la posibilidad de descargar vía la palabra con el fin de expresar a los otros cómo nos sentimos, y de mencionar las actividades que hemos realizado desde el último contacto.

Debemos intentar no monopolizar los temas de conversación en torno a la crisis sanitaria, colaborando a mantenernos en un estado de hiperalerta sin descanso. Por otro lado, se debe respetar la intimidad de quienes permanecen junto a nosotros en el aislamiento, de igual forma con aquellos afectos con los que nos comunicamos a distancia, considerando el tiempo que requiere cada uno para estar en soledad. 

- Escuela Andaluza de Salud Pública. Consejos para cuidar nuestra salud mental durante el aislamiento por la crisis del COVID-19.
- Grupo psiCOVIDa-10. Información útil, pautas y dinámicas para toda la población.

* Santiago Moltedo es médico de la residencia de Psiquiatría del Hospital "Profesor Dr. Rodolfo Rossi" de La Plata.

Coronavirus y salud mental: reinventarse en tiempos de aislamiento
Opinión

Coronavirus y salud mental: reinventarse en tiempos de aislamiento

Datos, recomendaciones y pautas para afrontar el aislamiento social, preventivo y obligatorio basadas en investigaciones de profesionales en salud mental, desde la mirada de un residente de psiquiatría en el Hospital Rossi.

20 de abril de 2020

Por Santiago Moltedo*

COMPRENDER EL MOTIVO DEL AISLAMIENTO SOCIAL, PREVENTIVO Y OBLIGATORIO

Permanecer en el lugar en el que vivimos es la recomendación más segura y eficaz para prevenir la propagación del virus COVID-19. El aislamiento social, preventivo y obligatorio se justifica por la necesidad imperiosa y urgente de mantener una distancia física, a consecuencia de un virus que se transmite a través de la microgota salival, es decir, cuando tosemos o estornudamos, e incluso también cuando hablamos cara a cara frente otra persona.

Además, puede permanecer en la superficie de los objetos que tocamos por un día o más, por lo cual se hacen imprescindibles recursos tales como un lavado de manos frecuente con una correcta técnica, así como evitar el contacto con la cara transportando el virus hacia la nariz o la boca. Ahora se suma la implementación del tapabocas en la vía pública para la población general.

La estrategia de un distanciamiento físico tiene el fin de reducir la circulación del COVID-19 en la comunidad disminuyendo así su velocidad de contagio, y lograr que el sistema de salud de abasto para recibir los casos sospechosos que vayan apareciendo. La idea es que todos los casos puedan ser atendidos en tiempo y forma, lograr una tasa alta de recuperados y reducir al mínimo la tasa de fallecidos. 
 
Respetar el aislamiento aparece como una cuestión de responsabilidad social, porque además de cuidarnos a nosotros estamos cuidando al otro, y eso depende de que todos seamos honestos manteniendo nuestra distancia social.

- (Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Orientaciones para la gestión psicológica por la cuarentena de Coronavirus)

EL IMPACTO PSICOSOCIAL DEL AISLAMIENTO NOS AFECTA A TODOS

Todos estamos afectados por una situación de crisis sanitaria masiva y excepcional, en la cual existe una ruptura de lo cotidiano, de nuestras rutinas y nuestras costumbres, en el marco de una completa incertidumbre respecto al futuro del cual nadie está exento. Todos somos vulnerables al impacto psicosocial de un encierro no elegido con un estrés que parece resultar inescapable

Los argentinos vivimos una situación en curso que nos resulta doblemente desconocida: un evento excepcional donde los desastres son infrecuentes. Desde la perspectiva de salud mental, los desastres implican una perturbación individual y social que exceden de manera significativa la capacidad de la población afectada para enfrentarse a la situación. Lo aprendido no nos sirve ante algo nuevo e inédito: aparece la dimensión de la incertidumbre.

El impacto psicosocial es singular y particular en cada persona, de acuerdo a sus vivencias subjetivas y a su historia de vida, por esto se expresa de manera distinta en cada uno de nosotros. Todos podemos desarrollar respuestas esperables para una situación no esperada y de excepción como en la que nos encontramos. Se trata de respuestas en la población que surgen como consecuencia del desastre, y que en un tiempo no prolongado volverían a su estadío anterior. Son frecuentes un nivel de estrés y ansiedad comprensibles, y una tendencia a informarnos acerca de la pandemia.

