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"Fue todo negativo y hubo maltrato", dijo la platense a la que le negaron ver a su padre

Sandra Guzmán es docente de Educación Física y tuvo que volverse de Santiago del Estero aún habiendo cumplido todos los protocolos, por decisión de las médicas.

"Yo vivo en La Plata, pero mi papá vive en Ojo de Agua, Santiago del Estero, un pueblo que está a más d 1.200 km de La Plata. Su estado de salud es grave, hace un tiempo se cayó y a raíz de eso complicó su situación", contó Sandra Guzmán, profesora de Educación Física.

La mujer viajó junto a su hermana hasta Santiago del Estero, para acompañar a sus otros dos hermanos en los últimos momentos de su padre. "Queríamos estar los cuatro juntos allá, que es lo que él siempre hizo. Nos informaron que ya no había nada que hacer... era nuestro deseo poder acompañarlo en este último momento de agonía. Estaba en el hospital agonizando", contó a TN.

Explicó que primero "sacamos el permiso especial para poder circular, luego hicimos un hisopado cada uno, éramos 3, mi cuñado que era conductor, mi hermana y yo. Nos lo hicimos en el Instituto Médico Platense (IMP). Con el hisopado negativo, la autorización para salir, fuimos. Durante la ruta nos pidieron documentación, todo perfecto, seguimos circulando hasta el control de 11km antes de Ojo de Agua. Ahí nos detuvieron, nos pidieron la documentación, informaron seguramente que veníamos... Y luego vinieron y nos dijeron que los tests que nos habíamos hecho no eran válidos. Le dije que sí, que eran los que se hacen en un contexto de urgencia, que ya no se podía esperar. Necesitábamos verlo, despedirlo".

Sin embargo les dijeron "que aguardáramos, que había un comité que iba a evaluar la situación. La espera fue de 5 horas, incomunicados porque estábamos al costado de la ruta. No sabíamos qué estaba pasando en el hospital, no podíamos comunicarnos con nuestros hermanos. Después de cinco horas nos dijeron que finalmente podíamos pasar a Ojo de Agua, pero en la entrada nos volvieron a pedir documentación, DNI... Y nos dijeron que la doctora iba a venir a revisarnos. Dijimos bueno, nos tomará la temperaturas, verá que tenemos todo y podremos pasar", contó.

Pero cuando la médica llegó, "nos encontramos con un panorama totalmente diferente. Cuando nos acercamos estaba ella hablando por teléfono y diciendo 'por qué los hicieron pasar'; dijo que iba a ver los tests que traíamos y que si no eran válidos no nos dejaba entrar. Nos quedamos paralizados, esperábamos a la médica de nuestro padre tuviera la consideración de que su paciente pudiera ver a sus familiares. Habíamos recorrido 1.200km para verlo. La negación fue rotunda, nos dijo que los tests no eran válidos, le dijimos que sí, que habíamos realizado todos los requisitos que el protocolo requiere. Y nos volvió a decir que no eran válidos y que no podíamos ver a nuestro padre, que nos teníamos que aislar 15 días. Y yo le dije, 'sabés que no tiene 15 días para esperar', y la contestación fue otra vez que no nos dejaban pasar. Me puso en altavoz con la directora del hospital, y la contestación era la misma, que en el protocolo decía 15 días de aislamiento para poder ver al familiar", explicó la mujer, visiblemente angustiada.

En ese momento, tanto ella como su hermano y su cuñado le explicaron a la médica que no podían quedarse aislados tanto tiempo. "Igual nos respondió que no podíamos entrar. Y que no podíamos verlo antes de volver a hacer los 1.200km para regresar, con el cansancio que teníamos. El conductor no estaba preparado para viajar de regreso, no estábamos ni física ni anímicamente para volver. Nos pidieron que saliéramos rápido, nosotros pedimos pasar la noche en la casa de mi papá que no está en el centro, está sobre la ruta, aislada, y no tiene ni vecinos. La casa estaba sola, pedimos pasar la noche ahí, descansar, e irnos al otro día... la respuesta fue: 'si entran y se van están rompiendo el protocolo y pueden tener una denuncia penal'". 

"Fue todo negativo, y encima hubo maltrato, porque en un momento entré en llanto, estábamos los 3 agotados, y ella seguía gritándonos. Me dijo ' dejá de gritar, no seas maleducada'Fue de película, nunca esperamos recibir un trato de esas caracteristicas; y estas doctoras que debían velar por la salud de su paciente, no lo hicieron. Mi papá no está muerto, me quedé con las ganas de despedirlo, mi hermana también; mis hermanos que están solos, teníamos ganas de darles palabras de aliento y no nos dejaron hacer eso", cerró la mujer. 

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