Se encontraron en Plaza de Mayo, en inmediaciones de la Casa Rosada, antes o después de ingresar para despedir a Diego Maradona, comparten las lágrimas y una abrazo conmovedor, así como su idolatría por el genio del fútbol mundial. Los separa y a la vez los une la pasión.
Uno luce su camiseta de Gimnasia y dice que la llegada del "Diez" al Bosque es lo mejor que le pudo haber pasado. El otro tiene tiene la de Estudiantes y apenas puede hablar, balbucea algo de la alegría que Maradona le regaló al pueblo, de su gol, el mejor de la historia, y se pierde entre la gente.
El pincha y tripero dejaron de lado sus colores como lo hicieron miles que fueron a la Casa Rosada para despedir a su ídolo con la camiseta o la bandera del equipo de sus amores.
Redes Sociales