Por eso resulta importante darnos tiempo para poder reconocer y expresar nuestros propios sentimientos y emociones, pudiendo ser de ayuda plasmarlos en un diario íntimo, en una grabación o hablarlos con nuestros afectos por los medios que estén a nuestro alcance. No se trata de pacientes, sino de personas afectadas por el impacto psicosocial del desastre. Por esto, es importante intentar no psicologizar o psiquiatrizar situaciones vitales.

Moderados niveles de una ansiedad que parten de preocupaciones anticipatorias, son esperables en una situación sin precedentes de aislamiento social masivo con incertidumbre respecto al futuro. En este contexto son esperables, entre otros, el miedo a ser contagiado o de contagiar a otras personas; la preocupación por nuestro sustento económico; los sentimientos de incertidumbre y desamparo; la preocupación por la situación de nuestros afectos; la baja tolerancia al desempeño de los otros; los sentimientos frustración e improductividad vinculados a nuestros desempeño laboral; y la sensación de falta de información y transparencia.

Se asocian también pensamientos con sensación de pérdida de control, pudiendo resultar útil en estos casos dedicarnos a aquello que sí depende de nosotros y preguntarnos ¿Cuántas cosas están fuera de nuestro control y funcionan sin que resultemos dañados? Por otro lado, puede aparecer una sobreestimación de peligrosidad a lo desconocido, siendo importante comprender que lo desconocido no es sinónimo de peligroso

Por otro lado, una minoría también pueden presentar un distrés sobredimensionado, con altos niveles de ansiedad, irritabilidad desmedida con agresividad, insomnio y una compulsión por informarse en todo momento. En estos casos se recomienda la consulta con un profesional de la salud mental, y sobre todo evitar automedicarse.

Está indicado continuar con los tratamientos por salud mental realizados con anterioridad al aislamiento social, no interrumpir los tratamientos psicofarmacológicos (considerar confección de tele-receta), y evaluar la posibilidad de realizar la entrevista a distancia o tele-entrevista. Personas con antecedentes psicopatológicos pueden acentuar su sintomatología, especialmente suele haber un aumento de los hábitos tóxicos, y otros por el contrario pueden encontrarse a gusto con la nueva situación (ej. agorafobias o fobias sociales). 

 - Dr. Diego Sarasola. Impacto psicológico en la cuarentena (youtube). abril 2020.
- Hugo Cohen. Salud mental y apoyo psicosocial en desastres. Facultad de Ciencias Médicas. UNR. 2020 abril
- Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) de Madrid. Guía de adultos ante situaciones de aislamiento y/o cuarentena por COVID-19.

PLANIFICAR EN CONTEXTO DE AISLAMIENTO 

El aislamiento nos atraviesa a todos, cambiando sustancialmente nuestra vida cotidiana, alterando y deteniendo de un cimbronazo nuestras rutinas de todos los días. No estamos acostumbrados a tener tanto tiempo libre, ni a tener que decidir qué hacer con él, pudiendo resultarnos abrumador y ser en sí mismo un estresor y desencadenar cierto estado ansiógeno.

En un contexto de incertidumbre se hace imprescindible organizarnos con el fin de que la nueva realidad no nos paralice, y sentirnos menos abrumados por sentimientos de angustia y de frustración surgidos por autoexigencias de productividad, por el distanciamiento social de nuestros afectos, por la obligatoriedad del aislamiento, y por las razones que cada uno encuentre en su singularidad.

La planificación en contexto de aislamiento, tiene la función de reinventarnos para encontrar sentido, de avanzar en dirección a metas y objetivos en el marco de una situación sin precedentes. Podemos estructurar nuestro día en base a nuestras necesidades actuales. Se recomienda establecer rutinas con un horario de sueño y otro de vigilia, colaborando a regular el eje circadiano y así evitar el insomnio entre otros trastornos del sueño.

Para ordenarnos en el transcurso del día, se pueden fijar horarios para las comidas (evitar la pica compulsiva), la higiene y el autocuidado (sobre todo el ejercicio físico), las responsabilidades como el estudio o el trabajo, el contactarse con los afectos, o el ocio, evitando permanecer en pijama durante toda la jornada. No forzarnos a cubrir todo nuestro tiempo con actividades. El capitalismo nos acostumbró a ser produciendo y, por esta razón, si no producimos nos frustramos. Comprendamos entonces que también, algún día si así lo queremos, tenemos derecho a ser haciendo “nada”.

