Nacida en Rosario pero con el corazón de una platense más, Antonia Candelaria Moreno se mudó a nuestra ciudad en el año 1958, donde terminó formando una gran familia con José María Lojo. Juntos tuvieron cinco hijos que fueron criados entre el barrio Savoia de City Bell y una antigua casona ubicada en calle 5.
Antonia recorrió La Plata durante 30 años vendiendo filtros de agua, los cuales sigue entregando actualmente desde su hogar. Además escribe, teje, y talla madera, lo cual aprendió en el museo Almafuerte de avenida 66. También fue maestra, asistente social, ama de casa, y el sostén emocional de toda la familia.
Este martes cumplió 90 años y su familia quiso tomarla por sorpresa, por lo que fueron a la puerta de su casa sin avisarle para saludarla. Pero la lúcida mujer terminó sorprendiéndolos a ellos con una conmovedora carta, que leyó ante todos los presentes: “No sabía nada, vinieron a la puerta de mi casa, me cantaron el feliz cumpleaños y los vecinos y trabajadores de la zona levantaron las cortinas y se unieron al festejo, fue una cosa hermosa y realmente increíble”, dijo la mujer a 0221.com.ar al detallar cómo fue el momento en que decidió leer el escrito.
“Porque tengo 90 años no me voy a quedar sentada en un sillón, me encanta recordar cosas y tengo la suerte de poder disfrutar de mis hijos y de mis nietos, que son personas sensitivas y forman un equipo de personas excelente y eso me enorgullece”, afirmó. Y agregó: “A mí lo que me ocurre es que me gusta escribir, toda mi vida escribí algo, y bueno en esta oportunidad sentía la necesidad de hacerlo porque era un motivo muy importante para mi haber llegado a esta etapa de mi vida y con muchos proyectos para más adelante”.
La vida diaria de Antonia cambió con la pandemia, la distancia se hizo dura y por eso sintió la necesidad de escribir algo para los suyos: “Seguramente la pandemia me hizo expresarme porque hay tantas cosas que uno se va reservando, pero sentí la necesidad de agradecer y recordar a personas que fueron muy importantes para todos nosotros, hay cosas que uno tiene que compartir con otras personas porque uno extraña siempre a esos seres”.
En ese sentido, pesar de la emergencia sanitaria y la distancia social, Antonia encontró la situación ideal para manifestar su desahogo luego de varios meses sin ver a su familia: “Yo quería que todos la escucharan, como abarcaba a todos, entonces quería que supieran lo que sentía”, señaló. Y precisó: “Quiero leerles algo le dije, entonces lo leí y nos emocionamos todos”.

De esta manera, Antonia alcanzó su novena década de vida y sin saber que toda su familia se iba a presentar en su puerta para saludarla, los recibió con la emocionante carta: “Llego con sueños realizados, amores compartidos, recuerdos entrañables y felicidad disfrutada junto a esta hermosa familia”, redactó.
“Y llegó este tramo de mi vida recibiendo cada día el amor de mis hijos, de mis nietos, de mis hermanos y de mis amigos”, leyó al borde del llanto, y nombró a todos aquellos seres queridos en los que pensó al escribir, tanto a los que estaban presentes como a los que ya no están y la siguen acompañando hasta hoy.
En este marco, Antonia aprovechó su cumpleaños para desahogar sus sentimientos y conmovió a su familia y a todos los ciudadanos que pasaron situaciones similares con sus seres queridos durante la emergencia sanitaria.