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La pandemia del coronavirus desató una crisis inédita en las casitas de fiestas de La Plata

Nucleadas en la Agrupación de Propietarios de Salones de Fiestas y Afines, decenas de familias platenses piden la intervención del Municipio o la Provincia para mantener en pie sus espacios durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Después de las medidas adoptadas por el Gobierno nacional, corrieron todas las fechas para adelante y ya no realizan reservas ni eventos de ningún tipo. En ese marco, proponen que se los exima de pagar el alquiler durante los meses que dure la cuarentena: "Esa ayuda sería una decisión clave entre seguir adelante y peleándola, o bajar los brazos y cerrar", aseguraron a 0221.com.ar

La crisis sanitaria que atraviesa el país por la enfermedad del COVID-19 afectó duramente a la economía. Las personas desempleadas y con trabajos precarios fueron las más golpeadas, pero el cese de actividades por el aislamiento también paralizó a muchas Pymes y emprendimientos, entre las que se destacan los salones y casas de fiestas. En La Plata hay más de 150 espacios de eventos y una organización, la Agrupación de Propietarios de Salones de Fiestas y Afines, que salió a pedirle al Gobierno “que se acerque y escuche” las demandas del sector, que está paralizado desde mediados de marzo y debe afrontar gastos fijos mensuales.

En diálogo con 0221.com.ar Geraldine Fernández, dueña de Myrpal eventos (calle 13 N° 471), contó que el domingo 15 de marzo realizaron su último evento. “Estamos totalmente de acuerdo con las medidas tomadas, y también las tomamos con mucho compromiso, ya que detrás de cada salón también hay una familia y es lo que una más cuida. Los niños y sus padres son nuestros clientes a lo largo de todo el año, y apuntamos muchísimo en las redes a hacer campaña de #QuedateEnCasa. Pero al margen de esto, para nosotros no deja de ser una preocupación constante el no saber hasta cuándo vamos a tener nuestras puertas cerradas. Tenemos que responder a obligaciones, como todos los meses, ya sea el alquiler como el pago de servicios, impuestos y también empresas de animaciones, de catering, de candybar; es toda una gran cadena que está detrás de un salón de fiestas”.

Yamila, de Espacio 66 (calle 66 N° 731), enumeró en detalle: “Pagamos el alquiler, luz, gas, teléfono, cable, internet, monotributo, obra social, SADAIC (derechos musicales), emergencias médicas, seguros de responsabilidad civil, seguros contra incendio, seguros contra robo y APR (que nos cobra publicidad y seguridad e higiene); son un montón de cosas que tenemos que afrontar mes a mes, y todo lo hacíamos a través de la organización de las fiestas”. Como el resto de sus colegas, Yamila también cerró las puertas de su salón: “Hace un mes no estamos recibiendo señas, no mostramos el salón ni tenemos fiestas, estamos básicamente sin trabajo. No podemos hacer otra cosa que acatar, obviamente, como personas conscientes que somos. Estamos de acuerdo con el aislamiento pero nos afecta a nivel económico”, explicó.

La falta de certeza es el factor más dramático de la situación. Según explicó Geraldine, “la reprogramación de eventos se hizo toda una bola, porque de marzo reprogramamos a abril, de abril ya nos vamos a mayo y no sabemos hasta cuándo será. Muchos clientes optaron por dejar la fecha abierta, otros por patear la fecha para más adelante y festejarle al hermanito, pero también tuvimos reclamos de que la gente quiere que le devolvamos la seña, y hoy en día no tenemos cómo, por más que uno trate de ponerle toda la mejor voluntad del mundo. Hay salones que se vieron sometidos a escraches a través de las redes sociales, un constante bombardeo de whatsapp y llamados. Positivamente, la mayor cantidad de clientes entiende la situación, y lo venimos llevando medianamente bien hasta el momento”.

En Espacio 66 también dejaron las fechas abiertas, “pensando en que recién a partir de los primeros calorcitos, en agosto o septiembre, vamos a poder reactivarnos”. Y se sentaron a conversar con las empresas de animaciones, ya que aunque a mitad de año incrementa el valor de los animadores, la mayoría de los clientes que festejarán para esa época habrán pagado el monto convenido a principios del 2020. “Nosotros por lo menos les vamos a mantener el precio acordado cuando señaron, porque ni ellos ni nosotros tenemos la culpa de toda esta crisis a nivel mundial. Me parece que también es una buena manera de poder cuidar al cliente”, convino Yamila.

