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Es de Estudiantes, lo echaron por festejar el triunfo del clásico y ahora lo indemnizaron

Un hombre que trabajaba en una pizzería de la ciudad fue echado luego de haber llegado dos horas tarde envuelto en la camiseta de Estudiantes y en un claro estado de ebriedad. A pesar de eso, fueron a juicio y el fanático albirrojo consiguió la indemnización.

Todo comenzó un domingo de fútbol en el que se enfrentaban Gimnasia y Estudiantes y el Pincha se llevó el triunfo. El fanático del León sabía que luego del partido debía presentarse a su trabajo... y así lo hizo. El problema fue que a su jefe no le agradó el estado en que llegó.

El protagonista arribó a su lugar de trabajo con dos horas de tardanza, con la camiseta de Estudiantes puesta y con un visible estado de ebriedad; ya que según los testigos “se tambaleaba al caminar y no reconocía a sus compañeros”.

Ante esa situación el jefe le pidió que se retire. Pero los problemas no terminaron ahí. El dueño de la pizzería le mando un telegrama de despido al fanático del Pincha por una falta justificada, por ebriedad y llegadas tarde y además explicó que “no se lo podía dejar a cargo del horno porque quemaba todas las pizzas. Se iba al baño repentinamente y dejaba cosas en el horno, entonces tenía que dejar el teléfono y rescatar lo que podía del horno. Eran más las pérdidas que las ganancias si se quemaban todos los pedidos”.

En ese sentido, se le imputó haber ido a trabajar borracho, bajo los efectos de las drogas y enfundado en la bandera de su club de fútbol.

Por su parte, el hombre desestimó los hechos y las acusaciones, alegó que el despido estuvo injustificado y pidió una indemnización, al tiempo que argumentó que el resultado “ameritaba su festejo”.

La cuestión es que el asunto terminó en los tribunales y a la hora del juicio un testigo declaró que “como que le tenían que estar encima, siempre tenía problemas de atención, algunas veces se le pasaba la cocción de las pizzas. Siempre había algún motivo para que le tuviera que llamar la atención, por la desatención y por el estado en que estaba no hablaba de buena manera”.

Asimismo, en el juicio se constató que el empleado estaba en blanco porque “les daban el recibo el mismo día a la misma hora”.

Otra peculiaridad en esta historia, es que el juez consideró que “el festejo era desmedido” ya que le historial de clásicos “era ampliamente positivo a favor de Estudiantes en los últimos años”.

Si bien se estimó que “el despido dispuesto por la empleadora luce ajustado a derecho (art. 242 dela LCT), corolario ineludible de ello será la desestimación de las indemnizaciones derivadas del distracto arts. 232, 233 y 245 de la LCT y art. 2 de la ley 25.323, como además el daño moral reclamado. (Art. 377 del C.P.C.C.N. y 726 delC.C.C.N.)” la Cámara Laboral desestimó las versiones de los testigos y afirmó: “en sentido coincidente con lo señalado por la apelante (el trabajador), advierto que la injuria invocada por la demandada para producir el despido no se encuentra acreditada en la causa”.

Finalmente, ordenaron pagarle al fervoroso hincha albirrojo la indemnización por antigüedad, la indemnización sustitutiva de preaviso, SAC (sueldo anual complementario, y SAC sobre preaviso), integración mes del despido, indemnización prevista en el art. 2, ley 25.323, que, sumado al monto que se difirió a condena en la instancia previa arroja un total aproximado de $ 150.000, valores actualizados.

A fin de cuentas, al pincha le salió redonda: se quedó contento por haber ganado y no se arrepintió de sus festejos; ya que terminó siendo indemnizado.

Un hombre que trabajaba en una pizzería de la ciudad fue echado luego de haber llegado dos horas tarde envuelto en la camiseta de Estudiantes y en un claro estado de ebriedad. A pesar de eso, fueron a juicio y el fanático albirrojo consiguió la indemnización.

27 de enero de 2020

Todo comenzó un domingo de fútbol en el que se enfrentaban Gimnasia y Estudiantes y el Pincha se llevó el triunfo. El fanático del León sabía que luego del partido debía presentarse a su trabajo... y así lo hizo. El problema fue que a su jefe no le agradó el estado en que llegó.

El protagonista arribó a su lugar de trabajo con dos horas de tardanza, con la camiseta de Estudiantes puesta y con un visible estado de ebriedad; ya que según los testigos “se tambaleaba al caminar y no reconocía a sus compañeros”.

Ante esa situación el jefe le pidió que se retire. Pero los problemas no terminaron ahí. El dueño de la pizzería le mando un telegrama de despido al fanático del Pincha por una falta justificada, por ebriedad y llegadas tarde y además explicó que “no se lo podía dejar a cargo del horno porque quemaba todas las pizzas. Se iba al baño repentinamente y dejaba cosas en el horno, entonces tenía que dejar el teléfono y rescatar lo que podía del horno. Eran más las pérdidas que las ganancias si se quemaban todos los pedidos”.

En ese sentido, se le imputó haber ido a trabajar borracho, bajo los efectos de las drogas y enfundado en la bandera de su club de fútbol.

Por su parte, el hombre desestimó los hechos y las acusaciones, alegó que el despido estuvo injustificado y pidió una indemnización, al tiempo que argumentó que el resultado “ameritaba su festejo”.

La cuestión es que el asunto terminó en los tribunales y a la hora del juicio un testigo declaró que “como que le tenían que estar encima, siempre tenía problemas de atención, algunas veces se le pasaba la cocción de las pizzas. Siempre había algún motivo para que le tuviera que llamar la atención, por la desatención y por el estado en que estaba no hablaba de buena manera”.

Asimismo, en el juicio se constató que el empleado estaba en blanco porque “les daban el recibo el mismo día a la misma hora”.

Otra peculiaridad en esta historia, es que el juez consideró que “el festejo era desmedido” ya que le historial de clásicos “era ampliamente positivo a favor de Estudiantes en los últimos años”.

Si bien se estimó que “el despido dispuesto por la empleadora luce ajustado a derecho (art. 242 dela LCT), corolario ineludible de ello será la desestimación de las indemnizaciones derivadas del distracto arts. 232, 233 y 245 de la LCT y art. 2 de la ley 25.323, como además el daño moral reclamado. (Art. 377 del C.P.C.C.N. y 726 delC.C.C.N.)” la Cámara Laboral desestimó las versiones de los testigos y afirmó: “en sentido coincidente con lo señalado por la apelante (el trabajador), advierto que la injuria invocada por la demandada para producir el despido no se encuentra acreditada en la causa”.

Finalmente, ordenaron pagarle al fervoroso hincha albirrojo la indemnización por antigüedad, la indemnización sustitutiva de preaviso, SAC (sueldo anual complementario, y SAC sobre preaviso), integración mes del despido, indemnización prevista en el art. 2, ley 25.323, que, sumado al monto que se difirió a condena en la instancia previa arroja un total aproximado de $ 150.000, valores actualizados.

A fin de cuentas, al pincha le salió redonda: se quedó contento por haber ganado y no se arrepintió de sus festejos; ya que terminó siendo indemnizado.

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Un hombre que trabajaba en una pizzería de la ciudad fue echado luego de haber llegado dos horas tarde envuelto en la camiseta de Estudiantes y en un claro estado de ebriedad. A pesar de eso, fueron a juicio y el fanático albirrojo consiguió la indemnización.