Estudiantes acababa de recibir el cachetazo de San Lorenzo, que había vencido el arco defendido por Mariano Andújar tras una gran jugada colectiva coronada por Bruno Pittón. Buscando darle un nuevo aire al conjunto platense, Gabriel Milito mandó a la cancha a Mateo Retegui y pocos minutos después el delantero le dio la razón.
El Chapita aprovechó una confusa salida de Sebastián Torrico y Fabricio Coloccini, ganó velocidad en la espalda del defensor, lo superó y punteó la pelota justo cuando el arquero se disponía hacerse cargo de ella.
El empate hizo estallar al León, que ganó ánimo y se prendió en el final de lo que pasó a ser un animado partido de ida y vuelta.