Yo abracé a Diego en el gol a los ingleses | 0221
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Yo abracé a Diego en el gol a los ingleses
OPINIÓN

Yo abracé a Diego en el gol a los ingleses

25 de noviembre de 2020

¿Qué se puede decir como futbolero de Diego? Maradona fue un rebelde con y sin causas, un tipo que defendió sus banderas, sin importarle a quién tenía enfrente.

Puedo recordar un montón de historias sobre Diego, desde el día que en cancha de Vélez bajó con el plantel de Boca, pasó al lado mio y me quedé inmóvil sin poder pedirle una foto, o cuando me dejó plantado haciendo guardia en la puerta del Country siendo técnico de la selección y me llenó de tierra con su camioneta. Cosas que pasan en esta profesión.

También podrían hablar de aquella tarde del 3 de abril del 2003 cuando “jugamos” un rato al fútbol con un montón de colegas. Un imán, un hombre con un carisma como pocos. Ese día me saqué una foto. Aunque la foto que más me gusta con Diego es la que tengo en la puerta del museo de Argentinos Juniors con un mural de “Pelusa” que emociona.

Pero me voy a quedar con una historia. Pleno mundial de México. Partido con Inglaterra, viéndolo solo en la cocina de la casa de mi vieja, sólo, sin que nadie me hable, sentado en la misma silla de siempre. Volumen de la tele bajo y escuchando a Víctor Hugo. Y de repente el Negro Enrique que se la da a Diego, y Diego empieza a gambetear y yo a pararme ante cada inglés que pasaba de largo y cada vez más cerca de la tele porque no podía creer lo que estaba viendo hasta que la pelota entró, lloré, grité como un loco y mi mamá que no entendía nada en su pieza de costura.

¿Qué pasó nene? Aunque ya no era tan nene. Ma!!! No sabés el gol que hizo este tipo, le di un beso y me fui a festejar con Diego abrazado al televisor. Ese fue el mejor recuerdo que tengo con Diego, aunque él nunca se enteró que lo abracé

 

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Yo abracé a Diego en el gol a los ingleses

Yo abracé a Diego en el gol a los ingleses

¿Qué se puede decir como futbolero de Diego? Maradona fue un rebelde con y sin causas, un tipo que defendió sus banderas, sin importarle a quién tenía enfrente.

Puedo recordar un montón de historias sobre Diego, desde el día que en cancha de Vélez bajó con el plantel de Boca, pasó al lado mio y me quedé inmóvil sin poder pedirle una foto, o cuando me dejó plantado haciendo guardia en la puerta del Country siendo técnico de la selección y me llenó de tierra con su camioneta. Cosas que pasan en esta profesión.

También podrían hablar de aquella tarde del 3 de abril del 2003 cuando “jugamos” un rato al fútbol con un montón de colegas. Un imán, un hombre con un carisma como pocos. Ese día me saqué una foto. Aunque la foto que más me gusta con Diego es la que tengo en la puerta del museo de Argentinos Juniors con un mural de “Pelusa” que emociona.

Pero me voy a quedar con una historia. Pleno mundial de México. Partido con Inglaterra, viéndolo solo en la cocina de la casa de mi vieja, sólo, sin que nadie me hable, sentado en la misma silla de siempre. Volumen de la tele bajo y escuchando a Víctor Hugo. Y de repente el Negro Enrique que se la da a Diego, y Diego empieza a gambetear y yo a pararme ante cada inglés que pasaba de largo y cada vez más cerca de la tele porque no podía creer lo que estaba viendo hasta que la pelota entró, lloré, grité como un loco y mi mamá que no entendía nada en su pieza de costura.

¿Qué pasó nene? Aunque ya no era tan nene. Ma!!! No sabés el gol que hizo este tipo, le di un beso y me fui a festejar con Diego abrazado al televisor. Ese fue el mejor recuerdo que tengo con Diego, aunque él nunca se enteró que lo abracé