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¿Cómo fueron los últimos minutos de Fernando Báez Sosa antes de ser asesinado por rugbiers?

La causa por el crimen de los rugbiers se convierte en un rompecabezas en el que ya están las piezas principales. De a poco, los investigadores agregan las más pequeñas para tener la imagen completa sobre lo que pasó la madrugada del sábado 18.

“Con Fernando conseguimos algunos pases al VIP. El boliche estaba lleno, era difícil moverse, con el correr de la noche se hizo peor. Yo soy re fan de Neo Pistea y bajé para estar cerca. Estábamos con T. y Fernando y en una de las últimas canciones hay que hacer pogo, empezamos a hacerlo. Por accidente, Fernando golpea a un muchacho levemente”. Así expresó F., uno de los amigos con los que Báez Sosa fue a bailar la noche del crimen y que declaró en la causa, según publicó Infobae.

El joven describió a esa persona como “de aproximadamente 1,85, delgado, de cabello castaño liso, rapado, medianamente largo”. Y agregó: “Se quedó parado como incitando a pelear a Fernando. Pero Fernando le levantó el dedo como que no había pasado nada. Este chico seguía parado ahí y ahí intervino otro amigo nuestro para parar la situación. Mientras se retira, el pibe lo seguía mirado feo a Fernando. Salí solo, Fernando y nuestro amigo se quedaron en el boliche”.

En su declaración, ese otro amigo, T., hizo referencia a esa discusión: “Veo a dos chicos alterados que nos incitaban a la pelea. Intento calmar y recibo golpes de puño y piñas. Les digo ‘che, no nos sirve pelear, nos van a echar a todos’. Uno me dice 'el problema no es con vos, es con tu amigo, me voy a quedar esperando´. La verdad no se por quién fue, puede ser J. (otro amigo) o Fernando”.

Luego, cada uno de los testigos contó que fue a distintos lugares del boliche hasta que se enteraron que la seguridad del local había echado a Fernando. Hasta hoy, los investigadores todavía no saben el motivo por el cuál Fernando fue retirado. Los rugbiers también fueron echados del boliche, lo que quedó registrado en una de las cámaras de seguridad de Le Brique.

Ya afuera del boliche, T. aportó más detalles sobre lo ocurrido. Relató que en la calle vio a Fernando con la camisa rota y a otros dos amigos y le preguntó que había pasado. “Empiezan a hablar sobre una pelea con este grupo de chicos. Y él dice ‘no sé por qué fue la pelea, aparentemente fueron empujones porque el boliche estaba lleno’. Estábamos hablando cuando aparecen por detrás un grupo de sujetos, le pegaron golpes de puño a Fernando, lo empujaron y lo tiraron al piso, yo traté de defenderlo, me empujaron al piso, me caigo, me pegan patadas por todo el cuerpo, principalmente en la cabeza, creo que al menos eran tres personas los que me pegaron a mí. Cuando logro levantarme veo a algunos amigos golpeados, a Fernando ensangrentado, con la cara golpeada e inconsciente. Uno de los flacos dice ‘A ver si volvés a pegar, negro de mierda’, supongo que se refería a Fernando”, contó.

T. luego sostuvo que la ambulancia se llevó a Fernando, fueron al hostel donde estaban alojados para cambiarse y ahí recibieron la noticia. Fernando estaba muerto.

La causa por el crimen de los rugbiers se convierte en un rompecabezas en el que ya están las piezas principales. De a poco, los investigadores agregan las más pequeñas para tener la imagen completa sobre lo que pasó la madrugada del sábado 18.

26 de enero de 2020

“Con Fernando conseguimos algunos pases al VIP. El boliche estaba lleno, era difícil moverse, con el correr de la noche se hizo peor. Yo soy re fan de Neo Pistea y bajé para estar cerca. Estábamos con T. y Fernando y en una de las últimas canciones hay que hacer pogo, empezamos a hacerlo. Por accidente, Fernando golpea a un muchacho levemente”. Así expresó F., uno de los amigos con los que Báez Sosa fue a bailar la noche del crimen y que declaró en la causa, según publicó Infobae.

El joven describió a esa persona como “de aproximadamente 1,85, delgado, de cabello castaño liso, rapado, medianamente largo”. Y agregó: “Se quedó parado como incitando a pelear a Fernando. Pero Fernando le levantó el dedo como que no había pasado nada. Este chico seguía parado ahí y ahí intervino otro amigo nuestro para parar la situación. Mientras se retira, el pibe lo seguía mirado feo a Fernando. Salí solo, Fernando y nuestro amigo se quedaron en el boliche”.

En su declaración, ese otro amigo, T., hizo referencia a esa discusión: “Veo a dos chicos alterados que nos incitaban a la pelea. Intento calmar y recibo golpes de puño y piñas. Les digo ‘che, no nos sirve pelear, nos van a echar a todos’. Uno me dice 'el problema no es con vos, es con tu amigo, me voy a quedar esperando´. La verdad no se por quién fue, puede ser J. (otro amigo) o Fernando”.

Luego, cada uno de los testigos contó que fue a distintos lugares del boliche hasta que se enteraron que la seguridad del local había echado a Fernando. Hasta hoy, los investigadores todavía no saben el motivo por el cuál Fernando fue retirado. Los rugbiers también fueron echados del boliche, lo que quedó registrado en una de las cámaras de seguridad de Le Brique.

Ya afuera del boliche, T. aportó más detalles sobre lo ocurrido. Relató que en la calle vio a Fernando con la camisa rota y a otros dos amigos y le preguntó que había pasado. “Empiezan a hablar sobre una pelea con este grupo de chicos. Y él dice ‘no sé por qué fue la pelea, aparentemente fueron empujones porque el boliche estaba lleno’. Estábamos hablando cuando aparecen por detrás un grupo de sujetos, le pegaron golpes de puño a Fernando, lo empujaron y lo tiraron al piso, yo traté de defenderlo, me empujaron al piso, me caigo, me pegan patadas por todo el cuerpo, principalmente en la cabeza, creo que al menos eran tres personas los que me pegaron a mí. Cuando logro levantarme veo a algunos amigos golpeados, a Fernando ensangrentado, con la cara golpeada e inconsciente. Uno de los flacos dice ‘A ver si volvés a pegar, negro de mierda’, supongo que se refería a Fernando”, contó.

T. luego sostuvo que la ambulancia se llevó a Fernando, fueron al hostel donde estaban alojados para cambiarse y ahí recibieron la noticia. Fernando estaba muerto.

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La causa por el crimen de los rugbiers se convierte en un rompecabezas en el que ya están las piezas principales. De a poco, los investigadores agregan las más pequeñas para tener la imagen completa sobre lo que pasó la madrugada del sábado 18.