Tres técnicos (contando el interinato de Pablo Quatrocchi), sólo dos triunfos, en el segundo y en el último partido del año, una nueva eliminación penosa en la Copa Argentina ante un equipo del ascenso. Sumó frustraciones tras frustraciones y brindará para recuperar en el 2021 el protagonismo perdido.
El año comenzó con Gabriel Milito en el banco, con el debut de Javier Mascherano, con el regreso de Marcos Rojo y con la ilusión de contar a mitad de temporada con la vuelta de José Sosa. Todo se escurrió como agua entre los dedos.
Milito se fue después de la eliminación por penales ante Laferrere. Un golpe duro para el plantel y la dirigencia que confiaban plenamente en ese ciclo. En este año el ex defensor de Independiente dirigió 7 partidos con apenas un 28,57 por ciento de eficacia.
Llegó el debut del Chavo Desábato, con la banca de la gente para un hombre de la casa, del ADN pincharrata. Un mal debut y la pandemia declarada que se terminó llevando todo puesto. La Gata Fernández anunció su retiro, Rojo se tuvo que ir, Sosa decidió quedarse en Europa y Mascherano que dijo basta en el medio del reinicio de la competencia con un lacónico “no da para más”, que encerró desencanto y desilusión.

El equipo con muchos chicos del club en cancha, algo positivo a pesar de los resultados, y con grandes y otros no tanto que no estuvieron a la altura. El rendimiento colectivo fue malo y los resultados peores. Se consumó la peor racha de la historia del club de 15 fechas sin ganar, el récord de 7 fechas sin convertir un y de llegar a 697 minutos sin gritos propios, también la peor de la historia.
Toda la coyuntura se llevó puesto a un ídolo y referente Pincha como Leandro Desábato, sobre quién había enormes expectativas para el cargo de entrenador, como años atrás pasó con el Vasco Azconzabal y más acá en el tiempo con el Chino Benítez. Todos seducidos por dirigir al club de sus amores pero tal vez antes de tiempo, cuando los golpes se los debieron dar en otro lado.

Los hubiera y los hubiese no existen ni en la vida ni en el fútbol. Hoy es tiempo de cambios, con la necesidad de ser quirúrgico en la toma de decisiones. El apuntado es el Ruso Zielinski, un hombre de experiencia y del gusto de mucha gente, que supo armar en procesos largos en Belgrano y en Atlético Tucumán equipos duros y competitivos. La paciencia deberá ser una buen aliada, algo que en varios sectores del mundo Estudiantes parece haberse olvidado.