Desde el pasado 20 de marzo y, en principio, hasta el próximo 26 de abril, el país se encuentra bajo una situación nunca antes vista: un aislamiento social y obligatorio destinado a frenar el avance del coronavirus. Numerosas actividades fueron canceladas y una gran variedad de espacios públicos y privados han sido restringidos a la libre circulación.
Las playas de Punta Lara no son la excepción. Estos amplios paisajes, ubicados en Ensenada, han experimentado un cambio en su fisionomía habitual, aquella acostumbrada a recibir durante los fines de semanas a miles de familias que se acercan a compartir un asado, mates o inclusive bañarse en sus aguas.
Ahora, lo único que se ve es la arena fundiéndose con el río y la nula presencia de personas. Las imágenes no solo hablan por sí solas sino que dan una pauta de cómo se han modificado las actividades sociales, a partir de la cuarentena decretada por el Gobierno nacional, y el altísimo nivel de acatamiento.
Cabe recordar que en Ensenada, actualmente, se han confirmado dos casos de COVID-19: una mujer de 68 años -ya dada de alta- que había regresado de un viaje en Madrid y reside en Villa del Plata; y un médico del hospital Cestino, internado en estos momentos en un centro de salud de La Plata.