"Estoy mal, vivo descompuesta, tengo ataques de pánico y pesadillas todas las noches. Tengo las lesiones físicas que dentro de todo son lo menos importante, porque las verdaderas lesiones son las psicológicas que me dejó. Fui profesora adjunta de Género, Sexualidad y Reproducción en la UNAJ, soy titular de Medicina Legal y Bioética... Es decir, soy una persona que hace 30 años se dedica a cuidar, escuchar y proteger... y ahora me toca a mí", señaló Virginia Creimer en diálogo con C5N.
La mujer volvió a hacer un raconto de los hechos y nombró formalmente al juez, que se desempeña en el fuero civil de La Plata: se trata de Juan José de Oliveira. Según Creimer, retomó contacto con él a través de WhatsApp, aunque se conocían hace alrededor de 15 años. "Cuando yo me fui del Ministerio Público Fiscal no lo vi más; su padre, procurador, era mi jefe en ese momento. O sea, son muchas cuestiones de poder que se juegan".
"Él sabía que yo estaba recientemente divorciada y que no la estaba pasando bien. Que estaba muy triste. Y aprovechó esa situación para ir acercándose, me comentaba todas las fotos... Y el viernes pasado (3 de enero) mis hijos me avisan que se les había roto el auto y que había que trasladarlo. Voy corriendo con lo que tenía puesto, un short y remera deportiva. Me quedo esperando la grúa y este juez me escribe, me pregunta qué estaba haciendo. Le cuento lo que me pasa, y él se ofrece gentilmente a llevarme desde la concesionaria a mi casa. Le digo que no es necesario, en la concesionaria lo resolvieron inmediatamente, él insistía entonces en un momento por una cuestión de deferencia por su preocupación, le digo 'tomamos unos mates'", siguió el relato la mujer.
"Cuando llega abre la puerta, me cuenta que había dejado a uno de sus hijos con la madre, que había visto en la puerta el auto del amante de su supuesta ex mujer. Empezamos a tomar mate y hablar de trabajo y de pronto la conversación empezó a tornarse bizarra. Me empezó a hablar cuestiones de su intimidad que no tenían nada que ver con la conversación, me habló de sus amantes, que había ido con su esposa al casamiento de una de sus amantes... Bueno, lo dejé pasar. Hasta que en un momento hay un cambio rotundo desde su lenguaje gestual... empieza a reírse sin motivo aparente, cruza las piernas y se pone las manos sobre los genitales, y me dice, caído de la nada, 'yo puedo ofrecerte una relación pero sin compromisos...' Yo no sabía por qué me estaba planteando eso. Le dije que estaba equivocado, que no quería nada con él. Traté de bajar, le dije que necesitaba estar sola. Él insiste...y me dice: 'Yo te veo ahí con tan poca ropa'... Y encima yo, nota al pie, que estoy especializada en el tema, frente a la agresión es como que necesitaba justificarme, le respondí que estaba con ropa deportiva. Y ahí dice una frase fatídica que fue 'viendote así con tan poca ropa no sabés cómo me estoy poniendo'. Y ahí se me cruzó la imagen de Darthés y la pobre pibita de la cual abusó... y dije 'Me tengo que ir, no estarías entendiendo lo que está pasando, me voy'", agregó.

Y siguió: "Agarro la cartera, salgo caminando y me agarra de atrás, de la cintura, y me da vuelta y empieza a besarme la boca y la cara... le digo 'No Juan, no es así'. Me agarra, no me suelta, y me empieza a empujar hacia lo que parecía una habitación, o un living... trato de pararlo e insisto diciéndole que NO. Y no me suelta, entonces me trabo contra el marco de la puerta, era lo único que veía, y ahí él trata de levantarme la ropa que tenía puesta, el top deportivo. Le saco la mano, insiste, termina bajándome el bretel izquierdo, y empieza a besarme y a babearme el pecho izquierdo mientras me manoseaba toda", relató Creimer visiblemente afectada.

"Y entonces nada, le digo que no, y él se ríe... Yo me vuelvo a poner el bretel, él se ríe y me dice 'Sí sí, 'no es no'', como tomándome el pelo... Entonces en algún momento logro empujarlo, doy la vuelta, voy hacia la puerta mirando el picaporte plateado esperando que estuviera abierto, abro, me meto en el auto y me vuelvo a mi casa llorando y gritando desconsoladamente sin poder parar", contó compungida.
La médica aseveró que tiene lesiones en las dos regiones tricipitales, en la derecha y la izquierda, que fueron constatadas en el hospital Rossi y también en el cuerpo médico de la policía científica. También tiene lesiones a nivel glúteo derecho y escoriaciones a nivel axilar, "donde (el abusador) trató de sacarme la ropa". La denuncia ya fue radicada y ahora solo resta que la investigación continúe su curso.