El 2020 se termina y dejó un sinfín de postales que pueden resumir a la perfección cada una de las situaciones que marcaron a fuego este año que, para muchos, será para olvido. Sin lugar a dudas el foco de atención fue y sigue siendo la pandemia del coronavirus y los cambios de hábitos que generó en nuestra vida cotidiana. Tapabocas, distanciamiento, alcohol en gel, hisopados y protocolos eran palabras muy poco utilizadas pero ahora se volvieron parte del léxico de todos los días.
Luego de ver las imágenes que llegaban de Europa, donde los enfermeros hacían malabares para atender a los pacientes afectados por las consecuencias del virus, el Gobierno nacional impuso un estricto aislamiento social, preventivo y obligatorio para evitar el colapso del sistema sanitario argentino. Como pocas veces, las calles de La Plata estaban completamente vacías y en un inmutable silencio. Todo era incertidumbre ante la falta de información por el COVID-19 que cambió la historia de la humanidad.
Por este motivo, en los primeros días de confinamiento solo podían verse circulando por las calles a los empleados de las aplicaciones de mensajería, un puñado de automóviles, ambulancias y los micros con un unos pocos trabajadores esenciales a bordo.
En este punto es necesario hacer una mención aparte para los héroes que estuvieron desde el inicio de la pandemia en la primera línea de batalla y que siguen redoblando los esfuerzos para contener el avance de este virus que ya se cobró la vida de más de 43.000 personas en Argentina.
Primero hubo aplausos para reconocer su labor pero, lamentablemente, esa iniciativa fue perdiendo fuerza con el correr de los días y fueron ellos los que tuvieron que darse fuerzas para seguir adelante, incluso cuando varios de ellos contrajeron coronavirus y fallecieron luchando contra él.
En las calles la realidad era una pero dentro cada hogar de la ciudad se dieron también un sinfín de historias. Alumnos de todos los niveles, por ejemplo, debieron adaptarse a la virtualidad para seguir con sus clases y no perder el año. Las plataformas de videollamadas ganaron espacio y miles de personas las usaron para tener al menos un poco de contacto humano y llegaron a través de ellas Zoompleaños, casamientos, previas con amigos o amigas y hasta misas: la nueva normalidad había llegado.
Luego llegaron las primeras flexibilizaciones y los vecinos coparon las plazas y los espacios verdes para disfrutar de un día con amigos, bajo estrictos protocolos sanitarios. Lo que antes era la regla por el coronavirus pasó a ser la excepción.
La última vez que Gimnasia jugó con público en su estadio fue el 29 de febrero. Ese día, el Lobo de Diego Armando Maradona necesitaba quedarse con los tres puntos ante el siempre complicado Atlético Tucumán para salir de la zona del descenso. Matías "Caco" García fue el encargado de marcar el único tanto del encuentro, que significó el triunfo de los locales. Ninguno de los triperos se hubiese imaginado que esa iba a ser la última vez que irían a la cancha en todo el año. El Diez, fiel a su estilo, celebró la victoria como ninguno y hasta dejó una frase que quedará guardada para toda la historia en la memoria de los fanáticos: "Amo a Boca, pero mi corazoncito es tripero".
En medio de la pandemia, el mejor jugador extendió su vínculo con el club y desató la euforia del pueblo albiazul. Sin embargo, los problemas de salud volvieron a ser una constante en la segunda parte del año y desde ese momento no pudo estar con los futbolistas para encarar el regreso a la actividad. Los hinchas hicieron vigilias en Ipensa y en la clínica Olivos para darle energías a Maradona pero esta vez no fue suficiente. El 25 de noviembre, Pelusa se fue del planeta pero nos dejó su magia, sus obras, su fútbol y sus frases. Hasta siempre, Diez.
Dos semanas más tarde, los fanáticos del fútbol argentino pero sobre todo los de Estudiantes, sufrían un gancho al mentón durísimo: la partida de Alejandro Sabella. Pachorra o el Profesor no pudo superar una nueva internación y murió el pasado 8 de diciembre.
En medio del dolor, los hinchas del León se movilizaron y armaron un santuario en la casa del técnico campeón de la Copa Libertadores del 2009. El momento más emotivo llegó cuando el coche fúnebre pasó por las puertas del Estadio de UNO. Desde los más grandes hasta los más chicos se acercaron a 1 y 57 para agradecer todas las enseñanzas y logros deportivos de uno de los mejores técnicos de la historia del Pincha.
Como no podía faltar, la política también dejó postales inolvidables durante este año, como el acto que reunió al gobernador Axel Kicillof, al presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, entre muchos otros funcionarios y legisladores; en el Estadio Ciudad de La Plata –rebautizado como Diego Armando Maradona–. Por la pandemia, en varias oportunidades debieron utilizar trajes especiales y mascarillas para disminuir el riesgo de contagio, un retrato poco frecuente.
Quizás las imágenes más atractivas para los amantes de la fotografías las regaló la naturaleza. En medio de la angustia que provocó el aislamiento, los platenses tuvieron la suerte de ver la Luna llena como pocas veces y algunos se dieron el privilegio de disfrutar un eclipse de Sol. Otros, en tanto, se sorprendieron cuando las cianobacterias tiñeron de verde las aguas del Río de La Plata y Santiago.
Faltan unas horas para que finalice el año y para 0221.com.ar estas son algunas de las situaciones que quedarán grabadas en la retina de todos los platenses y que, seguramente, serán un tema de conversación en cada una de las reuniones que se hagan para celebrar la llegada del 2021.