Podemos darle continuidad, en la medida de lo posible, a las actividades que llevábamos a cabo previo al inicio del aislamiento. Por otro lado, se podría dar lugar también a aquellas actividades que anhelábamos hacer cuando parecía no haber tiempo, sin descuidar los espacios de ocio y esparcimiento habituales.

Colaborar con los otros en esta crisis sanitaria puede ser un motor para cultivar nuestra solidaridad, sentirnos útiles y tolerar mejor la impotencia. Pensemos qué podemos ofrecer desde nuestro lugar en la comunidad y pongámonos en acción, partiendo de preguntarle al otro qué necesita en este momento. Algunos ejemplos pueden ser: colaborar con adultos mayores que requieran compras de alimentos e insumos; contactar dispositivos de salud u otros dispositivos comunitarios para realizar aportes o donaciones; hasta flexibilizar nuestra tolerancia con aquellas personas que se encuentren en una situación de mayor ansiedad e irritabilidad.

- (Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Orientaciones para la gestión psicológica por la cuarentena de Coronavirus)
- Dr. Diego Sarasola. Impacto psicológico en la cuarentena (youtube). abril 2020.
- Escuela Andaluza de Salud Pública. Consejos para cuidar nuestra salud mental durante el aislamiento por la crisis del COVID-19
- Grupo psiCOVIDa-10. Información útil, pautas y dinámicas para toda la población.

GESTIONAR LA BÚSQUEDA DE INFORMACIÓN 

La tendencia a buscar información en torno a la pandemia por el COVID-19 resulta esperable dada la incertidumbre que implica el contexto, aunque se explica sobre todo por la hipercomunicación a la que estamos expuestos. Un permanente bombardeo mediático en combinación con un aumento del uso de las redes sociales, disparado por la distancia social obligatoria, podría generarnos estados ansiosos que nos mantienen expectantes e hiperalertas sin realizar ninguna otra actividad.

La necesidad de informarnos todo el tiempo puede reducirse a partir de la  elección de un horario elegido en el día para dedicarnos a esta labor, logrando de esta forma no permanecer en un estado de hiperalerta constante con altos niveles de ansiedad. Debe limitarse la cantidad de información adquirida en este tiempo, y en cualquier otro horario podría ser recomendable desactivar las notificaciones automáticas del celular. En tiempos de sobreinformación, las fake news son moneda corriente y por esto resulta trascendental la selección de información oficial (ej. Ministerio de Salud o la OMS).

- (Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Orientaciones para la gestión psicológica por la cuarentena de Coronavirus)
- Escuela Andaluza de Salud Pública. Consejos para cuidar nuestra salud mental durante el aislamiento por la crisis del COVID-19

EVITEMOS EL CONTACTO FÍSICO, NO EL CONTACTO SOCIAL

El aislamiento nos obliga a permanecer alejados físicamente de los otros pero, dada la hiperconectividad de nuestra era, hoy tenemos la posibilidad de conectarnos por diversas vías a distancia como videollamadas, a través de redes sociales o por conversaciones telefónicas.

Un contacto frecuente con nuestros afectos colaborará a reducir la incertidumbre respecto a su situación actual. Así también nos dará la posibilidad de descargar vía la palabra con el fin de expresar a los otros cómo nos sentimos, y de mencionar las actividades que hemos realizado desde el último contacto.

Debemos intentar no monopolizar los temas de conversación en torno a la crisis sanitaria, colaborando a mantenernos en un estado de hiperalerta sin descanso. Por otro lado, se debe respetar la intimidad de quienes permanecen junto a nosotros en el aislamiento, de igual forma con aquellos afectos con los que nos comunicamos a distancia, considerando el tiempo que requiere cada uno para estar en soledad. 

- Escuela Andaluza de Salud Pública. Consejos para cuidar nuestra salud mental durante el aislamiento por la crisis del COVID-19.
- Grupo psiCOVIDa-10. Información útil, pautas y dinámicas para toda la población.

* Santiago Moltedo es médico de la residencia de Psiquiatría del Hospital "Profesor Dr. Rodolfo Rossi" de La Plata.

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Datos, recomendaciones y pautas para afrontar el aislamiento social, preventivo y obligatorio basadas en investigaciones de profesionales en salud mental, desde la mirada de un residente de psiquiatría en el Hospital Rossi.