Frente al arranque de una nueva y particular temporada de vacaciones en tiempo de pandemia, los lugares para disfrutar de unos días libres dentro de nuestro país pasan a ser lo más elegidos por los turistas.
Frente al arranque de una nueva y particular temporada de vacaciones en tiempo de pandemia, los lugares para disfrutar de unos días libres dentro de nuestro país pasan a ser lo más elegidos por los turistas.
Dentro del litoral marino patagónico que se compone de más de 4000 kilómetros de costas, hay opciones de playas paradisíacas, solitarias e ideales para vacacionar de una manera placentera y en suelo argentino. En una recorte puntual de los lugares para disfrutar, el diario La Nación destaca a cinco:

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El bullying y la violencia en las escuelas no solo ejerce un profundo daño en los chicos que la sufren, sino que incluso afecta a quienes lo ejercen.
BAHÍA CREEK
Es un pequeño pueblo tiene una población particular. Pescadores, bohemios amantes del mar y la vida natural, y penitentes que han conocido el lugar y no han podido abandonarlo. Tiene magia. Solo seis habitantes estables permanecen allí todo el año. Es un puñado de casas que se presentan en un acantilado. Todas tienen vista a un mar que devuelve un azul profundo. La playa tiene aguas cristalinas y tibias, alrededor de 20 grados.
Existen hospedajes, aunque se debe olvidar la recepción telefónica, e internet es un bien preciado. No hay luz eléctrica, la energía es producida por paneles solares y generadores. Y se encuentra a 1.040 kilómetros de Buenos Aires.
PUNTA MEJILLÓN
Es una de las perlas de la constelación de playas perfectas rionegrinas. Está a 80 kilómetros de San Antonio Oeste, por el camino de ripio que bordea, en lontananza, la costa del Golfo San Matías. El lugar fue conocido como Pozo Solado, haciendo referencia a un bien que es escaso: el agua. La que se consigue es salobre, y no apta para consumo. La provincia entrega agua potable para los diez habitantes que tienen su morada en este precioso pueblo en donde sus propietarios no pueden hacer mejoras a sus viviendas porque desde 1984 funciona la Reserva Provincial Caleta de los Loros.
La señal telefónica o Internet, son quimeras, nada mejor para la desconexión. Cuando baja la marea, los visitantes se acercan a las restingas para sorprender a los pulpitos y mejillones, la dieta ideal. Las aguas son tibias, y la playa tiene una suave pendiente. Un único problema castiga a los anacoretas que eligen vivir aquí: los médanos vivos que tragan las casas. Está ubicada a 1.060 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires.
PUNTA PERDICES
Está a 75 kilómetros de San Antonio Oeste, pero solo a 7 km en línea recta por el mar, esa distancia la vuelve un lugar deseado. Lejos del bullicio de Las Grutas, la gran playa patagónica. Se presenta en la punta de la península Villarino, al bajar la marea deja piletas naturales con aguas híper cristalinas, con una temperatura de 22 grados. Algunos aseguran que es la mejor playa de la Patagonia.
No hay servicios aquí, a menos de 5 kilómetros está el Parador Serena, que ofrece gastronomía directa del mar. La experiencia es sublime. También se alquilan kayaks y salidas en barco. A su vez, queda a una distancia de 1080 kilómetros desde la Buenos Aires.
PLAYAS CANTERAS
Fue elegida por TripAdvisor como una de las 25 playas más bellas del mundo. A solo 15 kilómetros de Madryn, es una playa "absolutamente salvaje", no hay paradores ni servicios. La invitación es a entrar en sintonía con una playa de canto rodado, típica de la Patagonia, con la Península Valdés enfrente y las aguas transparentes del Golfo Nuevo, es una pequeña bahía.
Sin viento, la playa remite a la imagen de una inmensa pileta de agua salada. No existe alrededor ninguna edificación ni parador. Se alienta a preservarla de esta manera. Los miles de usuarios de TripAdvisor que la votaron como una de las más lindas del mundo, la resumieron de esta manera: salvaje y natural. Está ubicada a 1.300 kilómetros desde Buenos Aires.
BAHÍA BUSTAMANTE
El The New York Times rebautizó esta playa como una "una nueva opción (privada) a las Islas Galápagos". Agreste, solitaria, salvaje y natural, es una de las playas más sofisticadas y vírgenes de la Patagonia con una diversidad única. Tiene una historia increíble: en la década del 50, llegó en un jeep el pionero, el español Lorenzo Soriano con una visión: recolectar las algas que crecen en esta costa. Fundó un campamento que luego provocó la germinación de un caserío, el único alguero del mundo. Hace 15 años su nieto, Matías Soriano, tomó la posta del emprendimiento, pero sumando un proyecto de conservación de fauna marina y una opción de alojamiento de naturaleza.
Dependiendo de la marea y los vientos, la costa ofrece playas de arena blanca y aguas esmeraldas y se producen algunas piletas naturales. Los que la visiten deben considerar que es un espacio natural virgen y que se espera la menor intervención del hombre. "Es el área elegida para nidificar de 13 de las 17 aves marinas que se crían en la costa Argentina, y zona de descanso y alimentación de muchas especies migratorias", afirma Perkins. Es también un AICA (Area de Importancia de Conservación de Aves), es Reserva de la Biosfera por UNESCO y es parte del primer Parque Nacional Marino del país, el parque "Patagonia Austral". Está ubicada a 1.610 kilómetros de Buenos Aires.