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Los mejores consejos para alimentarse de forma sana y segura durante el verano

El verano y las vacaciones son la excusa ideal para alterar la forma en que nos alimentamos y favorecen a cambiar nuestra rutina por algunos malos hábitos. Por esta razón, la UNLP difundió una serie de recomendaciones para una dieta sana, ordenada y equilibrada que no perjudique nuestra salud como consecuencia de las altas temperaturas.

Como suele ocurrir en esta época del año, los platenses cambian sus rutinas y también sus hábitos alimentarios por las comidas fuera de casa, poco tiempo en la cocina, mayor picoteo y a deshoras. Estas costumbres que se dan en el período vacacional fomentan una alimentación incorrecta que exponen, tanto a niños como a mayores, a los riesgos de la deshidratación.

Además, el calor extremo trae aparejado el peligro de la contaminación de los alimentos a partir de la proliferación de microorganismos que pueden afectar severamente la salud de la población.

En este contexto, los integrantes del proyecto de la UNLP “¿Sabés qué comés?” difundieron una serie recomendaciones para que los platenses sepan cómo comer en verano y no pierdan los buenos hábitos de alimentación. Es decir, una ayuda para que adquieran una rutina que favorezca una dieta sana, ordenada y equilibrada.

El agua es un nutriente crucial para nuestra vida, y su baja ingesta o reemplazo por otras bebidas aparece asociada no sólo con la deshidratación, sino también con numerosas enfermedades crónicas”, explicó la Lic. Nadia Nagai, integrante del proyecto de extensión de la UNLP “¿Sabés qué comés?”.

En ese sentido, remarcó que la European Food Safety Authority publicó que “una ingesta diaria de 2 litros se considera suficiente en las mujeres, y 2,5 litros en el caso de los hombres. Estos requerimientos se deben incrementar cuando las temperaturas son altas y durante la actividad física, ya que se pierde más líquido por la sudoración”. Y agregó: “hay que prestar especial atención a los niños y a las personas mayores ya que son más sensibles a las altas temperaturas, propensos a sufrir golpes de calor por una hidratación deficiente”.

Por esta razón, Nagai afirmó que la lactancia es una de las mejores opciones para evitar la deshidratación de niños lactantes, ya que la leche materna contiene aproximadamente un 88% de agua y su osmolaridad es semejante al plasma, lo cual permite al niño mantener un perfecto equilibrio electrolítico. Es la forma ideal de aportar a los pequeños otros nutrientes que son necesarios para un crecimiento y desarrollo saludables.

En cuanto al consumo de frutas y verduras, la Licenciada recomendó el elaborar un calendario para organizar mejor las comidas durante la semana, ya que en la variedad está la clave. “Los menús deberían incluir la mayor cantidad posible de verduras, frutas y legumbres, ya que son fuente de fibra y, junto con tomar una cantidad adecuada de agua, ayuda a mantener la hidratación del cuerpo. También se recomienda incluir cortes de carne magros e incorporar más pescados, ya que estos últimos son ricos en ácidos grasos saludables”, sostuvo.

También señaló que es importante reducir el consumo de comidas chatarra como: helados, snacks o hamburguesas. “Son comidas ricas en grasa, sodio y azúcares que aportan muchas calorías con poco valor nutricional. Lo ideal es reemplazar las bebidas azucaradas, gaseosas y bebidas alcohólicas por agua segura y jugos naturales”, manifestó.

Para finalizar, Nagai detalló cuáles son los principales cuidados para evitar enfermedades de transmisión alimentaria (ETAs), las cuales son producto de la ingesta de alimentos contaminados por microorganismos o sustancias químicas. “La contaminación de los alimentos puede producirse en cualquier etapa del proceso que va de la producción al consumo de alimentos (“de la granja al tenedor”) y puede deberse a la contaminación ambiental, ya sea del agua, la tierra o el aire”, aseguró y advirtió: “Estas enfermedades abarcan un amplio espectro de dolencias y constituyen un problema de salud pública creciente en todo el mundo”.

En este marco, la Licenciada señaló que durante el verano, debito a las altas temperaturas, los microorganismos responsables de algunas de estas enfermedades encuentran condiciones óptimas para desarrollarse y crecer en los alimentos. “Es por ello que debe tenerse especial cuidado al comprar y conservar los productos en casa”, enfatizó.

“¿ Sabés qué comés?” es un proyecto de extensión de la UNLP cuyo objetivo es brindar herramientas para mejorar los hábitos alimenticios, generando un intercambio de conocimientos con la sociedad en materia de alimentos, que permita ampliar opciones de ingredientes y formas de incorporarlos a la dieta. La metodología consiste en explicaciones sencillas y muy visuales a través de las redes sociales (Facebook, Instagram y Twitter).

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