Pasadas unas semanas del aislamiento vigente, los integrantes de la Agrupación de Propietarios de Salones de Fiestas y Afines o Asociación de Saloneros de La Plata comenzaron a pensar estrategias de venta: “Ninguno abrió ni abrirá las puertas hasta que todo esto pase, pero sí estamos intentando buscar estrategias de ventas a futuro; estamos hablando de noviembre, diciembre, porque de alguna forma tenemos que generar ingresos”, precisó Geraldine, pero aclaró que una ayuda del Gobierno "sería una decisión clave entre seguir adelante y peleándola, o bajar los brazos y cerrar".

Con respecto a la agrupación, Yamila contó que nació de un grupo de WhatsApp creado hace casi dos años, “cuando fue la primera crisis del dólar que se disparó y el consumo de casitas de fiestas bajó drásticamente. Empezamos a hablar entre nosotros, hicimos este grupo de WhatsApp y empezamos a plantear las problemáticas diarias que teníamos. Por ejemplo un domingo alguien dice ‘me quedé sin servilletas intercaladas en el baño’, y obviamente no hay ninguna papelera abierta un domingo, entonces siempre alguien tiene para prestarte. Nos prestamos sillas, copas, vajilla, manteles, todo lo que necesitemos, para también poder ahorrar y no tener que salir a alquilar a otros lados. También nos unimos mucho durante una de las grandes lluvias de abril de 2018, donde algunas casitas quedaron anegadas: trasladamos fiestas a otras casitas para que el cliente pudiera festejar”.

“Por eso hoy en día nos hacemos muchas preguntas”, siguió Yamila. “Es un tema recurrente en el grupo cómo vamos a afrontar todos los gastos que tenemos, y ni hablar de la gente que depende exclusivamente del ingreso de la casita de fiestas, que es su único sustento. Por eso nos sería de muchísima ayuda si desde la Municipalidad pudieran no cobrarnos APR por estos tres primeros meses, o desde el Colegio de Martilleros pudieran llegar a algún acuerdo con respecto a alquileres comerciales, porque la medida de no cobrar servicios a quienes no puedan pagarlos durante tres meses que decretó el Presidente y que no puedan hacer cortes, está bárbaro, pero se acumula. Y si no tenemos ingresos cuando volvamos a abrir, lo único que vamos a hacer es trabajar para pagar deudas”, añadió.

"Hoy nos tenemos que sentar a discutir si sacamos todas las cosas de la casita, o si decidimos aguantar. Detrás de todo esto hay sueños, familias… El nuestro es un emprendimiento familiar, y si tengo que cerrar tengo que vender todo, no puedo seguir. Es una cosa que me encanta, hace 20 años me dedico a esto, soy organizadora de eventos, pero más allá de eso creo que ninguno de los que formamos parte de la agrupación querríamos cerrar”, cerró.

Ambas propietarias advirtieron que ninguna autoridad municipal ni provincial se acercó a dialogar con el sector. Por eso, a través de un comunicado de la Agrupación en el que explicaron su particular situación, pidieron evaluar la posibilidad de eximir el pago de alquileres durante por lo menos tres meses, factor que los ayudaría a alivianar el resto de los pagos fijos que deberán afrontar durante el aislamiento. “Quienes estamos involucrados de una u otra manera en la realización eventos nos encontramos desamparados, no somos alcanzados por ningún tipo de subsidio o de beneficio de los tantos anunciados por las autoridades, pareciera que no tenemos la posibilidad por el momento de obtener alguna ayuda estatal”, indicaron.

Frente a esta situación inédita, en la que por primera vez los salones se ven obligados a cerrar por tiempo indefinido, aclararon: “No pedimos que nos regalen nada, solo queremos ser escuchados por las autoridades y lograr que evalúen de qué manera nos puede brindar alguna ayuda para poder transitar de la mejor manera posible esta inesperada y sorpresiva situación y así poder conservar nuestras fuentes de trabajo”.

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