De la UNLP a La Rioja, el paleontólogo que halló y le puso nombre a dos nuevos dinosaurios | 0221
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De la UNLP a La Rioja, el paleontólogo que halló y le puso nombre a dos nuevos dinosaurios

El equipo liderado por el investigador del CONICET Martín Hechenleitner, descubrió los ejemplares de hace más de 70 millones de años.

Un impactante descubrimiento se dio a conocer recientemente y tiene como protagonista a un profesional formado en la Universidad Nacional de La Plata. Se trata del paleontólogo y doctor en Ciencias Naturales Martín Hechenleitner, quien lideró el grupo de investigadores que encontró dos nuevas especies de dinosaurios titanosaurios, en la Quebrada de Santo Domingo, una zona de la precordillera ubicada en La Rioja. 

“Este hallazgo nos da un panorama mucho más amplio de lo que habría sido la diversidad de esos dinosaurios en el Noroeste de Argentina”, sostuvo Hechenleitner, quien además es investigador del CONICET y trabaja en el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja.

Los titanosaurios eran dinosaurios herbívoros de gran tamaño, cuadrúpedos, de cuello y cola larga y cabeza proporcionalmente pequeña, los cuales habrían vivido hace más de 70 millones de años, en el período conocido como Cretácico. Si bien se conocía que en la Patagonia fueron muy abundantes, no se hallaban especies nuevas de este grupo de dinosaurios en el noroeste argentino desde hace cuarenta años, por lo que significó un importante descubrimiento y fue reflejado recientemente por la prestigiosa revista Communications Biology.

“Lo poco que se conocía del Cretácico del noroeste pertenecía a Salta, y hace poco más de 10 años se está empezando a conocer qué pasó en La Rioja”, asegura Hechenleitner, dando cuenta de la importancia del descubrimiento. El especialista también hizo referencia a que la dificultad en el acceso fue una de las principales razones por las que las excavaciones en la zona de la Cordillera de Los Andes, en La Rioja, no eran tan comunes hasta ahora, como sí sucede en otros sitios de nuestro país.

La primera de estas dos nuevas especies descubiertas, presentan diferencias anatómicas que los distinguen del resto de los saurópodos conocidos hasta ahora. La misma habría alcanzado unos 20 metros de largo y fue bautizado Punatitan, que significa “gigante de La Puna”, justamente por su gran tamaño. El segundo, del que se presume que sea uno de los titanosaurios más pequeños de Sudamérica, habría rondado las tres toneladas de peso y los siete metros de largo, el cual fue bautizado como Bravasaurus, en referencia a la Reserva Provincial Laguna Brava.

“A pesar de que estos dinosaurios fueron extremadamente abundantes en el continente sudamericano, la mayoría del registro viene de la Patagonia y de algunos lugares del sur de Brasil, pero se sabía muy poco de qué pasó en el resto del continente. Tampoco sabíamos, hasta ahora, cuál era la conexión que había entre Brasil y la Patagonia hacia fines del Cretácico. Lo que nos muestran estos fósiles es que tenían un parentesco cercano con dinosaurios de ambas regiones”, explicó Martín.

Tras el descubrimientos de huevos y otros pedazos de huesos en la zona, los científicos y especialistas sacaron varias conclusiones que los llevan a ponerse nuevas metas y objetivos. “Hay un lugar de La Rioja donde estos dinosaurios nidificaban en un ambiente hidrotermal, con pequeñas piletas de barro con agua caliente, y aprovechaban el calor para incubar los huevos. En otra región, ponían los huevos en un lugar arenoso, en un ambiente semi-árido, y aparentemente usaban el calor del sol para la incubación. Acá en Santo Domingo los huevos no están ni en un ambiente hidrotermal ni en uno árido, sino en una planicie asociada a un río. Posiblemente fue un lugar con bastante vegetación, lo que puede suponer que ponían los huevos en montículos de vegetación y tierra, barro, como hacen los cocodrilos actuales. Todavía lo estamos estudiando”, expresó el líder del equipo investigador. 

Por último, Hechenleitner aseguró que confía en que “estas nuevas especies se transformen en una referencia de consulta frecuente para los especialistas”. Al mismo tiempo, resaltó que la importancia de este trabajo radica, en parte, en lo geográfico. “De la Patagonia conocemos mucho, pero termina siendo parcial. Para un estudio general a escala continental, otras regiones cobran relevancia. En este contexto los fósiles de La Rioja son una pieza clave para entender la complejidad de los ecosistemas del Cretácico de Sudamérica”, concluyó el hombre formado en la UNLP.

