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La muerte de Maxi Kondratiuk: la historia de una lucha interminable

Le diagnosticaron el síndrome de Wilson, una patología que afectó su sistema neurológico. Arrancó entonces una pelea desigual en la que nunca bajó los brazos.

El fallecimiento de Maximiliano Kondratiuk, el ex jugador de Gimnasia, causó un pesar enorme en La Plata, después de casi una década de lucha contra una enfermedad de la consideradas "raras" que fue deteriorando progresivamente su organismo. En el medio tuvo que pelear contra la obra social para conseguir la cobertura de su cuidados y tratamientos.

Maxi debutó en la Primera de Gimnasia en el año 2003, cuando Carlos Timoteo Griguol le vio condiciones para sumar en un plantel competitivo. En 2011 le diagnosticaron el síndrome de Wilson, el cual tiene un origen genético y se basa en la imposibilidad de anular el cobre del cuerpo de forma natural. Esto hace que el mismo se acumule por ejemplo en el hígado o en el cerebro causando graves daños neurológicos, tales como perder el habla, comer y el andar.

Esa patología puso al deportista en silla de ruedas y le quitó la capacidad de hablar. Sin embargo, en 2015, la solidaridad lo ayudó a mejorar su calidad de vida cuando alumnos de la Técnica 1 crearon un software a medida a través de una tablet que le posibilitaba comunicarse con todo el mundo, pero especialmente con su hijo Santino y su amor Lorena Ramella, con quien se casó en 2017.

Su lucha lo llevó a escribir un libro Honrar la vida. El propio jugador explicó la razón que lo llevó a escribir: "Haber sufrido la muerte de mi mamá, que mi papá apenas me reconozca, sufrir en mi carrera, haber vivido en otro país, enterarme de mi enfermedad, haber pasado por dos intentos de suicidio, una depresión terrible y volver a estar bien y lograr ser feliz a pesar de mis condiciones, creo que no a todos nos pasa y me decidí a contarlo", dijo cuando lo presentó.

En 2019 su lucha se traslado a la necesidad de contar con tratamiento. Su familiares y amigos tuvieron que salir a reclamarle a IOMA, en tiempo del gobierno de María Eugenia Vidal, para que se haga cargo de los costos de su cuidadora profesional, cuyos pagos se habían suspendido. 

Un año antes Maxi había tenido problemas para recibir una silla de ruedas y, con un amparo judicial de por medio, la obra social accedió aunque lo hizo con demora. “Tardaron en dársela y hasta pagaron multas pero finalmente lo hicieron. No voy a dejar que le saquen nada de lo que le corresponde”, había señalado Lorena.

Ante esta situación, varios jugadores del fútbol argentino se hicieron eco de la situación y también aportaron para que IOMA haga entregara los insumos. Y la Defensoría del Pueblo intercedió para se respetara su derecho.

La lucha de Maxi y su familia quedó marcada en el mundo del deporte de La Plata, pero también en todos los que se acercaron a su historia después de que contrajera la enfermedad. Eso se refleja en las redes sociales, donde no cesan los mensajes de pesar y los saludos a su familia.

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