De la UNLP a La Rioja, el paleontólogo que halló y le puso nombre a dos nuevos dinosaurios
Importante descubrimiento

De la UNLP a La Rioja, el paleontólogo que halló y le puso nombre a dos nuevos dinosaurios

El equipo liderado por el investigador del CONICET Martín Hechenleitner, descubrió los ejemplares de hace más de 70 millones de años.

28 de octubre de 2020

Un impactante descubrimiento se dio a conocer recientemente y tiene como protagonista a un profesional formado en la Universidad Nacional de La Plata. Se trata del paleontólogo y doctor en Ciencias Naturales Martín Hechenleitner, quien lideró el grupo de investigadores que encontró dos nuevas especies de dinosaurios titanosaurios, en la Quebrada de Santo Domingo, una zona de la precordillera ubicada en La Rioja. 

“Este hallazgo nos da un panorama mucho más amplio de lo que habría sido la diversidad de esos dinosaurios en el Noroeste de Argentina”, sostuvo Hechenleitner, quien además es investigador del CONICET y trabaja en el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Transferencia Tecnológica de La Rioja.

Los titanosaurios eran dinosaurios herbívoros de gran tamaño, cuadrúpedos, de cuello y cola larga y cabeza proporcionalmente pequeña, los cuales habrían vivido hace más de 70 millones de años, en el período conocido como Cretácico. Si bien se conocía que en la Patagonia fueron muy abundantes, no se hallaban especies nuevas de este grupo de dinosaurios en el noroeste argentino desde hace cuarenta años, por lo que significó un importante descubrimiento y fue reflejado recientemente por la prestigiosa revista Communications Biology.

“Lo poco que se conocía del Cretácico del noroeste pertenecía a Salta, y hace poco más de 10 años se está empezando a conocer qué pasó en La Rioja”, asegura Hechenleitner, dando cuenta de la importancia del descubrimiento. El especialista también hizo referencia a que la dificultad en el acceso fue una de las principales razones por las que las excavaciones en la zona de la Cordillera de Los Andes, en La Rioja, no eran tan comunes hasta ahora, como sí sucede en otros sitios de nuestro país.

La primera de estas dos nuevas especies descubiertas, presentan diferencias anatómicas que los distinguen del resto de los saurópodos conocidos hasta ahora. La misma habría alcanzado unos 20 metros de largo y fue bautizado Punatitan, que significa “gigante de La Puna”, justamente por su gran tamaño. El segundo, del que se presume que sea uno de los titanosaurios más pequeños de Sudamérica, habría rondado las tres toneladas de peso y los siete metros de largo, el cual fue bautizado como Bravasaurus, en referencia a la Reserva Provincial Laguna Brava.

“A pesar de que estos dinosaurios fueron extremadamente abundantes en el continente sudamericano, la mayoría del registro viene de la Patagonia y de algunos lugares del sur de Brasil, pero se sabía muy poco de qué pasó en el resto del continente. Tampoco sabíamos, hasta ahora, cuál era la conexión que había entre Brasil y la Patagonia hacia fines del Cretácico. Lo que nos muestran estos fósiles es que tenían un parentesco cercano con dinosaurios de ambas regiones”, explicó Martín.

Tras el descubrimientos de huevos y otros pedazos de huesos en la zona, los científicos y especialistas sacaron varias conclusiones que los llevan a ponerse nuevas metas y objetivos. “Hay un lugar de La Rioja donde estos dinosaurios nidificaban en un ambiente hidrotermal, con pequeñas piletas de barro con agua caliente, y aprovechaban el calor para incubar los huevos. En otra región, ponían los huevos en un lugar arenoso, en un ambiente semi-árido, y aparentemente usaban el calor del sol para la incubación. Acá en Santo Domingo los huevos no están ni en un ambiente hidrotermal ni en uno árido, sino en una planicie asociada a un río. Posiblemente fue un lugar con bastante vegetación, lo que puede suponer que ponían los huevos en montículos de vegetación y tierra, barro, como hacen los cocodrilos actuales. Todavía lo estamos estudiando”, expresó el líder del equipo investigador. 

Por último, Hechenleitner aseguró que confía en que “estas nuevas especies se transformen en una referencia de consulta frecuente para los especialistas”. Al mismo tiempo, resaltó que la importancia de este trabajo radica, en parte, en lo geográfico. “De la Patagonia conocemos mucho, pero termina siendo parcial. Para un estudio general a escala continental, otras regiones cobran relevancia. En este contexto los fósiles de La Rioja son una pieza clave para entender la complejidad de los ecosistemas del Cretácico de Sudamérica”, concluyó el hombre formado en la UNLP.


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El equipo liderado por el investigador del CONICET Martín Hechenleitner, descubrió los ejemplares de hace más de 70 millones de años.